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Guillermo del Toro llora en el Festival de Cine de Morelia
El cineasta mexicano expresó su preocupación por el mundo que heredarán las nuevas generaciones, el avance del fascismo y la división social alentada por los algoritmos. También se solidarizó con las manifestaciones por el agua en Guadalajara.
El director mexicano Guillermo del Toro acudió al fin de semana inaugural del FICM.
La persona más buscada y deseada del país en este momento está en Morelia.
En eso se convirtió el director mexicano Guillermo del Toro durante el fin de semana inaugural del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en la capital michoacana. La visita no obedeció a la presentación de una nueva película, sino a la de una que, a 20 años de su estreno, sigue desbordando pasiones y sumando nuevos adeptos entre los jóvenes cinéfilos del país: El laberinto del fauno.
La planta baja del Teatro Melchor Ocampo estaba completamente llena de personas acreditadas por el encuentro fílmico. La emoción contenida entre la prensa cinematográfica podía sentirse en el aire, tanto como la frustración manifiesta de la mayoría cada vez que el sonido local anunciaba que “pronto comenzará la conferencia”, porque ahogaba los gritos de quienes pensaban que, por fin, el realizador más querido del mundo saldría al escenario.
El director mexicano Guillermo del Toro acudió al fin de semana inaugural del FICM.
Muchos se habían formado fuera del recinto michoacano desde horas antes —incluso con su acreditación que, hasta donde se sabía, les aseguraba un lugar— para evitar cualquier contratiempo en el acceso y, de ser posible, conseguir un buen lugar para escucharlo. Con un poco más de fortuna, quizá podrían pedirle permiso para subir al escenario y entregarle un obsequio, como lo logró un par de ellos.
En aquella sala estaba reunida la plana mayor del periodismo cinematográfico del país, tan emocionada como los admiradores que llevaban mucho más tiempo esperándolo en plena banqueta.
Expresa angustia por el presente
Guillermo del Toro rompió en llanto sobre el escenario del Teatro Melchor Ocampo. Se le vio vulnerado mientras ofrecía la conferencia de prensa, acompañado por la productora Bertha Navarro, el cinefotógrafo Guillermo Navarro, la actriz Ivana Baquero, protagonista de este clásico del cine, y de la directora del FICM, Daniela Michel
Del Toro agachó la cabeza y se llevó las manos a las mejillas para limpiarse las lágrimas. Permaneció así durante un par de minutos, cabizbajo, frente a cientos de periodistas de todo el país, como cuando se está en confianza. Una confianza compartida.
“A la generación que viene le entregamos un mundo en ruinas: moral, social, espiritualmente”, sentenció en el acto. “El tejido social que alguna vez nos permitió articular una fábula o una parábola está totalmente desintegrado (...) No es un momento gozoso, aunque creativamente haya gozo; no es un momento celebratorio, aunque haya amor por sostener el arte hecho a mano, por humanos para humanos”, expresó y agregó:
“Hay una sensación profundamente cargada de pesar. Hoy es más fácil parecer inteligente siendo un hijo de la chingada que un solidario (...) Hay una sensación de que, a lo mejor, el mundo se acaba para cada generación. A mí me pasa. Pero si pudiéramos decirle a los jóvenes ‘lo siento’ con amor, puede funcionar”, expuso Del Toro.
“¡Eres el mejor, Guillermo!”, le gritaron desde el público, como un consuelo a la distancia, mientras el director inclinaba la cabeza en un gesto de agradecimiento, tímido y decaído.
El director mexicano Guillermo del Toro acudió al fin de semana inaugural del FICM.
“Es el momento y es el lugar”
También se le preguntó sobre las manifestaciones por el agua y por un servicio digno en Guadalajara, su ciudad natal. Lo anterior, dado que este mismo domingo cientos de personas salieron a las calles para reclamar su derecho a un suministro adecuado.
“Me parece que hablar de esto es urgente, porque es absolutamente insostenible, indescifrable y aterrador que una cosa tan absolutamente básica (como el agua) tenga que ser peleada, manifestada y combatida, en lugar de ser resuelta (...) Hoy en la mañana (durante la clase magistral impartida más temprano) le dimos la voz a un grupo de jóvenes que venía desde Guadalajara para eso mismo. Habrá lugares donde te vayan a decir que este no es el momento para hablar de eso, pero absolutamente es el momento y el lugar. Estoy con ellos al cien por ciento. Es inconcebible que incluso su manifestación se quiera sofocar”.
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“Volvimos a comprar las mismas mentiras”
A propósito de El laberinto del fauno, que narra una historia ambientada en la España fascista, se le preguntó qué reflexión le merecen los nuevos gobiernos de corte fascista que ascienden en distintas partes del mundo y los ecos de un filme como el suyo, estrenado hace exactamente dos décadas.
“Yo creo en el error humano, en todos los errores que se puedan cometer. Lo único que me sorprende es la capacidad que hay para creer que el odio es más efectivo que la compasión (...). Me parece que volvimos a comprar las mismas mentiras que tienen la misma ingeniería de odio que se crearon hace 70 años y más”.
Al respecto, opinó: “nunca ha habido un momento histórico que haya sido resuelto por el odio. Finalmente, esa lucha de dos polaridades igualmente fuertes crea una paradoja. Esa paradoja se llama historia y sé perfectamente que (el fascismo) puede volver a pasar, pero no tiene que volver a pasar. Me parece que tratan de decirnos que va a volver a suceder y que no podemos hacer nada. Pero creo que nos cuentan eso para que no tratemos”.
En ese sentido, sostuvo que las expresiones artísticas, como el cine, permiten imaginar otros futuros posibles y recordar que quienes promueven el odio “no la tienen ganada”, como señaló el realizador.
Del Toro también se dijo angustiado por lo que calificó como “ingeniería social” en los algoritmos de internet y las redes sociales, donde, afirmó, “se fomenta la división”. La fractura social, precisó, “viene de crear un ensimismamiento de un grupo hacia otro. No creo que esto sea accidental, no creo que sea cíclico. Hay una voluntad de desarrollo de estas divisiones”.
El arte, uno de los pocos bastiones para combatir las ideas que dividen a la sociedad, añadió, “está sitiado por los mismos intereses trillonarios que nos quieren decir que incluso el arte no es importante porque ahora puedes bajar una aplicación y que esta te fabrica arte, pero eso no es arte; pueden ser imágenes, pero no es arte ni cumple la función de comunicación, liberación espiritual, que es una función alrededor del arte”.
Allí mismo, Del Toro recibió la Medalla de la Filmoteca UNAM, fabricada con un 99.9% de plata pura, la cual se obtiene directamente de los residuos de plata recuperados durante el proceso de revelado, misma que se otorga a personas cuya trayectoria, análisis o intervenciones enriquecen el patrimonio fílmico mundial.
Afuera del Teatro Melchor Ocampo le esperaban cientos de jóvenes a la esperaban con películas, afiches, playeras, cuadernos y todo tipo de objetos susceptibles de ser estampados con su firma. El director, con todo y el camino de sus lágrimas en las mejillas, tenía que salir de ese teatro para trasladarse a un foro mucho más grande, el Teatro Mariano Escobedo, donde presentó su tan esperada cinta, quizás la más esperada del fin de semana inaugural del FICM, a pesar de tener 20 años de existencia.
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Filmografía de Guillermo del Toro
- 1993 - Cronos
- 1997 - Mimic
- 2001 - El espinazo del diablo
- 2002 - Blade II
- 2004 - Hellboy
- 2006 - El laberinto del fauno
- 2008 - Hellboy II: El ejército dorado
- 2013 - Titanes del Pacífico (Pacific Rim)
- 2015 - La cumbre escarlata (Crimson Peak)
- 2017 - La forma del agua
- 2021 - El callejón de las almas perdidas
- 2022 - Pinocho de Guillermo del Toro
- 2025 - Frankenstein
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“A la generación que viene le entregamos un mundo en ruinas: moral, social, espiritualmente (...) El tejido social que alguna vez nos permitió articular una fábula o una parábola está totalmente desintegrado. No es un momento gozoso”.
Guillermo del Toro, director de cine