Lectura3:00 min
¿Se puede comer la comida de la ofrenda? Esto recomiendan los especialistas
No todos los alimentos que permanecen en el altar de Día de Muertos deben terminar en la basura. La UNAM y las autoridades sanitarias explican cuáles pueden aprovecharse y por qué algunos guisados representan un riesgo para la salud.
Mole, tamales, fruta, pan de muerto y los platillos favoritos de quienes ya no están forman parte de las ofrendas que cada año se colocan en los hogares mexicanos. Pero una vez que concluye la celebración surge una pregunta: ¿es seguro comer los alimentos que permanecieron varios días en el altar?
La respuesta depende del tipo de alimento, del tiempo que estuvo expuesto y de sus condiciones de conservación. De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), algunos productos pueden consumirse si permanecieron protegidos del polvo y otros agentes contaminantes, mientras que los platillos preparados requieren mayores precauciones.
Te puede interesar
¿Qué alimentos de la ofrenda sí se pueden comer?
La UNAM, a través de su plataforma Alimentación y Salud, señala que las frutas con cáscara y las calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto pueden aprovecharse, siempre que se hayan conservado en condiciones higiénicas y protegidas.
El pan de muerto tradicional también puede recuperarse si no presenta moho, humedad anormal o signos de deterioro. Aunque pierda suavidad, puede utilizarse para preparar tostadas francesas o budines.
Del 27 de octubre al 3 de noviembre, la tradición popular establece distintas fechas para recibir a las almas de mascotas, niños y adultos fallecidos.
En el caso de las frutas enteras, conviene revisar su estado y lavarlas antes de consumirlas. Si fueron cortadas y permanecieron a temperatura ambiente durante varias horas, no se recomienda recuperarlas.
Mole, tamales y otros guisados: ¿por qué es mejor desecharlos?
El principal problema no está en que los alimentos hayan formado parte de una ofrenda, sino en el tiempo que permanecieron sin refrigeración.
La Secretaría de Salud establece que los alimentos cocidos perecederos no deben mantenerse a temperatura ambiente durante más de dos horas. Después de ese periodo pueden proliferar microorganismos capaces de provocar enfermedades gastrointestinales.
Esto aplica a preparaciones como mole con pollo, arroz, guisados con carne, caldos, atole con leche y tamales que requieren refrigeración. Aunque luzcan bien, no es seguro consumirlos si permanecieron toda la noche o varios días fuera del refrigerador.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) también advierte que un alimento contaminado no necesariamente presenta mal olor o cambios visibles. Recalentarlo no garantiza que vuelva a ser seguro.
Ofrenda a la milpa
¿Qué dice la tradición sobre comer la ofrenda?
En distintas comunidades de México existe la creencia de que las ánimas regresan para disfrutar de la esencia y el aroma de los alimentos preparados en su honor.
El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) documenta esta relación simbólica entre los difuntos y la comida, uno de los elementos centrales de las celebraciones.
En algunas familias se acostumbra compartir los alimentos al retirar el altar, mientras que otras prefieren no consumirlos por respeto a sus creencias. Estas prácticas culturales son distintas de las recomendaciones sanitarias.
Evitar el desperdicio desde que se coloca la ofrenda
Para reducir el desperdicio, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda colocar los platillos preparados únicamente el día de la ofrenda y evitar que permanezcan expuestos durante periodos prolongados, también para prevenir la presencia de insectos.
Otra alternativa es utilizar porciones simbólicas de los guisados y reservar en refrigeración la comida destinada al consumo familiar.
Así, la tradición puede mantenerse sin comprometer la seguridad alimentaria: aprovechar las frutas, dulces y panes que permanezcan en buenas condiciones, pero desechar los guisados perecederos que hayan pasado demasiado tiempo fuera del refrigerador.