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¿La Luna se está llenando de basura espacial? Esto pasa con los restos de las misiones
El impacto de un Falcon 9 reaviva el debate sobre los restos de naves y cohetes que permanecen en la Luna y los riesgos ante el aumento de misiones.
Esto ocurre con los cohetes y naves que quedan abandonados en la Luna
El reciente impacto de una etapa del cohete Falcon 9 de SpaceX contra la Luna volvió a poner sobre la mesa una pregunta que cobrará mayor relevancia conforme aumente la exploración espacial: ¿qué ocurre con los cohetes, sondas y naves cuando terminan sus misiones y cuánta basura estamos dejando en nuestro satélite?
El pasado 5 de agosto, una etapa superior de un Falcon 9 impactó contra la superficie lunar después de permanecer en el espacio desde enero de 2025, cuando fue utilizada para lanzar la misión Blue Ghost 1 de Firefly Aerospace.
Días después, entre el 11 y 12 de agosto, el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA logró fotografiar las consecuencias del choque: un nuevo cráter de aproximadamente 18 metros de diámetro y menos de tres metros de profundidad.
El impacto también expulsó material alrededor del cráter. Las imágenes de la NASA muestran zonas oscuras formadas por material de la superficie que había sido alterado durante largos periodos por el viento solar, rayos cósmicos y micrometeoritos, así como material más brillante y fresco que permanecía enterrado.
Sin embargo, los restos del Falcon 9 están lejos de ser los primeros objetos creados por el ser humano que terminan en la Luna
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Décadas de objetos humanos en la Luna
Desde que comenzó la exploración lunar, distintas misiones han dejado componentes de naves, módulos de descenso, instrumentos científicos, vehículos y etapas de cohetes sobre su superficie.
Incluso algunos impactos fueron provocados deliberadamente. Durante décadas, estrellar una nave contra la superficie lunar ha sido una de las alternativas utilizadas al finalizar determinadas misiones y, en algunos casos, los impactos también han servido para realizar investigaciones científicas.
Por ello, no todos los objetos que permanecen en la Luna pueden considerarse simplemente basura. Algunos forman parte del patrimonio de la exploración espacial, mientras otros son instrumentos científicos o componentes que fueron necesarios para cumplir una misión.
Tampoco existe actualmente un inventario oficial actualizado de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) o Naciones Unidas que permita establecer con precisión cuántas toneladas de "basura" hay sobre la Luna
¿Por qué los restos permanecen ahí?
A diferencia de la Tierra, la Luna prácticamente carece de una atmósfera capaz de frenar los objetos que se aproximan a su superficie.
En nuestro planeta, la fricción generada durante una reentrada atmosférica puede provocar que una nave o fragmento se caliente, se desintegre parcial o completamente y finalmente caiga. En la Luna no existe un mecanismo equivalente.
Por ello, cuando una nave termina chocando contra la superficie lunar, puede crear un cráter, expulsar polvo y rocas y dejar sus propios restos dispersos en el lugar.
El Falcon 9 es una muestra reciente de este proceso. La NASA pudo comparar fotografías tomadas antes y después del choque para identificar con precisión el nuevo cráter
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¿La Luna se está convirtiendo en un basurero?
Por ahora, no existen elementos para afirmar que la Luna esté saturada de basura espacial, y la situación todavía está lejos del problema de desechos que enfrenta la órbita terrestre.
Además, existe una diferencia importante entre los restos depositados sobre la superficie y aquellos que permanecen orbitando.
Un vehículo abandonado sobre el suelo lunar permanece prácticamente inmóvil y representa un riesgo diferente. En cambio, una nave o fragmento sin control que permanezca en órbita puede convertirse en un peligro para futuras misiones.
Precisamente ahí se encuentra una de las mayores preocupaciones de las agencias espaciales.
La ESA advierte que mantener limpio el espacio cislunar —la región entre la Tierra y la Luna— será cada vez más importante ante el crecimiento de las actividades espaciales. A diferencia de determinadas órbitas terrestres, alrededor de la Luna no existe una atmósfera densa que contribuya gradualmente a retirar objetos orbitales.
La agencia europea incluso advierte que el entorno de la Luna ya está comenzando a acumular desechos espaciales, procedentes de antiguos cohetes, misiones fallidas e impactos no controlados
El problema podría crecer con las nuevas misiones
El regreso de distintos países y empresas privadas a la Luna podría transformar considerablemente su entorno durante las próximas décadas.
Más sondas, módulos de aterrizaje, satélites, estaciones y misiones tripuladas también implicarán más objetos que eventualmente llegarán al final de su vida útil.
El desafío será determinar qué hacer con ellos.
Estudios publicados en el marco de la Oficina de Desechos Espaciales de la ESA han analizado distintas posibilidades para retirar naves de órbitas lunares, entre ellas impactos sobre la superficie o traslados hacia otras trayectorias. Sin embargo, especialistas advierten que recurrir continuamente a impactos lunares podría no representar una solución sostenible a largo plazo.
La preocupación es evitar que alrededor de la Luna se repita el problema que actualmente existe cerca de la Tierra, donde satélites fuera de servicio, etapas de cohetes y miles de fragmentos permanecen orbitando y pueden amenazar otras misiones.
Por ello, la ESA estableció su estrategia Zero Debris, con la que busca limitar significativamente la generación de nuevos residuos en las órbitas terrestres y lunares para 2030
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¿Existen reglas para evitar basura en la Luna?
La regulación todavía está en desarrollo, pero las Naciones Unidas cuentan con lineamientos para promover la sostenibilidad de las actividades en el espacio, pero el crecimiento de la exploración lunar está planteando problemas mucho más específicos.
Un documento presentado en 2025 ante el Comité de las Naciones Unidas sobre los Usos Pacíficos del Espacio Ultraterrestre (COPUOS) propuso desarrollar directrices sobre desechos y eliminación lunar, que constituirían un marco específico para minimizar los residuos y disponer de manera segura de los objetos que permanezcan en la Luna.
El tema es especialmente complejo porque no todo lo que permanece en la Luna debe eliminarse. Algunos objetos tienen importancia histórica o científica, mientras que otros podrían representar un riesgo para futuras operaciones
Evitar repetir los errores de la Tierra
Por ahora, la Luna está lejos de estar cubierta de basura. Sin embargo, más de seis décadas de exploración ya han dejado una huella humana permanente en su superficie, y la nueva carrera lunar podría multiplicarla.
El impacto del Falcon 9 muestra lo que puede ocurrir con algunos de estos objetos: una etapa de cohete utilizada para una misión terminó, más de un año después, chocando contra nuestro satélite y creando un nuevo cráter de aproximadamente 18 metros.
El problema hacia el futuro no será únicamente qué dejamos sobre el suelo lunar, sino qué ocurrirá con las naves que permanezcan fuera de control en las órbitas alrededor de la Luna y en el espacio entre esta y la Tierra.
La ESA considera que las lecciones aprendidas tras décadas de acumulación de basura alrededor de nuestro planeta deben aplicarse desde ahora al entorno lunar.
Mientras países y compañías preparan una presencia cada vez mayor en la Luna, el reto será conseguir que la nueva etapa de exploración no deje como legado un problema que la humanidad ya conoce demasiado bien alrededor de la Tierra: miles de objetos sin utilidad ocupando un espacio que será cada vez más transitado