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Quitémonos de complejos, aprendamos historia: Francisco Martín Moreno
A más de 500 años de la violenta caída del imperio mexica, no hemos podido superar el impacto psicológico de ese acontecimiento y la forma en que nos han contado esa historia ha producido un sentimiento de minusvalía y orfandad que nos envenenó con rencores y resentimientos, expone el autor del libro “Los tiempos malditos”
“Los tiempos malditos”, editado por Alfaguara.
La toma de Tenochtitlan no debe entenderse como una victoria unilateral castellana. Hernán Cortés contó con la colaboración de numerosos pueblos indígenas, quienes vieron en los extranjeros la gran oportunidad para sacudirse el implacable dominio mexica, además, debe tenerse presente que la viruela fue el agente demoledor que permitió derrotar al poderoso ejército mexica, plantea Francisco Martín Moreno.
En entrevista, el autor del libro “Los tiempos malditos”, editado por Alfaguara y que desde el fin del año pasado circula en librerías del país, explica que a más de 500 años de la violenta extinción del imperio mexica todavía no hemos podido superar el impacto psicológico de ese acontecimiento y la forma en que nos han querido contar esa historia produjo un sentimiento de minusvalía y orfandad que nos envenenó con rencores y resentimientos.
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Luego reflexiona sobre qué tanto se parece aquel episodio de la historia con lo que ocurre en el México actual: Durante los 235 días que vivió Cortés en Tenochtitlán, a invitación de Moctezuma, los mexicas estaban hartos de alimentar y curar a los tlaxcaltecas y los españoles invasores. Muchas de las mujeres eran atacadas sexualmente por los castellanos y quedaban embarazadas o infectadas de sífilis.
Esa pasividad mexica es la misma pasividad del México de hoy, cuando vemos que se desmantelan las instituciones republicanas, el Estado de derecho, los organismos autónomos y nadie protesta.
En la contraportada del libro hay 13 preguntas que en las páginas o bien se contestan al estilo del provocador escritor o se vuelven a hacer por los lectores, por ejemplo ¿por qué no se reconoce a Cuitláhuac como se merece?
Algo que queda claro al leer esta novela es que una cosa es hablar de la Conquista de México por los españoles y otra muy distinta es hablar de la invasión castellana de Tenochtitlan. ¿Por qué es importante apartarnos ya de esa narrativa según la cual ese episodio fue una conquista y perpetrada por españoles?
Yo me he dado cuenta cómo varias generaciones se han acomplejado porque un grupo de historiadores ha sostenido que 450 españoles llegaron a Tenochtitlan y conquistaron un imperio de seis millones de personas.
Eso es falso.
¿Por qué se dice la conquista de México cuando México no existía? “No fue una conquista porque no puede atribuirse el mérito exclusivamente a los españoles.. 450 españoles jamás hubieran podido combatir a un ejército mexica integrado por entre 40,000 y 50,000 Caballeros Águila. No había manera.
Hay que explicar que en realidad fue una alianza entre tlaxcaltecas, huejotzingas y Chalcas con los castellanos acompañantes de Cortés en contra de los mexicas.
La llegada a librerías de este texto coincide con el del expresidente, Andrés Manuel López Obrador donde dice que es un invento eso de que hubo sacrificios en Tenochtitlán, entre otra serie de cosas. ¿Qué pensó cuando escuchó eso?
Pues que es de una ignorancia fanática, rampante.
A ver. En el centro de la Ciudad de México, hay una cosa que es el tzompantli, construido con una cantidad brutal de cráneos provenientes de los sacrificios que ocurrían en Tenochtitlan.
Los mexicas le sacaban el corazón a personas en lo alto del Templo Mayor, después los destazaban, bailaban con sus pieles y después les cortaban la cabeza y colocaban en los cráneos en el tzompantli.
La pregunta que hay que hacer es ¿por qué está cerrado a la visita del público el tzompantli? y la respuesta es porque están ocultando la verdad.
No lo neguemos. Tendríamos que reescribir la historia de México para que las nuevas generaciones entiendan lo que ocurrió. Eso para mí es lo más importante.
¿Cuál fue el personaje del cual usted le gustó más contar su historia?
Cuitláhuac. Desde el principio.
Hay que reconocer y volver a aquilatar el papel que jugó Cuitláhuac en la batalla como gran jerarca mexica, porque él fue el que le dijo a su hermano desde un principio: oye Moctezuma ahora que son 450 que están en Veracruz, tenemos que ir por ellos y tenemos que matarlos, porque si los dejamos avanzar, van a empezar a aliarse con nuestros enemigos.
Los mexicas eran muy odiados porque realmente eran despreciables, porque los famosos recaudadores de impuestos de Moctezuma se llevaban a las mujeres, jóvenes, comida, oro, plata animales.
Entonces, claro, los mexicas eran muy odiados, Cortés descubren que son un imperio odiado y entonces lo que hace es una alianza precisamente con quienes los odian.
Mucha gente piensa, que Cortés llegó y bombardeó Tenochtitlan y eso no es cierto. Moctezuma lo instaló en el palacio de su padre, en el palacio de Axayácatl y ahí estuvo 235 días hasta que llegó Pánfilo de Narváez con orden de detener a Cortes y regresarlo a Cuba y éste tuvo que ir a su encuentro en Veracruz.
¿Qué le han dicho de la forma en la que usted ha expuesto la historia de Moctezuma? Parece que contar la historia de ese personaje requiere contar un montón de contexto.
Es muy curioso, pero donde más agresiones he recibido ha sido cuando he criticado la figura de Cortés. Hay quienes defienden mucho más a Cortés que a Moctezuma.
A mí me llamó mucho la atención el por qué el Rey de España, Carlos I, Carlos V, del Sacro Imperio Romano Germánico nunca nombró Virrey de la Nueva España a Hernán Cortés, cuando tenía todos los merecimientos para eso pues había conquistado territorios gigantescos.
Eso implicó para mí investigar en qué consistieron los juicios de residencia que eran los que ordenaba el Rey y se tenían que realizar en los lugares donde habían gobernado los sujetos de investigación y juicio.
Entonces el rey manda Luis Ponce de León, que era un juez muy famoso en Castilla con 2 jueces para que lo ayudaran. Llega en junio de 1526 a juzgar a Cortés y casi un mes después, los tres amanecen muertos por envenenamiento.
No me cuesta mucho trabajo adivinar quién los mandó a envenenar.
Eso habla de cómo era el personaje.
Claro, lo que él no quería es que se supiera la verdad, porque sus cartas de relación, pues son un conjunto brutal de embustes. Los puntos de vista de Bernal Díaz del Castillo, pues también la mayoría son embustes.
Cuando el rey se da cuenta que murió Ponce de León, manda a otros dos jueces, que era Marcos de Aguilar y otro. Y también aparecen asesinados.
¿Qué debe tener en cuenta el lector cuando llegue a la parte donde cuenta que Malinalli quería sacarle los ojos a Moctezuma con sus pulgares?
Hay que entender que ella, en primer lugar, fue esclava. Tuvo una infancia verdaderamente terrible. Se dice que los propios recaudadores de impuestos de Moctezuma asesinaron a su padre.
Entonces el sueño dorado de ella era sacarle los ojos a Moctezuma para vengar a su familia.
Por eso ella pudo haber dicho: ¿Por qué me van a decir a mí traidora? En primer lugar, para que haya una traición, tenía que haber tenido un pacto con Moctezuma y no cumplirlo y eso nunca ocurrió.
Ella no es ninguna traidora, ni nada que se le parezca. Ella es una mujer que defiende a su gente de tanta explotación y extorsiones de parte de los mexicas.
Por otra parte, ella juega un papel definitivo en el éxito de la invasión, porque no solamente era la traductora, sino también era la consejera de Cortés.
Decía: "Oye, ¿te trajeron comida a los mexicas?
Si le respondía sí, entonces ella decía: Si trajeron comida quiere decir que mañana te van a atacar, porque en la tradición militar de ellos no se vale que ganes la guerra por hambre.
Además, traducía lo que ella quería. Si Cortés decía, diles a estos tíos que si no me dejan colocar una cruz mañana mismo voy a romper las figuras de Huitzilopochtli y las de Quetzalcóatl. Voy a romperlo todo. Entonces ella decía, dice Cortés que hay que negociar para que todos estemos contentos. Quiere que lo dejen colocar una cruz ahí...
Ella sabía que era suicida el temperamento violento de Cortés.
Esta historia no se entiende sin el factor Viruela….
La invasión no fue una proeza militar castellana, sino el resultado de una pavorosa crisis sanitaria provocada por la viruela enla población de Tenochtitlan.
En el grupo que acompañaba a Pánfilo de Narváez cuando llegó a Veracruz con la intención de detener a Cortés, venían dos o tres esclavos negros infectados de viruela.
Cuando esos hombres desembarcan, comienzan los contagios.
Alguien le dice a Cortés, cuando acudió a combatir a Narváez, tenemos que matar a estos negros en este momento y quemarlos, porque si nos los llevamos a Tenochtitlan va a pasar lo que pasó en las Antillas, que el 80 o el 90% de la población indígena de las Antillas murió de viruela. No podemos permitir que pase lo mismo en Tenochtitlan.
En ese momento Cortés dice: estás equivocado, si nos los llevamos y, efectivamente se produce una mortandad tremenda, el rey nunca nos va a poder decir que nosotros matamos. Diremos que se murieron solitos.
Y claro, los historiadores dicen que Cortés no sabía. Claro que sabía. Hay muchas evidencias.
En la introducción usted plantea que todavía no hemos logrado superar el impacto psicológico de la caída del imperio mexica y lo peor es que se ha convertido en un sentimiento de minusvalía y orfandad que se tradujo en rencores y resentimientos…
Esa es la idea, sobre todo ver que no nos humillen. Es decir, la conquista se logra en primer lugar por la alianza con los tlaxcaltecas y los huejotzingas y con todos ellos, pero, en segundo lugar, se logra gracias a la viruela.
Entonces da mucho coraje que digan 450 españoles conquistaron Tenochtitlán. No es cierto, fueron decenas de miles de enemigos de los mexicas y además ayudados por la viruela.
Fueron esas dos cosas que siempre hay que rescatar para que cuando aprendan historia los niños de los pequeñitos no crezcan con complejos.
Luego parece que leer el pasado ayuda a leer el presente...
Claro. Durante los 235 días que vivió Cortés en Tenochtitlán, antes de que llegara Pánfilo de Narváez, los mexicas en Tenochtitlán estaban hartos de alimentar y curar a los tlaxcaltecas y los españoles invasores.
Estaban furiosos con Moctezuma, porque no ordenaba el ataque.
Muchas de las mujeres eran atacadas sexualmente por los castellanos y quedaban embarazadas o infectadas de sífilis.
Esa pasividad mexica de 235 días, es la misma pasividad mexica del día de hoy, cuando vemos que se desmantelan las instituciones republicanas.
Ya no existe la república y nadie protesta. No existe el Estado de derecho y nadie protesta. Ya no existen los organismos autónomos y nadie protesta. Se desperdician los recursos públicos en obras ridículas e inútiles y nadie protesta. Era lo mismo que pasaba en el siglo XVI, cuando estaban hartos de la invasión y nadie protestaba. Y esa pasividad, esa apatía del siglo XVI, es la misma que veo en el siglo en el siglo XXI.