Buscar
Arte e Ideas

Lectura 7:00 min

Cristina Rivera Garza y la estética del residuo

En la presentación de su nuevo libro, "Lo roto precede a lo entero", en la FIL Monterrey, la ganadora del Premio Pulitzer reflexiona sobre el poder crítico de la literatura, el desaprendizaje en el oficio de escribir, la inteligencia artificial y la urgencia de construir lenguajes colectivos frente a la violencia.

Cristina Rivera Garza conversó con periodistas y creadores de contenido en la FIL Monterrey, previamente a la presentación de su libro Lo roto precede a lo entero.foto ee: francisco de anda

"Escribir, para mí, en gran parte se centra en utilizar el lenguaje para subvertir esas narrativas ya establecidas, poderosas, hegemónicas, para desmantelarlas si se puede, para invitar a la imaginación ética y política”. Así abrió su conferencia la mañana de este lunes en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, la escritora Cristina Rivera Garza, ganadora del Premio Pulitzer 2024, por El invencible verano de Liliana, y hasta hace unos días citada en casi todas las quinielas como candidata al Premio Nobel de Literatura 2026.

La novelista, poeta y ensayista llegó muy puntual y de buen talante a la sala de prensa del encuentro editorial de Monterrey, donde ya le aguardaban periodistas y creadores de contenido. En esta ciudad se le siente como en casa, quizás porque aquí vivió de muy joven o por la proximidad con su natal Matamoros. El punto es que Rivera Garza está aquí para presentar su libro "Lo roto precede a lo entero" , editado por El Colegio Nacional –institución a la ingresó en 2023–, bajo la dirección de Alejandro Cruz Atienza.

El volumen reúne 125 infraensayos –como ella los llama–, que versan fundamentalmente sobre el oficio de la escritura, que se publicaron originalmente en un blog personal denominado “No hay tal lugar”, y el título que ahora los cobija procede de un poema de Roberto Juarroz, declaró a la autora al comenzar la conversación.

Roberto Juarroz “parece invertir una lógica: sabemos que primero existe una totalidad y después algo se rompe. Pero aquí lo roto precede a lo entero", explicó.

El quehacer literario de Cristina Rivera Garza ha estado marcado por una constante e incansable búsqueda de subversión. Para ella, la literatura no es un adorno ni un ejercicio de contemplación pasiva; es, fundamentalmente, un ejercicio crítico y, en ese sentido, Lo roto precede a lo entero desafía las lógicas tradicionales de la totalidad y la memoria, para construir historias nuevas con pequeñas teselas de materia residual. Bajo esta premisa, el libro no se erige desde la unidad, sino desde el fragmento.

El origen de los "infraensayos"

A lo largo de 300 páginas, desfilan historias, lugares, figuras y personajes que tienen relación con la literatura o el ejercicio de escribir: Comala, Coetzee, Anne Carson –la reciente Premio Nobel de Literatura– la onomatopeya, la novela, la lluvia, la adolescencia, la tortura, el libro...

“Estos escritos provienen de una época que hoy parece antediluviana: los inicios del siglo XX y el auge de los blogs. Abrir un blog me permitió reaccionar de manera casi inmediata a estímulos de la lectura y de la vida cotidiana". Tras un minucioso trabajo de postproducción junto a su editor para conectar los puntos y armar narrativas más amplias, el libro conserva su esencia fragmentaria. "Son pedazos rotos; sólo la lectura nos llevará a una totalidad, si es que tal cosa existe", sostiene la autora.

Frente a un presente que Rivera Garza describe como una "devastación masiva" en términos ecológicos y sociales, el libro invita a poner atención en los residuos y las huellas que quedan tras la destrucción –dice–, para luego parafrasear a Walter Benjamin: "Tal vez poner atención a estos residuos nos permita reactivar proyectos sociales que están dormidos ahí, mirándolos desde el presente".

El oficio de desaprender y el reto del segundo libro

Al ser cuestionada sobre su propia transformación a través de los libros, Rivera Garza fue enfática: el oficio de escribir exige empezar desde cero en cada proyecto. "Este es uno de esos oficios donde acumular conocimiento no sirve tanto. Si lo acumulas acríticamente, puedes llegar a tener respuestas automáticas respecto al lenguaje o las estructuras".

Recordó con especial atención la transición entre su aclamada primera novela, “Nadie me verá llorar” (1999), y su segundo libro. "El segundo libro es el más difícil de escribir para un escritor". Mientras que su debut fue una novela de archivo sostenida por sustantivos, para su siguiente entrega se propuso el reto de desaprender esa fórmula y construir una "novela de verbos", donde la acción tuviera el mayor peso. "De un libro a otro, el proceso de desaprendizaje y autocrítica es fundamental", explicó.

Trabajar para la escritura, no para la IA

A propósito del uso de la inteligencia artificial en las labores de escritura –ese elefante en la habitación del que ahora todo mundo habla, con frecuencia con la intención de satanizar–, la escritora afirma: “A mí lo que me parece peligroso es servirse de esa tecnología de manera acrítica. Mi postura (…) es que no vamos a actuar como si no existiera. Está ahí. Pero en términos de cómo puede ser utilizada para la escritura creativa, me parece que haríamos bien de ponernos en una postura de trabajo de postproducción, le llamo yo. Es decir, hay una serie de elementos, hay pedazos de lenguaje que nos puede entregar la inteligencia artificial, pero creo que ahí el trabajo de la escritora, el escritor, es meterse con el lenguaje, subvertirlo también, llevarlo a nuestro terreno. Y hacerlo trabajar para la escritura, no para la inteligencia artificial”.

“Me parece que esto es posible todavía. Y hay ejercicios, desde la escritura, que demuestran que esto podría ser”, sostuvo.

Escribir con el otro: contra el silencio y la violencia

Uno de los momentos más agudos de su intervención giró en torno a cómo la literatura debe abordar la violencia sin caer en la espectacularización o la revictimización. Rivera Garza advirtió sobre los peligros de este terreno resbaladizo, donde es fácil banalizar los hechos o agigantar la figura de los perpetradores restando urgencia a las víctimas.

La clave, para ella, radica en una postura ética y metodológica: "Es importante no hablar ‘por’, sino hablar ‘con’. Trabajar muy de cerca con formas de coautoría activa". Esto implica un trabajo riguroso de investigación para imaginar con las huellas que las personas dejan en su entorno, alejándose del aislamiento individualista.

Asimismo, señaló que la peor violencia es la que ocurre antes de la fuerza física: la inexistencia del lenguaje para nombrar el dolor o formas de violencia que aún carecen de nombre legal. "El silenciamiento forzado está en la desaparición de este lenguaje a nivel cotidiano, de la ley o la medicina". Es allí donde la escritura se vuelve una herramienta de resistencia indispensable para modificar la lengua y hacer espacio a experiencias diversas, como ha ocurrido con las luchas contra el feminicidio y el transfeminicidio.

Rivera Garza aconsejó a las personas que luchan por abrir espacios para nombrar estas realidades de violencia y ser escuchadas es que “hay que inventar nuevas puertas, pero las puertas no se inventan solas, por eso es importante el trabajo comunitario, trabajar con otras y con otros, para inventar esas puertas por donde si vas a poder pasar”.

Con "Lo roto precede a lo entero", Cristina Rivera Garza nos entrega no solo una bitácora de su relación con la palabra escrita, sino un recordatorio de que, aun en un mundo fracturado, los pedazos que quedan son el único punto de partida posible para volver a construir.

Algo que le debo a Anne Carson

Me enseñaron a desconfiar de los adjetivos. Por mucho tiempo los consideré como meros asuntos de decoración.Términos adicionales. Cosa ligera. Palabra prescindible.

Todo esto, y más que es mejor dejar en el silencio, se puso en duda con la lectura de “Eros the Bittersweet”, de la autora canadiense Anne Carson. Ahí, haciendo gala, entre otras cosas, de su conocimiento de la poesía de Safo, Carson se refiere a las funciones del adjetivo de maneras no por sabidas menos sorprendentes.

Lo roto precede a lo entero

  • Cristina Rivera Garza
  • Ediciones El Colegio Nacional
  • Año: 2025
  • Páginas: 300
  • Costo: $350

Te puede interesar:

FIL Monterrey : Le Clézio y Carrère confrontan la realidad por caminos dispares

Es editor de la sección Arte, Ideas y Gente en El Economista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro en Filosofía Social, por el ITESO. Especialista en periodismo de arte, arqueología, antropología, educación, patrimonio cultural, religiones y responsabilidad social. Colaboró anteriormente en Público-Milenio Jalisco; Radio Universidad de Guadalajara; Noroeste, de Culiacán; y Radio Metrópoli, en Guadalajara.

Noticias Recomendadas