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De pieza para caldo a negocio global: así las alitas conquistaron los restaurantes
El 29 de julio celebra a un platillo que pasó de ser una pieza destinada al caldo a convertirse en uno de los productos más rentables de bares, restaurantes y servicios de entrega.
Cada 29 de julio se celebra el Día de la Alita, una fecha que nació en Buffalo, Nueva York, pero que terminó por reconocer a uno de los platillos más ligados al consumo deportivo. Durante el Super Bowl LX de 2026, el National Chicken Council estimó que en Estados Unidos se consumirían 1,480 millones de alitas, 10 millones más que en la edición anterior, un crecimiento cercano a 0.7 por ciento.
La cifra corresponde a una proyección de consumo, no a un conteo posterior al partido. Sin embargo, permite dimensionar el tamaño del fenómeno: colocadas una tras otra, las piezas darían casi tres vueltas al planeta y para transportarlas serían necesarios más de 3,400 tráileres completamente cargados, de acuerdo con el National Chicken Council.
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El Super Bowl LX, disputado el 8 de febrero de 2026 entre Seattle Seahawks y New England Patriots, alcanzó una audiencia promedio de 125.6 millones de personas, la segunda más alta en la historia del encuentro, según Nielsen. Al cruzar ambas estimaciones, el volumen representa alrededor de 11.8 alitas por cada espectador promedio, aunque se trata de mediciones independientes.
De pieza secundaria a protagonista
La historia más difundida sitúa el origen de las Buffalo wings en 1964, en el Anchor Bar de Buffalo. Teressa Bellissimo habría utilizado unas piezas que entonces se reservaban principalmente para preparar fondos y sopas; las frió, las mezcló con mantequilla y salsa picante, y las sirvió con apio y aderezo de queso azul.
En 1977, el alcalde de Buffalo, Stan Makowski, proclamó oficialmente el 29 de julio como Chicken Wing Day. La celebración, por tanto, no surgió como una conmemoración internacional, sino como un reconocimiento municipal a un alimento que ya movía miles de libras semanales en los restaurantes y tabernas de la ciudad, de acuerdo con la historia del National Chicken Wing Day.
Alitas de pollo
Casi cinco décadas después, la alita dejó de ser una pieza de bajo aprovechamiento para convertirse en un producto capaz de elevar ventas durante competencias deportivas. En las cuatro semanas correspondientes a los playoffs de la NFL de 2026, las unidades vendidas en comercios estadounidenses crecieron 19.8% anual, mientras el valor comercial avanzó 11.4%, según datos de Circana retomados por el National Chicken Council.
El aumento ocurrió incluso con precios más bajos. En enero de 2026, las alitas frescas se vendían en Estados Unidos en un promedio de 3.47 dólares por libra, equivalente a aproximadamente 7.65 dólares por kilogramo, una disminución anual de 2.8%. La baja fue favorecida por un crecimiento de 2.2% en la producción estadounidense de pollo durante 2025.
México tiene al pollo como proteína principal
En México no existe una estimación pública nacional que permita conocer cuántas alitas se consumieron durante el Super Bowl de 2026. La cifra de 1,480 millones corresponde exclusivamente a Estados Unidos. No obstante, el mercado mexicano cuenta con una amplia base de producción y consumo que sostiene a cadenas especializadas, restaurantes, bares y negocios independientes.
El consumo de pollo al año, incluyendo las alitas, es de 35 kilogramos per cápita en promedio por persona. Foto: Shutterstock.
La industria avícola mexicana creció 4.4% durante 2025 y produjo 4.07 millones de toneladas de carne de pollo. Cada semana se comercializaron alrededor de 39.3 millones de aves, más de 2,000 millones al año, de acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores. Veracruz, Querétaro, Aguascalientes, la región de La Laguna y Jalisco encabezaron la producción nacional.
El consumo mexicano llegó a 35.82 kilogramos de pollo por habitante durante 2025. Además, esta proteína concentró 38.7% del aporte procedente del sector pecuario, por encima de la leche, la carne de res, el huevo y el cerdo. La avicultura generó alrededor de 1.5 millones de empleos y para 2026 se proyectó un crecimiento adicional de 1.6 por ciento.
La alita encontró en México una segunda identidad gastronómica. A la fórmula original de mantequilla y salsa picante se sumaron preparaciones con mango habanero, tamarindo, chile chipotle, limón con pimienta, ajo, parmesano y barbecue. Su fortaleza comercial está en esa capacidad de cambiar de sabor sin modificar el producto base: una pieza económica, compartible y vinculada con el consumo frente a una pantalla.
El Día de la Alita conmemora así algo más que una receta nacida en Buffalo. Celebra la transformación de una pieza secundaria del pollo en un negocio global, impulsado por restaurantes especializados, promociones digitales, entregas a domicilio y eventos deportivos capaces de concentrar el consumo de 1,480 millones de piezas en una sola jornada.