Buscar
Bistronomie

Lectura4:00 min

¿Quién decide el menú de las cárceles? La megacocina que sirve 30,000 raciones diarias en la CDMX

Tres tiempos al día, cocinas industriales que procesan toneladas de insumos y un menú dictado por estrictas fichas técnicas. Una radiografía de la gigantesca logística para servir a la población privada de la libertad en la capital.

Tres tiempos al día, cocinas industriales que procesan toneladas de insumos y un menú dictado por estrictas fichas técnicas: radiografía del sistema que alimenta a la población de los centros penitenciarios en la capital, donde los contratos revelan al centavo el tamaño del banquete carcelario.

No hay reservación, ni carta que elegir. Pero en los centros penitenciarios y especializados de la Ciudad de México, la operación detrás de cada charola es un monstruo logístico. Lejos de la imagen de improvisación que suele tenerse de "la comida de la cárcel", de las cocinas del sistema penitenciario salen decenas de miles de raciones diarias. En 2026, los documentos oficiales muestran que el suministro alimentario es una operación colosal licitada hasta el último gramo de sal.

De la bodega a la charola: el volumen de un gigante

El esquema no consiste en que el gobierno capitalino compre comida ya preparada: lo que se licita es el suministro monumental de víveres para que las empresas ganadoras los transformen en las plantas y cocinas de los penales. Tan solo para 2026, la Licitación Pública Nacional 30001066-003-2026, destinada a la adquisición de insumos alimenticios, fijó un presupuesto máximo a ejercer de 186 millones 341 mil 412 pesos para los Centros Penitenciarios y 25 millones 145 mil 833 pesos para los Centros Especializados y CEVASEP. Hablamos de una bolsa conjunta que supera los 211 millones de pesos para alimentar al sistema.

Comida en la cárcelesCortesía

El esquema no consiste en que el gobierno capitalino compre comida ya preparada: lo que se licita es el suministro monumental de víveres para que las empresas ganadoras los transformen en las plantas y cocinas de los penales. Tan solo para este 2026, la suma de las cantidades referenciales máximas en los contratos exige servir hasta 29,954 raciones diarias en toda la red de centros de la capital.

Para entender la escala, basta asomarse a la demanda de los penales más poblados: el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente requiere un máximo de 8,129 raciones diarias. Le siguen el Reclusorio Norte con 6,647 charolas, el Reclusorio Sur con 4,133 y la Penitenciaría de la Ciudad de México con 3,840 raciones todos los días. Es una maquinaria de volumen ininterrumpido que supera la capacidad operativa de cualquier cadena hotelera del país.

El pan y la tortilla: toneladas amasadas a diario

El apetito del sistema es tan masivo que la elaboración de los acompañamientos básicos tiene su propia licitación independiente para garantizar que no falte pan blanco ni tortillas.

Sistema Penitenciario CDMXCortesía

Las listas de compras gubernamentales se leen como la receta industrial más grande de la ciudad: la orden máxima anual exige 31,200 sacos de 20 kilos de harina de maíz nixtamalizada y 28,150 sacos de 25 kilos de harina de trigo. A esto se suman miles de unidades de insumos secundarios, abarcando bultos de 25 kilos de mejorador de pan, cajas de levadura seca, bidones de aceite vegetal y bultos de azúcar estándar. Todo este arsenal farináceo es procesado en amasadoras, cortadoras y hornos de columpio y rotatorios distribuidos en las panaderías y tortillerías instaladas al interior de los propios reclusorios.

Nutriólogos al mando: quién decide qué se cocina

A diferencia de un restaurante de autor, aquí el chef no tiene espacio para la improvisación creativa. En las bases públicas se exige que el menú detallado (desayuno, comida y cena) esté sujeto a estricta revisión antes de firmar el contrato. Este control es profundamente técnico y nutricional. Las bases exigen cumplir con una ficha que define gramajes de proteínas, estándares de inocuidad y un aporte calórico mínimo.

Las empresas operadoras también deben sostener certificaciones sanitarias, garantizando el manejo higiénico bajo las Normas Mexicanas vigentes, y comprometerse a capacitar a las propias personas internas que laboran como apoyo en estas gigantescas cocinas.

El menú tras las rejas en la capital ha dejado de ser un mito urbano para convertirse en un festín de datos duros. Surtir casi 30 mil platos de comida diarios, tres veces al día, exige una logística implacable. Una operación monumental donde cada bolillo, cada gramo de levadura y cada ración servida están fríamente calculados para mantener alimentada a una ciudad entera que vive detrás de los muros.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas