La digitalización del mundo es un proceso que no se detendrá. Las industrias están en un proceso de transformación y evolución debido al impacto que tecnologías como la automatización, la inteligencia artificial y el big data han tenido en nuestra forma de interactuar. Pero no todos avanzan al mismo ritmo.

Para Sundeep Oberoi, responsable global de desarrollo de la Unidad de Gestión de Riesgos y Seguridad Empresarial de Tata Consultancy Services, hay un rezago entre las regulaciones de las nuevas tecnologías y su adopción por parte de los usuarios. El especialista en tecnologías, quien visitó la Ciudad de México para participar en la Reunión Interina del Comité JTC1/SC7, considera que actualmente los órganos regulatorios en cuestiones de tecnologías de la información no tienen la capacidad para adecuar sus marcos normativos con las tecnologías ascendentes.

Tecnologías como los vehículos autónomos no sólo representan un reto tecnológico para los creadores, sino que impulsan nuevas interrogantes para los reguladores: ¿cómo se definen estas nuevas tecnologías? ¿Cómo se ajustan los marcos existentes ante estos nuevos desarrollos?

Este especialista de origen indio cree que ningún gobierno en el mundo está realmente preparado para este cambio. Aquí es donde las industrias y la sociedad civil deben de jugar un papel importante para que puedan impulsar estos cambios en los marcos legislativos en los que su experiencia y cosmovisión se plasme en una regulación que no inhiba la innovación.

La automatización en las industrias, según Oberoi, también implica mayores retos. Además de las preocupaciones en los temas de seguridad, productividad y operatividad, las industrias del mundo deben apostar en la implementación de nuevas tecnologías para poder acelerar su camino hacia un mundo digitalizado. Si bien este no es un concepto nuevo, hay industrias que aún no dan el salto hacia este modelo.

De acuerdo con el Índice de Adopción Digital del Banco Mundial para 2016, México se encuentra ligeramente por debajo del promedio mundial, con 1.78% del PIB per cápita destinado a la adopción de tecnologías, detrás de países como Armenia, Chipre, Bahrein, Lituania, Italia, Chile, Uruguay y Arabia Saudita. Si bien el indicador muestra una fotografía de la difusión de la tecnología en tres segmentos —negocios, población y gobiernos—, no mide específicamente el nivel de adopción de tecnologías de digitalización, pero sí pone en perspectiva cómo se encuentra México frente a América Latina y el mundo en cuestiones de adopción.  

Obeoi considera que la buena posición geográfica de México le permitirá avanzar hacia un país más digitalizado, pero no se puede detener sólo con innovación y el desarrollo de aplicaciones del momento, el gobierno debe acelerar en el desarrollo de marcos legislativos que avancen a la misma velocidad que las nuevas tecnologías. A medida que nos encontremos con vehículos autónomos circulando por las calles, humanoides que son reconocidos como ciudadanos de un país o máquinas automatizadas que reemplacen a la fuerza laboral, las sociedades y los gobiernos deben de estar más preparados para enfrentar la llegada de la llamada cuarta revolución industrial.

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