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Bistronomie

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Mollejas de pollo en salsa verde: receta casera para que queden suaves

El tomate verde, el chile y el cilantro dan sabor a este guiso para servir con arroz, frijoles o tortillas. La clave está en cocer las mollejas antes de incorporarlas a la salsa.

Las mollejas de pollo tienen un lugar en la cocina de aprovechamiento: pueden convertirse en un guiso de cazuela, un relleno para tacos o un bocado dorado al sartén. En esta receta, la salsa verde aporta acidez y picor, mientras el cilantro suma un aroma fresco que acompaña el sabor de la carne.

A diferencia de la pechuga, las mollejas tienen una textura firme que necesita tiempo de cocción. Por eso, el paso más importante ocurre antes de preparar la salsa: cocerlas con cebolla, ajo y laurel hasta que se puedan atravesar fácilmente con un tenedor. Ese cocimiento previo permite obtener piezas suaves que conservan suficiente consistencia para disfrutarse en cada bocado.

Para hacer unas mollejas en salsa verde no se requiere una lista larga de ingredientes, sino cuidar dos momentos: ablandar la carne y cocinar la salsa antes de reunirlas. El resultado es una comida casera que puede llevarse al centro de la mesa con tortillas calientes, arroz blanco y frijoles de la olla.

Receta de mollejas de pollo en salsa verde

Ingredientes:

Para cocer las mollejas:

  • 750 g de mollejas de pollo limpias
  • ½ cebolla blanca
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • Agua suficiente para cubrirlas
  • 1 cucharadita de sal, o al gusto

Para la salsa verde:

  • 600 g de tomates verdes, sin cáscara y lavados
  • 1 o 2 chiles serranos, según el picor deseado
  • ¼ de cebolla blanca
  • 1 diente de ajo
  • ½ taza de cilantro lavado y desinfectado
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • ½ a 1 taza del caldo de cocción de las mollejas
  • Sal al gusto

Preparación paso a paso

  • Revisa las mollejas. Compra las mollejas ya limpias y retira con un cuchillo cualquier resto de grasa dura o membrana amarillenta que pudiera quedar. Conserva las piezas de tamaño similar para facilitar una cocción uniforme.
  • Cuécelas hasta ablandar. Colócalas en una olla con la media cebolla, los dos dientes de ajo, el laurel y la sal. Cubre con agua, lleva a hervor y baja el fuego. Cocina con hervor suave y la tapa parcialmente puesta durante 60 a 90 minutos, o hasta que un tenedor entre fácilmente. Agrega agua caliente si es necesario para mantenerlas cubiertas.
  • Reserva el caldo. Retira las mollejas, deja que se enfríen lo suficiente para manipularlas y córtalas en bocados. Cuela y reserva una taza del caldo de cocción; lo usarás para ajustar la consistencia de la salsa.
  • Cuece los tomates. Mientras se ablandan las mollejas, coloca los tomates verdes y los chiles en otra olla con agua. Cocina durante 8 a 10 minutos, hasta que los tomates cambien de color y estén suaves. Retíralos del agua.
  • Licúa la salsa. Procesa los tomates y los chiles con el cuarto de cebolla, el ajo, el cilantro y media taza del caldo reservado hasta obtener una salsa homogénea. Añade más caldo únicamente si hace falta para licuar.
  • Cocina la salsa verde. Calienta el aceite en una cazuela y vierte la salsa con cuidado. Cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que espese ligeramente.
  • Integra las mollejas. Añádelas a la salsa y cocina a fuego bajo durante 10 a 15 minutos. Si el guiso se seca demasiado, agrega un poco más de caldo. Prueba y ajusta la sal al final.
  • Sirve caliente. Lleva a la mesa con tortillas de maíz, arroz blanco o frijoles de la olla. La salsa debe quedar con suficiente cuerpo para cubrir las mollejas, pero también para acompañar las guarniciones.

Cómo hacer que las mollejas queden suaves

  • El secreto es la cocción lenta en agua antes de añadir la salsa. El tiempo es orientativo: si al pincharlas todavía ofrecen resistencia, continúa el cocimiento y revisa cada 10 minutos. Que estén cocidas no significa necesariamente que ya tengan la textura suave que busca este guiso.
  • Para verificar una cocción segura, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda que los menudillos de pollo alcancen una temperatura interna mínima de 74 °C, medida con un termómetro de cocina. Después, prolonga el cocimiento si hace falta para ablandarlos.

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