Buscar
Bistronomie

Lectura5:00 min

Ozempic y Wegovy cambian el apetito… y también la economía: cae el gasto en alimentos

La expansión de fármacos GLP-1 como Ozempic y Wegovy reduce el gasto en alimentos en Estados Unidos y anticipa ajustes en el consumo con impacto potencial para la industria alimentaria y restaurantera en México.

La expansión de los fármacos GLP-1, como Ozempic y Wegovy, ya genera ajustes medibles en el gasto de los hogares en Estados Unidos y anticipa cambios estructurales en la demanda de alimentos a nivel mundial, con implicaciones directas para mercados como México.

El avance acelerado de los medicamentos para la pérdida de peso basados en agonistas del receptor GLP-1 empieza a trascender el ámbito de la salud para convertirse en un factor económico relevante para la industria alimentaria global. Un estudio reciente publicado en el Journal of Marketing Research documenta que la adopción de estos fármacos está asociada con reducciones significativas en el gasto en alimentos de los hogares estadounidenses, tanto en supermercados como en restaurantes, un patrón que podría replicarse en otros mercados conforme crece su uso.

La investigación, titulada “The No-Hunger Games: How GLP-1 Medication Adoption is Changing Consumer Food Demand”, vincula encuestas sobre el uso de medicamentos como Ozempic y Wegovy con datos reales de transacciones de aproximadamente 150,000 hogares en Estados Unidos. El análisis ofrece una de las primeras mediciones empíricas sobre cómo la supresión del apetito comienza a modificar la demanda alimentaria en el mundo real.

Un ajuste que ya es visible en el consumo

De acuerdo con el estudio, los hogares con al menos un usuario de GLP-1 reducen su gasto en comestibles en 5.3% durante los primeros seis meses de uso del medicamento. En los hogares de mayores ingresos, la caída supera el 8%. El impacto se extiende al consumo fuera del hogar: el gasto en restaurantes de comida rápida, cafeterías y establecimientos de servicio limitado disminuye alrededor de 8%.

Comida chatarraFreepik

Los autores del estudio, Sylvia Hristakeva y Jura Liaukonyte, ambos académicos de la Cornell SC Johnson College of Business, señalan que estos cambios persisten al menos durante el primer año, aunque con cierta moderación conforme avanza el tratamiento.

Más allá del monto total, el ajuste se concentra en categorías específicas. Los productos ultraprocesados y densos en calorías —botanas saladas, dulces, panadería industrial y galletas— registran las mayores caídas. El gasto en botanas disminuye cerca de 10%, mientras que incluso productos básicos como pan, carne y huevo muestran retrocesos. En contraste, solo unas cuantas categorías presentan incrementos modestos, encabezadas por yogurt, fruta fresca y barras nutricionales.

Un fenómeno con lectura global

Aunque el análisis se centra en Estados Unidos, los hallazgos tienen implicaciones globales. La rápida expansión de los medicamentos GLP-1 en economías desarrolladas y emergentes introduce una nueva variable estructural en la demanda de alimentos, particularmente en mercados urbanos y de ingresos medios y altos.

Día Mundial de la AlimentaciónFreepik

En Estados Unidos, la proporción de hogares con al menos un usuario de estos medicamentos pasó de 11% a finales de 2023 a más de 23% a mediados de 2025. Este crecimiento ha captado la atención de analistas e inversionistas, que comienzan a evaluar su impacto potencial sobre cadenas de valor completas: desde fabricantes de alimentos procesados hasta restaurantes, supermercados y plataformas de delivery.

Implicaciones para el mercado mexicano

Para México, uno de los principales mercados de consumo de alimentos ultraprocesados y con un sector restaurantero altamente dependiente del consumo fuera del hogar, la tendencia representa un foco de atención creciente. Aunque la adopción de medicamentos GLP-1 aún es menor que en Estados Unidos, su presencia comienza a expandirse en segmentos urbanos de mayores ingresos, especialmente en tratamientos privados para control de peso.

De replicarse patrones similares, el impacto podría sentirse en categorías clave del mercado mexicano: botanas, panificación industrial, bebidas azucaradas y comida rápida, así como en el ticket promedio de restaurantes de servicio limitado. Al mismo tiempo, podrían abrirse oportunidades en segmentos asociados con alimentos percibidos como más saludables, porciones individuales, productos altos en proteína y formatos de menor consumo.

El estudio también muestra que cerca de un tercio de los usuarios abandona el tratamiento y, al hacerlo, el gasto en alimentos regresa a niveles previos e incluso con canastas ligeramente menos saludables. Esto sugiere que, más que un choque puntual, el fenómeno podría generar ciclos de ajuste en la demanda, con efectos diferenciados por segmento de ingreso.

Día mundial de la alimentaciónFreepik

Aunque los autores advierten que no es posible separar por completo el efecto biológico del medicamento de otros cambios en el estilo de vida, la evidencia apunta a la supresión del apetito como el principal motor de los cambios observados en el gasto. Para la industria alimentaria y restaurantera, esto implica enfrentar un escenario donde el volumen de consumo —y no solo el precio— podría convertirse en una variable estructural de riesgo.

A nivel global, y particularmente en mercados como México, la expansión de los medicamentos GLP-1 abre una nueva discusión sobre el futuro del consumo de alimentos, la reformulación de productos, el tamaño de las porciones y las estrategias comerciales en un entorno donde el apetito del consumidor empieza a cambiar desde el origen.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas