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Tamales Doña Emi: 70 años vendiendo tamales (y agotándose diario)
Producción nocturna, recetas tradicionales y una demanda que obliga a vender por pedido: así funciona una de las tamalerías más activas y longevas de la Roma Sur.
En la esquina de Jalapa y Tlaxcala, en la colonia Roma Sur, hay un ritual cotidiano que comienza mucho antes de que amanezca. A las 8:30 de la mañana, cuando la cortina de Tamalería Doña Emi se levanta, los tamales ya llevan horas de trabajo, vapor y organización detrás. El resultado es tan claro como contundente: hacia la 1 o 2 de la tarde, el letrero de “ya no hay” suele aparecer, no por estrategia, sino por pura demanda.
Doña Emi no es un negocio estacional. Aquí se venden tamales y atole todos los días del año, algo poco común en un mercado donde muchos proyectos dependen del calendario y de fechas específicas. Esa constancia ha convertido a la tamalería en un punto de abastecimiento cotidiano para trabajadores, estudiantes y vecinos que encuentran en un tamal —solo o dentro de un bolillo— un desayuno completo, energético y profundamente arraigado a la cultura urbana de la Ciudad de México.
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La oferta es amplia y va mucho más allá de los clásicos. Están los tradicionales verde con pollo, mole con pollo y rajas con queso, pero también opciones como frijol con queso y chapulines, mole con carne de puerco, verde con queso, pollo a la jardinera, verdolagas y poblano. En el apartado dulce aparecen sabores como calabaza, arroz con coco y piña, que conviven con el infaltable champurrado de maíz azul. Además, hay atoles deslactosados, una adaptación que responde a nuevas necesidades sin romper con la tradición.
Tamal de frijio, queso y chapulines
Los precios de los tamales oscilan entre 45 y 60 pesos por pieza. Para algunos puede parecer elevado frente a otras opciones, pero el argumento se sostiene en la calidad: ingredientes de primera, procesos cuidados y recetas que no se aceleran. “La masa lleva los ingredientes tradicionales, pero la clave está en la manteca de gran calidad y en no escatimar en los insumos”, explica María del Carmen López, actual dueña y encargada de mantener el sazón que ha distinguido al lugar durante décadas.
Una producción que no duerme: el engranaje detrás del tamal
La operación diaria de Doña Emi es un ejercicio de precisión y constancia. Más de 20 personas forman parte del equipo que hace posible que el local funcione sin interrupciones. La producción comienza alrededor de las 3 de la mañana, cuando se prenden los fogones y se ponen a hervir los tamales para que lleguen calientes a la apertura de las 8:30.
El trabajo se divide en turnos que prácticamente cubren todo el día. Mientras un equipo cierra la jornada por la tarde, otro se prepara para iniciar durante la madrugada. Este modelo permite mantener el ritmo de venta y garantizar frescura, incluso en los días de mayor afluencia. En términos económicos, la tamalería sostiene de forma directa a más de 20 familias, consolidándose como una pequeña empresa gastronómica con impacto real en la colonia.
Candelaria: vender por pedido para sobrevivir a la demanda
La temporada del Día de la Candelaria representa el punto más alto del año. Debido a la enorme demanda, los pedidos se abren del 28 de enero al 11 de febrero y, durante ese periodo, la atención se realiza únicamente bajo pedido. No es que la tradición termine ese día, sino que la cantidad de solicitudes hace imposible operar con venta directa.
Tamales Doña Emi - Día de la Candelaria
Son miles de tamales los que se venden diariamente en estas fechas, una cifra que obliga a una planeación estricta. Los pedidos se gestionan vía WhatsApp al 55 40 62 27 56, donde se brinda información y se coordinan entregas. Aun así, las filas siguen apareciendo: muchos llegan con la esperanza de alcanzar tamales disponibles, conscientes de que la espera es parte de la experiencia.
Con 68 años de historia —casi siete décadas—, Doña Emi es un negocio que ha sabido crecer sin perder identidad. Fundada por doña Hermila, la tamalería ha mejorado recetas, incorporado nuevos sabores y se ha adaptado a los tiempos, incluso con presencia en redes sociales. Los clásicos nunca pasan de moda, pero la evolución ha sido clave para mantenerse vigente.
Tamales Doña Emi
Doña Emi es más que una tamalería famosa. Es un ejemplo de cómo la comida popular, bien organizada y con ingredientes de primera, puede convertirse en un negocio sólido, rentable y profundamente ligado a su comunidad.