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Arte e Ideas

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La carrera de la ciencia por prevenir emergencias sanitarias en México gracias a la biología molecular

Tres de cada cuatro nuevas enfermedades infecciosas en el mundo provienen de los animales. En México, donde el 70 % de los perros y gatos viven en la calle y el cambio climático altera los ecosistemas, la PCR digital y la biología molecular se consolidan como herramientas clave del enfoque integral "Una Sola Salud".

Foto: Especial

A lo largo de la historia, padecimientos como la rabia, el ébola y la malaria han marcado a la humanidad. En años recientes, la presencia de la influenza aviar, el MERS, el COVID-19 y el hantavirus ha demostrado que la salud humana definitivamente está ligada a la salud animal y ambiental.

En México, la amenaza es latente: Cerca del 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas. El problema se ve agravado por factores ambientales y sociales, como el abandono de mascotas — de acuerdo con la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) y de cruces de datos con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de los 27 millones de animales de compañía en el país, el 70 % vive en la calle—, lo que genera un reto constante para la salud pública, la producción pecuaria y la inocuidad alimentaria.

Por otro lado, la red de vigilancia epidemiológica en México monitorea de manera continua diversas zoonosis prioritarias, como la rabia, que aunque el país eliminó la transmisión de rabia humana por mordedura de perro con coberturas de vacunación superiores al 95 %, la rabia paralítica bovina (transmitida por murciélagos) sigue siendo un riesgo en zonas ganaderas.

Otras son la leptospirosis, infección bacteriana transmitida por la orina de roedores y animales domésticos; la teniosis y cisticercosis, padecimientos ligados al parásito Taenia solium, asociados a la crianza de cerdos; el dengue, la tuberculosis bovina, la brucelosis, la salmonelosis y la influenza aviar, que demandan control epidemiológico permanente.

La tecnología molecular al servicio de la prevención

Para detectar estas amenazas antes de que escalen a brotes masivos, la investigación científica se ha apoyado en herramientas de alta resolución. Adriana Vega Belmont, maestra en ciencias bioquímicas por la UNAM y representante de QIAGEN para Latinoamérica, señala la importancia de tecnologías como la PCR digital (dPCR) para observar señales genéticas que antes pasaban desapercibidas.

Explica que un hallazgo molecular de bajo nivel no constituye por sí solo una alerta sanitaria; su valor radica en aportar evidencia precisa para orientar estudios, ampliar muestreos y entender cómo circula un virus o bacteria en el entorno. A diferencia de la vigilancia tradicional —que detecta síntomas clínicos cuando el problema ya está presente—, las técnicas moleculares ganan tiempo y resolución, permitiendo identificar cargas virales mínimas o variantes específicas en etapas tempranas.

Para procesar estas muestras, el camino desde una granja hasta el laboratorio exige un control estricto que integra la preservación de la cadena de calidad al recolectar el material biológico en campo, el aislamiento del material genético mediante reactivos especializados y la cuantificación de precisión, donde la muestra se procesa en plataformas como QIAcuity para dividirla en miles de microparticiones y obtener una cuantificación absoluta del patógeno.

Agrega que a diferencia de la PCR en tiempo real (qPCR), la PCR digital permite contar moléculas con exactitud sin depender de curvas de calibración, siendo eficaz en coinfecciones complejas o señales escasas. "La gran oportunidad de la biología molecular no es sustituir la vigilancia tradicional, sino darle mayor profundidad para hacer mejores preguntas y dar respuestas más dirigidas".

En México, instancias como el Centro Nacional de Servicios de Diagnóstico en Salud Animal (CENASA) del SENASICA utilizan estas plataformas de vanguardia para complementar las redes de diagnóstico nacional.

Coinfecciones, resistencia y la lógica de prevenir

Las pruebas moleculares han revelado que en un mismo organismo pueden coexistir múltiples patógenos. La especialista explica que estudios en México han documentado mediante PCR la presencia simultánea de bacterias como Rickettsia, Ehrlichia y Anaplasma en perros y garrapatas.

Asimismo, el rastreo genético en cepas de Salmonella Infantis aisladas en aves, ganado y humanos permitió identificar genes de resistencia a antibióticos (blaCTX-M-65 y gyrA D87Y), demostrando que no basta con saber qué bacteria está presente, sino qué armas genéticas posee.

A nivel regional, la vigilancia de la influenza aviar (H5N1) en ganado lechero de Estados Unidos durante 2024–2026 subraya la necesidad de monitorear las fronteras biológicas entre aves, mamíferos y personas.

Desde el punto de vista económico, organismos como la FAO y la OMS estiman que los sistemas preventivos bajo el enfoque Una Sola Salud requieren entre 10.3 y 11.5 mil millones de dólares anuales a nivel global, en comparación con los más de 30 mil millones de dólares que cuesta responder a una pandemia activa. La inversión en diagnóstico molecular y vigilancia temprana entonces se representa como una vía sólida para proteger la salud pública y la seguridad alimentaria en el futuro de México.

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Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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