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Bistronomie

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Qué comer cuando hace mucho calor: La dieta que ayuda al cuerpo a resistir mejor

México enfrenta temperaturas más altas y una crisis de sobrepeso; lo que comemos puede ayudar o complicar la forma en que el cuerpo responde al calor.

México llega a la temporada de calor con dos presiones que se cruzan en la vida cotidiana: temperaturas cada vez más agresivas y una población con alta prevalencia de sobrepeso y obesidad. La Secretaría de Salud cerró la temporada de calor 2025 con 1,765 casos asociados a temperaturas naturales extremas y 83 defunciones en el país, mientras que el Servicio Meteorológico Nacional anticipó para el verano de 2026 temperaturas por arriba del promedio histórico y alto potencial de ondas de calor, especialmente en el noreste de México.

El problema no es menor. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, alrededor de 37% de las personas adultas en México vive con obesidad, y la Ensanut ha documentado que el sobrepeso y la obesidad afectan a más de 7 de cada 10 adultos. En niñas, niños y adolescentes, la alerta también está encendida: la Ensanut Continua 2020-2023 reportó que 36.5% de la población escolar de 5 a 11 años tenía sobrepeso u obesidad.

Cuando el cuerpo no alcanza a enfriarse

El calor extremo no afecta a todos por igual. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que la obesidad es un factor de riesgo para enfermedades relacionadas con el calor, porque las personas con sobrepeso u obesidad tienden a retener más calor corporal. La Organización Mundial de la Salud también advierte que el calor puede agravar enfermedades crónicas como diabetes, padecimientos cardiovasculares y respiratorios.

Obesidad y saludFreepik

Ahí entra la alimentación. En días de altas temperaturas, comer pesado, abusar de bebidas azucaradas, alcohol, ultraprocesados o comidas con exceso de grasa puede hacer más difícil la hidratación y la digestión. En cambio, una dieta con frutas, verduras, agua simple y preparaciones frescas puede ayudar a reducir la carga metabólica del cuerpo. La nota base plantea esta relación entre calor extremo, obesidad y salud metabólica como un punto clave para protegerse durante la temporada.

Comer fresco también es prevención

La recomendación gastronómica no está en dejar de comer, sino en comer mejor y más ligero. Sandía, pepino, jícama, apio, melón, caldos ligeros, ensaladas con proteína magra, aguas frescas sin exceso de azúcar y porciones más pequeñas pueden ser aliados en días de calor. También conviene evitar comidas abundantes al mediodía, reducir frituras y moderar cafeína y alcohol, que pueden favorecer la deshidratación.

La dieta no sustituye la atención médica ni las medidas básicas —hidratarse, evitar el sol directo y buscar lugares frescos—, pero sí puede convertirse en una herramienta diaria para que el cuerpo responda mejor. Frente a temperaturas cada vez más intensas, comer fresco, simple y con menos ultraprocesados ya no es solo una tendencia saludable: también es una forma de adaptación.

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