Lectura5:00 min
El nopal ya cuesta hasta 65 pesos el kilo ¿Por qué se está encareciendo en México?
Con precios de referencia en supermercados de 65 pesos por kilo para el nopal baby y 50 pesos para el grande, preparar ensaladas, guisados y guarniciones también pesa en el presupuesto.
Preparar una ensalada de nopales también obliga a revisar el presupuesto. Al 22 de octubre de 2026, los precios de referencia observados en supermercados rondan los 65 pesos por kilo para el nopal baby o pequeño y los 50 pesos para el grande. Aunque varían por establecimiento, ubicación y presentación, estas cifras ponen presión sobre un ingrediente habitual de la cocina mexicana.
A esos precios, comprar medio kilo representa 32.50 pesos en el caso del baby y 25 pesos para el grande, antes de agregar jitomate, cebolla, cilantro, queso o tortillas. La diferencia entre ambas opciones es de 30%, una brecha que importa cuando el nopal aparece varias veces a la semana en la mesa.
Te puede interesar
El movimiento también se observa en el mercado mayorista. En la Central de Abasto de la Ciudad de México, el nopal grande pasó de una cotización equivalente a 1.40 pesos por pieza el 9 de octubre a 2 pesos el día 22: un incremento semanal de 42.9%, según datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados, recopilados por el sitio independiente Abastos México. Esa referencia corresponde a ventas por ciento de piezas y no puede compararse directamente con el precio por kilo del supermercado.
Producción de nopal en México
En Tlalnepantla, Morelos, una zona importante de producción, la caja de 30 kilos, que durante un periodo de sobreproducción llegó a venderse en 50 pesos, recuperó niveles cercanos a 400 pesos. El contraste permite entender la amplitud de las fluctuaciones del cultivo, aunque no significa que el precio al consumidor haya aumentado en la misma proporción.
¿Qué está pasando con el nopal?
La primera explicación está en la estacionalidad del cultivo. Aunque los nopales se encuentran durante todo el año, su producción cambia según las condiciones del campo. La Secretaría de Agricultura ha documentado que entre marzo y junio se concentra una parte importante de la cosecha nacional; encontrarlo siempre en los anaqueles no significa que exista la misma abundancia todos los meses.
Las bajas temperaturas limitan el desarrollo de los brotes tiernos que se consumen como verdura. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias explica que durante el invierno disminuye la oferta mientras la demanda se mantiene, una combinación que favorece aumentos de precio. De ahí el uso de microtúneles e invernaderos para proteger las plantas y sostener la producción durante los meses fríos.
Ese comportamiento ayuda a entender la presión estacional, pero no permite atribuir por sí solo todo el repunte de octubre de 2026 al frío. Los reportes recientes también muestran un mercado que viene de meses de abundancia y cotizaciones bajas para los agricultores.
Apenas en septiembre, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural impulsaba nuevas vías de comercialización para los productores de Milpa Alta ante una oferta abundante que presionaba sus ingresos. El cambio tiene dos caras: para el comprador representa un mayor desembolso; para quien cultiva puede significar una recuperación después de vender a precios reducidos.
El precio final también corresponde a una cadena de trabajo: cosechar, seleccionar, retirar espinas, transportar y vender. Por eso, una caja en una zona productora y un kilo listo para cocinar en el supermercado representan etapas y presentaciones distintas. Sin un desglose de costos no es posible determinar cuánto del precio final corresponde a cada una.
Cuando la guarnición también pesa
La importancia del nopal en el gasto doméstico está en su uso cotidiano. Puede acompañar un bistec, completar unos tacos, mezclarse con huevo o convertirse en el centro de un guisado en salsa. Su encarecimiento alcanza tanto a quienes lo utilizan como guarnición como a quienes preparan con él una comida sin carne.
El nopal y el frijol deben estar más presentes en la dieta. Foto: Especial
Con las referencias de supermercado señaladas, una familia que compra un kilo dos veces por semana destina 100 pesos semanales al nopal grande o 130 pesos al baby. En cuatro semanas serían 400 y 520 pesos, respectivamente, únicamente por esa verdura. Es un ejercicio de gasto con esos precios, no un promedio nacional de consumo.
Para las cocinas económicas, las fluctuaciones plantean decisiones sobre sus menús: absorber el costo, ajustar la porción, cambiar de guarnición o revisar el precio del plato. No significa que todos los establecimientos hayan aplicado estas medidas, sino que una verdura más cara reduce el margen para mantener comidas accesibles.
En casa, comparar puede marcar una diferencia. Con los precios observados, elegir el nopal grande representa un ahorro de 15 pesos por kilo frente al baby. Para una ensalada picada o un guisado, conviene valorar la frescura y la textura que requiere la preparación, además del tamaño.
También es importante revisar la unidad de venta. Una bolsa, un montón o un paquete pueden parecer más baratos, pero contener menos producto. Comparar por kilo y distinguir entre nopales con espinas, limpios o picados permite saber cuánto se está pagando por el ingrediente y su preparación.
Al 22 de octubre, las referencias disponibles muestran un repunte de precios en mercados específicos y una recuperación en zonas productoras; no bastan para afirmar que existe una escasez generalizada en México. En la mesa, sin embargo, el efecto es concreto: con el kilo entre 50 y 65 pesos en las referencias de supermercado observadas, el nopal también exige hacer cuentas antes de cocinar.