Buscar
Arte e Ideas

Lectura 5:00 min

MUNET, el nuevo museo de energía y tecnología que alista apertura

El antiguo MUTEC se transforma en el Museo Nacional de Energía y Tecnología, un recinto de clase mundial que buscará redefinir la divulgación científica en México. Tras un proceso de renovación integral que priorizó la creación de museografía original y sistemas de alta eficiencia energética, abrirá sus puertas próximamente.

El MUNET será un espacio de vanguardia.FOTO EE: Hugo Salazar.

Tras años de una transformación que se percibía silenciosa tras las vallas de Constituyentes, el Museo Nacional de Energía y Tecnología (MUNET) se prepara para abrir sus puertas. Lo que antes fue el MUTEC no solo ha cambiado de nombre; ha experimentado una metamorfosis total para convertirse en un recinto de clase mundial que busca responder a la pregunta más urgente del siglo XXI: ¿cómo asegurar nuestras necesidades energéticas actuales sin vulnerar las de las generaciones futuras?

Arquitectura de alta eficiencia

El diseño del MUNET, a cargo del reconocido arquitecto Enrique Norten, premio nacional de arquitectura, es en sí mismo una pieza de exhibición sobre eficiencia. "No podíamos hablar de un museo de energía que no tuviera este nivel de vanguardia", explica en entrevista Juan Rivas Mora, director del fideicomiso del MUNET.

El edificio funciona como un sistema sostenible integrado, Rivas relata que hay gestión del agua con un sistema de captación de lluvia capaz de almacenar hasta 500 mil litros, los cuales se tratan para uso en sanitarios o se canalizan a pozos de absorción para recargar los mantos freáticos de la Ciudad de México.

El MUNET, diseñado por el arquitecto Enrique Norten.FOTO: HUGO SALAZAR

Habrá confort térmico, pues las fachadas incorporan dispositivos que disminuyen sustancialmente el ingreso de rayos solares, mientras que los cristales cuentan con aislamiento especial para radiación ultravioleta y ruido, optimizando el uso del aire acondicionado. Por último, gracias a la instalación de paneles solares in situ, el museo genera actualmente el 30% de la energía que demanda su operación, reduciendo su huella sobre la red eléctrica federal.

Hacer tangible lo invisible

La museografía, descrita como de quinta generación, huye de los conceptos puramente técnicos para apostar por lo didáctico y lo inmersivo. Guiados por Diana Palacios y Carlos Robles, el recorrido nos revela un espacio donde la tecnología digital y la experimentación física convergen.

Desde la entrada, el visitante interactúa con una unidad de inteligencia artificial que orienta al público. Dentro de las salas, los conceptos se vuelven juegos: se puede "construir" una central hidroeléctrica paso a paso, entender el electromagnetismo mediante una nube que emite sonidos de tormenta, o presenciar cómo una bobina de Tesla convierte la electricidad en música.

Combina juego y aprendizaje.FOTO EE: Hugo Salazar.

Uno de los puntos más llamativos es el sector de energía nuclear. Utilizando referencias de la cultura pop, como el reactor de "Los Simpson", el museo aclara mitos: el vapor que sale de las torres no es contaminante. Además, los visitantes pueden usar detectores de radioactividad para medir objetos cotidianos, descubriendo que elementos como un celular o una piedra de circonia emiten niveles naturales de radiación.

El modelo de sostenibilidad económica

Inspirado en referentes internacionales como el Observatorio Griffith de Los Ángeles, el MUNET ha diseñado un modelo de negocio mixto para garantizar su permanencia. "El Griffith tardó 10 años en su remodelación con una inversión de 90 millones de dólares; nosotros también nos tomamos nuestro tiempo para asegurar la calidad y la sostenibilidad", señala Rivas Mora.

Para financiar su operación, el museo contará con comercialización de espacios, pue se han diseñado carpas y áreas específicas para recibir eventos corporativos y sociales; una taquilla, que aunque se busca la accesibilidad, habrá un cobro de entrada; y la filantropía y alianzas, para que con el apoyo de empresas donantes se pueda avanzar "esto ha sido fundamental, especialmente tras el impacto de la pandemia, periodo en el que los donativos se pausaron para atender la emergencia sanitaria nacional".

Juan Rivas Mora, director del MUNETFOTO EE: Hugo Salazar.

Formación de vocaciones y debate público

Más allá de ser un centro de exhibición, el MUNET aspira a ser un facilitador de vocaciones STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). El director confirmó convenios con instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y acercamientos con la UNAM, la UAM, el ITAM y el Tecnológico de Monterrey, además de centros de investigación como el INEEL (Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias).

"Queremos que este espacio sea el punto de convergencia para la discusión de los grandes retos", afirma Rivas Mora. El museo no tomará posturas políticas sobre la matriz energética actual —que aún depende en gran medida de los combustibles fósiles—, sino que presentará los principios científicos y leyes que rigen cada energía para que los ciudadanos formen su propio criterio. El recinto planea albergar mesas de discusión, reuniones tipo COP y encuentros con grupos ambientalistas.

Una experiencia inmersiva.Foto EE Hugo Salazar

La cuenta regresiva

Aunque el exterior del museo dio la impresión de abandono durante años, el director aclara que "adentro estaba pasando muchísimo". El retraso se debió a que toda la museografía, videos y simuladores fueron diseñados exclusivamente para el MUNET, sin recurrir a soluciones prefabricadas del mercado.

Actualmente, el museo se encuentra en una fase crítica de pruebas de seguridad: verificación de elevadores, sistemas contra incendios y protocolos de protección civil para garantizar una experiencia segura.

Datos clave para el visitante:

  • Ubicación del MUNET: Av. de los Compositores s/n, Bosque de Chapultepec II Sección, CDMX Costo de acceso: El precio base será de 320 pesos, pero se lanzará con una tarifa promocional de 190 pesos durante su primer año. 
  • Gratuidad: Se planea un día de acceso gratuito a la semana. 
  • Público infantil: El área "MUNET Chiquito" atenderá a menores de 7 años con juegos diseñados para introducirlos a la física de forma lúdica. 
  • Experiencia inmersiva: El "Black Box" ofrecerá una actividad grupal de 40 minutos donde los visitantes generarán energía mediante el movimiento corporal.

La apertura, cuya fecha exacta se anunciará próximamente en su sitio web, promete ser una "experiencia total" que marcará el inicio de una nueva etapa para la divulgación científica en México. "El museo no estaba muerto; estaba renaciendo", concluye Rivas Mora.

Temas relacionados

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

Últimas noticias

Noticias Recomendadas