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¿Se acabó el sueño digital? ¿por qué los influencers están regresando a la oficina?
La volatilidad de los algoritmos y la precariedad financiera impulsan una ola de retorno al empleo formal en América Latina. Especialista de la EAE Business School señala que la madurez del mercado está transformando las redes sociales de un fin en sí mismo a una herramienta complementaria.
Influencer.
Hasta hace muy poco tiempo "ser influencer" se posicionó como la aspiración máxima de las nuevas generaciones, prometiendo libertad financiera y fama a cambio de creatividad. Sin embargo, la realidad para el 2026 muestra un panorama distinto: el ecosistema digital se ha saturado y el agotamiento creativo, sumado a la inestabilidad económica, está empujando a los creadores de contenido de vuelta al mercado laboral tradicional.
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Crecimiento vs. estabilidad
A primera vista, las cifras son alentadoras. Según datos de iLifeBelt, se proyecta que el mercado del marketing de influencers en América Latina alcanzará los 31 mil millones de dólares para 2027. No obstante, esta bonanza no se reparte de manera equitativa.
En México, el grueso del sector lo componen nano y micro influencers. Aunque sus ganancias oscilan entre los 50 y 500 dólares por publicación, la falta de regularidad en los contratos y la inversión limitada de las pequeñas marcas crean un entorno de alta fragilidad financiera.
Hoy Brasil es el país donde más se registra el abandono de la "dedicación exclusiva" a las plataformas, pues la inseguridad algorítmica con los cambios constantes en las plataformas pueden reducir el alcance y los ingresos de un perfil consolidado de la noche a la mañana. Por otro lado, la ausencia de vacaciones pagadas, seguridad social y un salario fijo ha mermado la salud mental de los creadores.
La brecha entre aspiración y sostenibilidad
Alexia De la Morena, directora del máster en Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, explica que la brecha entre la aspiración y la sostenibilidad es más amplia de lo que se cree.
"Depender 100% de views y algoritmos crea una inseguridad financiera que no es sostenible para la mayoría. La exposición puede ser valiosa, pero el gran desafío es convertir esa atención en fuentes de ingreso estructuradas", señala De la Morena.
Para la especialista, este fenómeno no representa un fracaso, sino una maduración del ecosistema. Muchos jóvenes se volcaron a las redes huyendo del burnout corporativo, solo para encontrar un nuevo tipo de agotamiento en la producción constante de contenido y la competencia feroz por la atención.
Dijo que la tendencia actual apunta hacia el modelo híbrido. Los creadores ya no ven las redes como su único sustento, sino como una vitrina para fortalecer carreras profesionales en otros sectores.
El regreso de los creadores de contenido a las oficinas se explica por una serie de contrastes fundamentales entre la vida del influencer de tiempo completo y los beneficios de la formalidad laboral.
En primer lugar, la mayor fricción reside en el aspecto económico. Mientras que el creador de contenido se enfrenta a ingresos fluctuantes mes a mes, sujetos a campañas esporádicas y al humor de las marcas, el empleo formal ofrece un salario base asegurado. Esta certidumbre permite una planificación financiera a largo plazo, algo prácticamente imposible cuando se depende de la monetización variable de las plataformas.
A nivel de estilo de vida, la diferencia es igualmente marcada:
Gestión del tiempo: El influencer suele caer en una dinámica de producción de contenido 24/7, donde la línea entre la vida personal y el trabajo se borra por completo. En contraparte, el entorno de oficina provee horarios estructurados, permitiendo periodos de descanso definidos y desconexión digital.
Bienestar y seguridad: Uno de los puntos de quiebre es la protección social. El trabajo independiente en redes conlleva una gran incertidumbre sobre el futuro y la salud; por el contrario, la formalización otorga beneficios de ley (seguro médico, vacaciones pagadas, aportes jubilatorios) e interacción social directa, combatiendo el aislamiento que a menudo reportan los creadores.
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Visión de carrera: Mientras que el éxito en redes puede ser efímero y dependiente de algoritmos externos, la oficina ofrece un camino de desarrollo profesional a largo plazo, donde el crecimiento se basa en competencias técnicas y experiencia corporativa acumulable.
Resiliencia sobre visibilidad
El éxito en la economía de los creadores se está redefiniendo. Ya no se trata de cuántos seguidores se tienen, sino de qué tan resiliente es el modelo de negocio. Según De la Morena, la clave está en la diversificación: consultorías, productos propios, cursos o, simplemente, utilizar la influencia como un complemento a un empleo estable.
El "brillo momentáneo" de las redes está dando paso a una visión más pragmática del trabajo, donde la paz mental y la seguridad social vuelven a ser tendencia.