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Del pozole a los chilaquiles: Así cambia lo que piden los mexicanos entre el 15 y 16 de septiembre
La demanda comienza a crecer desde la tarde del 15 de septiembre, alcanza su punto más alto antes de la cena y se traslada al horario de comida al día siguiente.
Las Fiestas Patrias también pueden medirse a través de lo que llega a la mesa. Durante unas cuantas horas, los pedidos pasan de la cerveza y los refrescos para preparar la reunión al pozole y los antojitos de la cena. El 16 de septiembre, el consumo cambia nuevamente: aparecen los chilaquiles para enfrentar la mañana, o la tarde, posterior al Grito.
Datos de Uber Advertising muestran que los hábitos de compra dentro de su plataforma se modifican antes, durante y después de la celebración. Las cifras no representan la totalidad del consumo en México, pero ofrecen una fotografía de cómo los usuarios organizan la comida, las bebidas y los pedidos grupales durante estas fechas.
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La celebración comienza por la tarde
Los preparativos se concentran entre las 15:00 y las 19:00 horas del 15 de septiembre. En ese periodo, los pedidos de cerveza llegan a duplicarse, mientras que las órdenes de refrescos aumentan 45%, de acuerdo con los datos de la compañía.
La secuencia refleja una celebración que comienza varias horas antes del Grito. Primero se compran las bebidas, el hielo y los productos de conveniencia; después, la atención se traslada hacia la comida. La demanda en restaurantes alcanza su punto más alto entre las 18:00 y las 19:00 horas.
El pozole se lleva la noche
Entre todos los platillos asociados con la fecha, el pozole registra el mayor crecimiento: sus pedidos aumentan más de 200% durante el 15 de septiembre. La lista de los alimentos más solicitados también incluye antojitos mexicanos, tacos, pizza y hamburguesas.
El pozole y los antojitos encabezan los pedidos durante la noche del 15 de septiembre.
La tradición convive así con opciones diseñadas para compartir y resolver una cena numerosa. Los pedidos grupales crecen 68% durante la jornada y mantienen parte de ese impulso al día siguiente.
El dato confirma que, aunque el pozole conserva su lugar como uno de los protagonistas de la noche mexicana, las mesas actuales son más diversas. En una misma reunión pueden coincidir tostadas, tacos y antojitos con alimentos de entrega rápida que facilitan alimentar a varias personas.
Cerveza y destilados ganan terreno
Las bebidas también siguen su propio horario. Por la mañana predominan las compras de agua y refrescos; conforme avanza el 15 de septiembre, la cerveza, el tequila y el mezcal adquieren mayor presencia.
Dentro de las compras de alcohol reportadas durante la temporalidad, la cerveza concentra aproximadamente 60%; los destilados representan 38%, y las bebidas alcohólicas carbonatadas cerca de 3%. Los porcentajes son aproximados y presentan una ligera diferencia por redondeo.
La categoría de licores alcanza un volumen 1.4 veces mayor durante las Fiestas Patrias, mientras que los productos de conveniencia reúnen casi la mitad de las órdenes registradas en el periodo analizado.
“Las celebraciones como el Día de la Independencia muestran cómo las necesidades de los consumidores pueden cambiar incluso en cuestión de horas”, señaló Hernán Cortés, responsable de Uber Advertising en México.
El 16 de septiembre cambia el antojo
Una vez terminada la celebración, la demanda se mueve hacia otro horario. El 16 de septiembre, los pedidos en restaurantes se concentran entre las 14:00 y las 17:00 horas, con su punto más alto alrededor de las 15:00.
El platillo que encabeza esta segunda jornada son los chilaquiles, cuyas órdenes aumentan 85%. Su presencia no resulta casual: la combinación de tortilla frita, salsa, crema, queso y proteína los ha convertido en uno de los desayunos más asociados con la recuperación después de una noche de fiesta.
Los datos dibujan una ruta gastronómica que cambia en menos de 24 horas: bebidas y provisiones durante la tarde, pozole para reunirse alrededor de la mesa y chilaquiles para el día siguiente. También muestran que el consumo del 15 de septiembre ya no ocurre en un solo momento, sino en pequeñas ventanas de demanda determinadas por el horario, el número de personas y el tipo de celebración.