Banco Santander ha presentado alegaciones en la consulta pública lanzada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre los desafíos fiscales de la digitalización de la economía. En esencia, y en la línea de lo que ha defendido en público su presidenta, Ana Botín, el Santander pide que las firmas tecnológicas como Google, Facebook o Apple paguen más impuestos al tributar en los mercados donde generan sus ingresos y beneficios.

Las firmas tecnológicas, gracias a la digitalización de la economía, logran trasladar las bases fiscales hacia países con una baja tributación. Gracias a complejas formas de ingeniería fiscal, logran tributar por una mínima parte de los beneficios que logran. Aunque en ocasiones se han encontrado con inspecciones fiscales y multas por llevar al límite sus métodos, por lo general lo logran de forma completamente legal y las iniciativas para poner coto a esas prácticas, entre ellas, la tasa Google, han fracasado por ahora.

La OCDE ha liderado a escala internacional los esfuerzos para combatir esa erosión de las bases imponibles y el traslado de los beneficios por parte de las compañías tecnológicas. Entre sus iniciativas ha estado someter a consulta sus propuestas en la materia. Decenas de empresas, firmas de consultoría, expertos y patronales han realizado sus aportaciones. Entre ellas, la única entidad española ha sido Banco Santander.

"Creemos que todas las empresas deben pagar su parte justa de impuestos donde logran beneficios de modo que los Gobiernos puedan sostener los servicios y la seguridad de los ciudadanos", proclama Santander en sus comentarios. "Las empresas multinacionales deben ser ciudadanos corporativos respnsables que pagan los impuestos que deben y contribuyen al avance de las sociedades donde operan", remacha.

El banco pide que se establezca un marco que sea "justo, equitativo, coherente y consistente, fácil de aplicar y gestionar por las empresas y las autoridades fiscales" y con la flexibilidad suficiente para daptarse a diferentes modelos de negocio. El banco quiere que haya mecanismos para evitar la doble imposición y un sistema de resolución de litigios, con sometimiento obligatorio a arbitraje en caso de necesidad.

El banco apoya el calendario propuesto por la OCDE de que se alcance un acuerdo al respecto en 2020 y considera que cumplirlo es esencial para la credibilidad de la iniciativa.

Entre las diferentes opciones que plantea la OCDE para abordar los impuestos en la era digital, Santander se decanta por el concepto de "presencia económica significativa", si bien reclama que se establezcan de forma clara los parámetros para definirla.

Además, señala que su adopción cambiará las reglas fiscales internacionales y que la transición debe realizarse con cuidado para no provocar consecuencias no deseadas, especialmente para las empresas que ya pagan impuestos por los beneficios que generan en los países donde operan. Santander defiende que eso es lo que ocurre ya con la banca. Subraya que se trata de un sector muy regulado, sujeto a fiscalidad y en el que las reglas existentes ya aseguran que la creación de valor esté localizada y tribute en los países en los que opera.

La opinión del banco es que, en todo caso, se deben establecer unos umbrales de modo que la fiscalidad digital no lastre la innovación, especialmente la de pymes y startups. La conclusión final del banco es que el grupo de trabajo de la OCDE sobre economía digital "debe centrarse en la enorme tarea de abordar las implicaciones de la digitalización en cuanto a fiscalidad para establecer un terreno de juego justo para todos".

No es la primera vez que desde el banco se aboga por un cambio fiscal que mejore la tributación de los servicios ligados ala tecnología. Ana Botín ya lo reclamó en laapertura de la Conferencia Internacional de Banca, organizada por el propio Santander. Acusó a las grandes empresas del sector de "no pagar una parte justa de impuestos" y ha instado a actuar y establecer normas fiscales para que cada sector, sea tradicional o digital, pague en función de dónde genera sus beneficios. En similares términos se expresó en el úlitmo foro de Davos.

La consulta de la OCDE se enmarca dentro de los trabajos de la organización sobre las consecuencias en el plano fiscal de la economía digital y posibles soluciones a los desafíos que plantea. La organización publicó en marzo del año pasado un informe preliminar al respecto, trabajo que "sienta las bases para avanzar en la OCDE hacia una solución multilateral a largo plazo", según indica la propia OCDE.

Además de Santander, Deloitte, Heineken, Uber, la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el Banco Mundial o patronales de variados sectores han participado en la consulta, cuyas conclusiones están a disposición del público.  Entre los académicos, han participado en las consultas Eva Escribano, profesora de la Universidad Carlos III o Adolfo Martín Jiménez, de la Universidad de Cádiz.