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Chicas tristes, un poema visual sobre la amistad, compite en el Festival de Cine de Morelia
En su ópera prima, presentada en el Festival Internacional de Cine de Morelia, Fernanda Tovar retrata el universo luminoso de dos adolescentes cuya amistad deberá encontrar nuevas formas de sostenerse cuando la vida deje de parecer un sueño. Es una prueba de que hay cine maravilloso detrás de la hegemonía de la comedia romántica.
Festival de Morelia.
Paula y La Maestra son mejores amigas, habitantes de una Ciudad de México llena de colores, brillos y burbujas. El mundo es, a partir de sus miradas, un libro recién abierto, un sueño aspiracional que se expande desde Coapa hasta Copacabana.
Toda su rutina forma parte de un paisaje de transición en el que están abandonando la adolescencia, y lo viven a flor de piel, como quienes han crecido dentro de una de esas burbujas iridiscentes que flotan alrededor, pero que, irremediablemente, habrán de reventar.
La pantalla del cine parece diluirse frente al espectador y lo atrae hasta internarlo en lo que parece una oda a la juventud, la amistad y el sosiego, donde dos adolescentes viven con la libertad, la seguridad y el misticismo encarnados en sus cuerpos, sus prendas multicolores, la piscina, las consultas al tarot de gatitos y la ligereza con la que se desplazan por su entorno y practican pasos de cumbia. Todo está bien en sus vidas.
La historia, narrada en Chicas tristes, primer largometraje de la realizadora mexicana Fernanda Tovar, presentado en competencia en la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), parece sugerir ese mundo ideal por el que generaciones anteriores lucharon y sufrieron para entregárselo a las nuevas generaciones, donde la preocupación, el trauma y la angustia no las constituyen de origen. Parece una película que anuncia el triunfo de una lucha intergeneracional, pero esa burbuja iridiscente, de nuevo, habrá de romperse.
Fernanda Tovar.
Ambas forman parte de un equipo de natación que aspira a competir en Brasil. Ellas lo ven prácticamente como un hecho, tanto que practican su portugués, porque todo parece indicar que serán compañeras de aventura en el otro hemisferio.
Pero detrás de ese idilio de juventud, en el punto de inflexión del despertar de su sexualidad, durante una fiesta con personas que hasta ese momento integran su círculo de confianza, sucede algo que cambiará su pensamiento, algo a lo que no se han enfrentado antes y que deberán definir e incorporar a su decálogo de hostilidades. La burbuja se ha roto y el vínculo afectivo habrá de tambalearse para reconstituirse, engrosarse, hacerse más fuerte y enfrentar, quizás juntas o tal vez ya no, una realidad mucho más grande y agresiva.
Imagen del filme Chicas tristes.
Un poema visual que debes ver
¿Cuál es la manera correcta de reseñar y difundir una película de tremenda belleza como ésta sin fallar en el intento? Se trata de un poema visual gracias al trabajo de la cinefotógrafa Rosa Hadit Hernández y una narración poderosamente femenina, tierna y estética que no excluye a nadie, sin importar el género o la edad, de una experiencia cinematográfica que antepone la empatía.
Quizás no haya respuesta absoluta, si acaso un intento de transmitir cómo la pupila se dilata incansable al observar, una y otra vez, que aquello que no se dice en la historia de estas dos chicas también importa.
Lo más potente de su belleza está en las hermosas tomas subacuáticas, en los primeros planos de sus rostros, en la convivencia entre el silencio y la música, y en esa manera de dejar que los cuerpos expresen lo que las palabras todavía no consiguen nombrar.
Es por películas como Chicas tristes que, para oficios como el de quien escribe, vale la pena seguir intentando convencer al público de que existe un universo de cine mexicano mucho más amplio, potente y complejo que aquel que suele identificarse con un puñado de comedias románticas semejantes entre sí, cuyo ruido comercial termina por invisibilizar obras de extraordinaria delicadeza.
Es el caso del filme de Fernanda Tovar, el cual también, como dicen los créditos, es producto del trabajo del Colectivo Colmena, es decir, de un pensamiento cinematográfico compartido, distante de la idea de la creación estrictamente individual. Y eso se advierte en el resultado.
Chicas tristes.
Los que nos mantiene con vida (Alerta de spoiler)
“No queríamos hacer una película sobre lo que te mata, sino sobre lo que te mantiene con vida”, explicó Fernanda Tovar durante la conferencia de prensa en Morelia.
La directora sostuvo que su intención fue abordar la violencia sexual desde una perspectiva luminosa, sin restarle gravedad, pero reconociendo la posibilidad del acompañamiento y la esperanza.
“Yo sentía que hay una tristeza medio secreta, medio invisible, que compartimos las mujeres”, comentó sobre el origen del título, inspirado también en los silencios de las mujeres de su familia.
Para Tovar, el relato de Paula y La Maestra tampoco podía sustraerse de su dimensión colectiva: “Una expone ahí su intimidad, y después esa misma se convierte en una historia política”.
De ahí que el agresor no fuera concebido como un monstruo excepcional, sino como un joven formado dentro de las presiones de una sociedad patriarcal. La cineasta propuso cuestionar no solamente al individuo, sino a una sociedad que produce estas violencias.
En contraste, explicó que, junto con la fotógrafa y la diseñadora de producción Selva Tulián, buscaron una estética plástica y colorida, así como una cámara paciente que permitiera a los personajes conducir el relato.
Y frente a la posibilidad de que la violencia termine expulsando a las mujeres de sus propios espacios, Tovar defendió la permanencia de Paula y el acompañamiento de su amiga, capaz de subir a una azotea y apuntar un espejo hacia el cielo para hacerle saber que sigue allí.
Se espera que Chicas tristes se estrene en cines comerciales entre finales del presente año y principios de 2027, de la mano de Cine Caníbal. Mientras tanto, en Morelia no hay más que buenas palabras para la obra cinematográfica, como una seria competidora a llevarse el Ojo a Mejor Largometraje Mexicano de Ficción.
Chicas tristes
- Dirección y guion: Fernanda Tovar
- Coproducción: México, España y Francia
- Duración: 91 minutos
- Fotografía: Rosa Hadit Hernández
- Montaje: José Pablo Escamilla
- Música: Wissam Hojeij
- Dirección de arte: Selva Tulián
- Protagonistas: Rocío Guzmán y Darana Álvarez
- Elenco: Tatsumi Milori, Tomás García Agraz y Mónica del Carmen
- Productoras: Colectivo Colmena, Martini Shot Films, Potenza Producciones y Promenades Films
Recorrido por festivales
Recorrido por festivales
- Berlinale 2026 - Oso de Cristal y el Gran Premio del Jurado Internacional
- Cartagena de Indias - Premio del Jurado a Mejor Película
- Festival de Lima - Reconocimientos a dirección latinoamericana, guion y actuación femenina compartida