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Los últimos cristeros, ?cinta densa y trágica
Un pequeño grupo de guerrilleros, en la sierra de Jalisco, seguía combatiendo a mediados de la década de los 30.
La CristiaDa fue como una encarnación crística colectiva dice Matías Meyer sobre su cinta Los últimos cristeros. Los protagonistas de la historia son un grupo de apenas cinco guerrilleros mexicanos que, en la sierra de Jalisco, seguían combatiendo por la causa santa de Cristo Rey a mediados de la década de los 30 del siglo pasado.
La Cristiada, o Guerra Cristera, es uno de los episodios más oscuros (por su extrañeza, pero también por su aire de tragedia) de la historia de México, un periodo en el que la iglesia católica fue clandestina y en buena parte del territorio nacional se levantaron grupos de guerrilleros que espontáneamente tomaron las armas para defender su fe.
Y aunque la voz más autorizada para hablar del tema es su padre, el historiador Jean Meyer, Matías Meyer apenas conocía el tema.
Creo que lo veía tan de cerca que no me interesaba. Fue mi hermano mayor el que me dijo que hiciera una película sobre la Cristiada . Encontró mucha información histórica, pero pocas referencias en la ficción, especialmente en el cine.
Meyer hijo le preguntó a su padre cuál era la mejor novela que se había escrito sobre los cristeros. La respuesta: Rescoldo, los últimos cristeros de Antonio Estrada.
En la novela de Estrada se basa la cinta de Meyer; una película que va a contracorriente: mientras la mayor parte de las producciones mexicanas actuales apuestan por el humor y la acción, la cinta de Meyer es densa, mientras los cineastas jóvenes apuestan por el formato digital, Meyer prefirió el celuloide de 35 mm ( Creo que el celuloide le da esa textura de tiempos pasados que necesitaba para la historia , explica).
La cinta ya se ha presentado en festivales en el extranjero (donde, según Meyer, ha sido recibida con sorpresa, pues se sabe que la mayor parte de los mexicanos son católicos) y llega a las salas del DF este viernes.
Los últimos cristeros cuenta las vicisitudes de cinco cristeros en el año de 1935, en la época en que la Guerra Cristera ya casi había sido abandonada por completo. Para contar las peripecias de estos soldados irregulares que entre el hambre y la falta de municiones atraviesan el descampado, involucrándose en escaramuzas con los federales que los van acabando poco a poco. Su ideal es superior a cualquier amnistía ofrecida por el gobierno. Sus rostros barbudos y demacrados dan cuenta de una vida de sufrimiento; sufrimiento dedicado al Cristo al que tanto se parecen.
Meyer escogió a actores no-profesionales ( Sí son profesionales -aclara el director-, lo que no habían hecho es actuar antes ). El único al que el público puede reconocer es a Jesús Moisés Rodríguez, el terrible Jesús de Los bastardos de Amat Escalante.
Planos abiertos y un ritmo lento para narrar la trama, ambas decisiones deliberadas del autor: Me gusta que el espectador complete las escenas, no es ese tipo de películas en las que debes estar muy atento para no perder detalle : el viaje es también del imaginario de quien mira.
cmoreno@eleconomista.mx