Buscar
Bistronomie

Lectura6:00 min

¿El fin de los dulces típicos? Palanquetas y alegrías pierden espacio en el anaquel

Palanquetas, obleas, alegrías y jamoncillos siguen ligados a la memoria patria, pero su consumo se concentra cada vez más en mercados y temporadas. ASCHOCO advierte que la disponibilidad y el cambio generacional han reducido su presencia.

El 15 de septiembre también se celebra con azúcar. Además del pozole, las tostadas, los chiles en nogada o los antojitos de temporada, la mesa mexicana ha tenido históricamente un lugar para las palanquetas, las alegrías, las obleas, los jamoncillos, las cocadas, los dulces de tamarindo y el mazapán. Sin embargo, esa dulcería tradicional enfrenta un reto menos visible que el de la nostalgia: cada vez tiene menos espacio en el anaquel.

En entrevista con Bistronomie, Paolo Quadrini Borja, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares, A.C. (ASCHOCO), reconoce que los dulces típicos mexicanos siguen vivos, pero han quedado en una posición menos competitiva frente a otras categorías de confitería con mayor distribución, innovación y presencia en tiendas de conveniencia.

“Las palanquetas, las paletas, los pirulís y todos estos productos tradicionales mexicanos se siguen consumiendo”, explicó Quadrini. “No creo que vaya a desaparecer. Seguimos teniendo productos como pastillas, paletas o mazapanes. El mazapán, por ejemplo, continúa teniendo un impacto muy grande en el mercado”.

El punto crítico no está sólo en si al consumidor le gustan o no, sino en dónde los encuentra. Mientras las gomitas, los chocolates, las pastillas y las paletas ocupan espacios permanentes en tiendas, farmacias, supermercados y cadenas de conveniencia, varios dulces típicos mexicanos permanecen concentrados en mercados, ferias, dulcerías especializadas o temporadas como septiembre y diciembre.

Dulces típicos mexicanos.Cortesía

“Desafortunadamente, ya no los encuentras en todos los puntos de venta, y eso puede frenar su crecimiento frente a otras categorías respaldadas por compañías con mayor capacidad para colocar sus productos en más lugares”, señaló el director de ASCHOCO.

La asociación, que este año cumple 90 años, representa a 35 empresas y cubre más del 85% de la cadena de valor del chocolate y la confitería en México. Desde esa lectura de industria, Quadrini plantea un contraste importante: la confitería mantiene crecimientos anuales de entre 5 y 6%, mientras que el mercado del chocolate estima ventas superiores a 55,000 millones de pesos. Los dulces típicos mexicanos, en cambio, no cuentan con una medición clara.

“De ese mercado específicamente no tenemos información en este momento”, dijo. “Parte del problema es que no siempre es sencillo medir ese mercado porque es un nicho muy puntual y muchas veces se comercializa a través de canales distintos”.

Esa falta de cifras también revela una parte del problema. Los dulces típicos siguen formando parte de la identidad gastronómica mexicana, pero no necesariamente de las grandes mediciones de consumo ni de las prioridades de innovación de la industria.

El problema es el anaquel

La disponibilidad se ha convertido en una de las principales barreras. Quadrini explicó que, en el caso del chocolate, alrededor de 21% de las ventas ocurre en tiendas de conveniencia. En esos puntos de venta es sencillo encontrar gomitas, pastillas, paletas, chocolates y productos enchilados, pero no necesariamente obleas, amaranto, palanquetas o jamoncillos.

“Creo que la disponibilidad ha impedido que algunos productos tradicionales tengan un mayor crecimiento, salvo cuando una empresa grande adopta alguno de ellos, lo reformula, lo transforma o logra colocarlo en diferentes canales”, afirmó.

La competencia también viene de los nuevos hábitos de consumo. Las generaciones más jóvenes buscan productos con menos azúcar, sin azúcar, veganos o con formatos más prácticos. Muchos dulces tradicionales, en cambio, no han cambiado con la misma velocidad ni han logrado conquistar los canales modernos.

Dulces típicos mexicanos.Cortesía

“Las nuevas generaciones están siguiendo tendencias hacia productos con menos azúcar, sin azúcar o veganos, y a veces los dulces tradicionales no necesariamente se han adaptado a estas nuevas tendencias”, comentó Quadrini.

En paralelo, las gomitas se han convertido en una de las categorías más dinámicas de la confitería. “Las gomitas son uno de los productos que mayor auge han tenido recientemente: gomitas con azúcar, con chile y diferentes combinaciones”, dijo. “Y obviamente todo lo picosito, con sabor a chile, siempre tiene un plus entre los consumidores mexicanos”.

Una tradición que se volvió de temporada

El mes patrio aparece como uno de los momentos más fuertes para el consumo de dulces tradicionales, aunque no es el único. Diciembre también conserva importancia, especialmente entre familias que todavía compran estos productos para colocarlos en la mesa o acompañar las celebraciones.

“Creo que lo más fuerte sería el mes patrio y también diciembre”, explicó el director de ASCHOCO. “En diciembre mucha gente todavía coloca algún tipo de dulce tradicional en la mesa. Van a los mercados o a determinadas tiendas para comprar lo necesario para la cena y aprovechan para llevar estos productos”.

El consumo, sin embargo, parece estar más ligado a generaciones adultas que a los consumidores jóvenes. “Esto todavía ocurre mucho entre generaciones como la Generación X y los boomers, que conservan ese tipo de hábitos”, añadió.

Dulces típicos mexicanos.Cortesía

Quadrini evita afirmar, sin cifras específicas, que el mercado de dulces típicos esté cayendo. Pero sí reconoce que ha perdido terreno frente a otras categorías por disponibilidad, accesibilidad y cambio generacional.

“Al no tener las cifras, yo no podría afirmarte si ese mercado ha crecido o disminuido”, puntualizó. “Lo que sí considero es que no está directamente posicionado, al menos con base en la información que tenemos, dentro de las principales prioridades de los consumidores ni de las empresas para tomar esos productos, reformularlos y llevarlos hacia otras categorías”.

El caso del mazapán muestra que algunos productos tradicionales sí pueden mantenerse vigentes cuando logran adaptarse a nuevos formatos. Hay mazapán tradicional, con chocolate y en distintas presentaciones. Pero no todos los dulces mexicanos han tenido la misma posibilidad de expansión.

El reto, entonces, no es sólo preservar una receta o mantener una vitrina de nostalgia durante septiembre. La pregunta de fondo es si los dulces típicos mexicanos pueden volver a ser parte del consumo cotidiano o si quedarán confinados a la temporada patria, las ferias y los mercados.

México no ha dejado de comer dulces. Lo que está cambiando es cuáles dulces consume, dónde los compra y qué generaciones los mantienen vivos. En esa disputa por el anaquel, las palanquetas, alegrías, obleas y jamoncillos todavía tienen historia, pero necesitan más presencia para no quedarse sólo como recuerdo de fiesta patria.

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas