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Especialistas de Deloitte analizan el origen e impacto de las finanzas sostenibles en Latinoamérica, haciendo énfasis en sus consecuencias actuales y futuras

A lake in the shape of a rising graph in the middle of untouched nature symbolizing the growing interest in ecology and nature conservation. 3d rendering.-Not Released (NR)
Las finanzas cada vez más apoyan el crecimiento de la industria, los países y la economía global de manera sustentables, permitiendo a los inversores profundizar en su análisis de riesgo y tesis de inversión sin sacrificar la rentabilidad financiera, su principal responsabilidad fiduciaria. Es así como el emergente mercado financiero, de alguna forma, vuelve a la esencia de la economía: suplir una brecha entre oferta y demanda.
Las finanzas sostenibles se han convertido en el camino para evaluar proyectos de inversión de cualquier tipo (infraestructura, emprendimientos, renta fija, renta variable), y surgen como el resultado lógico de aplicar un lente social y ambiental a soluciones que, financieramente ya son factibles. Se trata también de una “filosofía” de inversión que, en muchas ocasiones, prioriza problemáticas sociales y medioambientales a partir de tres atributos: intención, medición y rendimiento financiero.
Las finanzas sustentables, en la búsqueda de rentabilidad y propósito -- sin generar externalidades negativas-- y de la mano de la innovación, se utilizan metodologías que permiten el crecimiento económico y propiciando, a la vez, mejoras en el bienestar humano verdaderas propuestas de valor.
Estas inversiones que buscan un impacto positivo han tomado más relevancia en los últimos años, producto del deterioro del medio ambiente que ha generado desplazamiento forzoso de poblaciones, caída en la producción agrícola en ciertos lugares, y olas de calor que han llevado a múltiples incendios, muerte y destrucción, y exacerbado por la crisis social y sanitaria del COVID-19.
Datos clave del crecimiento de las Finanzas Sostenibles
De acuerdo con BNEF (BloombergNEF) al 16 de diciembre de 2021, el mercado de bonos verdes, sociales y sustentables alcanzó los US$952.000 millones, cerca de un billón de dólares anuales. Los bonos verdes representan la mayor parte del volumen, con US$504.000 millones emitidos, seguidos por los bonos sociales y los de sustentabilidad, con US$188.000 millones y US$174.000 millones, respectivamente. Los bonos vinculados a la sustentabilidad representan algo menos del 10% de la emisión total, con US$86.000 millones, pero con un alto potencial de crecimiento.
El CBI (Climate Bonds Initiative) por su parte reporta la emisión de 1.2 billones en 2021 en bonos etiquetados, 43% de ellos en bonos verdes y proyecta 1 billón de solo emisiones verdes para 2022.
Al revisar diferentes fuentes, el denominador común es que el crecimiento ha sido continuo, aun en pandemia se ha incrementado la emisión de este tipo de instrumentos; señal que se reitera al ver que organizaciones como el PRI (Principles responsible investment) reportan el crecimiento en signatarios en nuestra región (descontando Brasil), llegando a 100 la semana anterior (16 de febrero).
Cabe destacar que el mercado Latinoamericano tiene diferencias entre países al momento de emitir bonos. México se caracteriza por las emisiones de la banca de desarrollo, otros países como Brasil tiene un dominio por parte de empresas no-financieras, Argentina principalmente por el sector gubernamental y países como Ecuador, México, Uruguay, Colombia, Perú y Chile, hemos visto emisiones de bonos temáticos soberanos.
Los reguladores financieros de Latinoamérica en los últimos años han comenzado a impulsar activamente las iniciativas de financiamiento verde, incluso uniéndose a iniciativas globales como la Red para Enverdecer el Sistema Financiero (NGFS por sus siglas en inglés), y La Red Internacional de Centros Financieros para la sostenibilidad (fc4s por sus siglas en inglés) para empoderar a los principales centros financieros por citar algunos ejemplos. Este interés y participación ha logrado que algunos países sean líderes en las finanzas sostenibles como México, Brasil y Chile.
Por otro lado, diversas bolsas de valores se han enlazado a la iniciativa de las Bolsas de Valores Sostenibles (SSE en inglés) de las Naciones Unidas y ofrecen segmentos de bonos etiquetados. Algunas acciones específicas incluyen el lanzamiento de listados separados para los bonos temáticos, publicación de guías para emitir etiquetados y ofertas de capacitación con tarifas reducidas para los emisores de bonos.
Por último, alternativas innovadoras como las finanzas mixtas, por pago por resultados, fibras, híbridos entre deuda y acciones como los mezzanine, entre otros, ofrecen increíbles posibilidades para lograr movilizar inversiones a temáticas claras y medibles de desarrollo, con participación multiactor.
¿Qué se concluyó en la COP26?
En la COP26, celebrada en Glasgow, se lograron acuerdos importantes con los principales emisores de CO2 del mundo. Parte de estos incluyeron mayor compromiso en la reducción de las emisiones de metano, la transición a energías limpias, el respaldo hacia las energías renovables, y tomar medidas para hacer frente al cambio climático. Más de 100 países – con 85% de los bosques del mundo – se comprometieron a detener la deforestación para 2030.
Para el mundo de las finanzas sostenibles, está claro que el desarrollo más importante de COP fue el lanzamiento de Glasgow Financing Alliance for Net-Zero (GFAN), una iniciativa que representa 450 organizaciones con unos $130 billones de AuM. El 40% de los activos globales ahora están comprometidos con la transición.
Efecto COVID-19
Pese al COVID-19, se registró un aumento en el mercado de deuda sostenible de América Latina y el Caribe (LAC) durante 2020-2021.
La emisión total de Bonos Verdes, Sociales y Sustentables (VSS) para 2021 ascendió a US$48.6 mil millones a corte de junio 2021
Las recuperaciones verdes y sostenibles de las economías se están implementando en toda LAC, en donde existen múltiples oportunidades para que las finanzas sostenibles crezcan.

Claudia Restrepo Múnera, Socia Líder de Finanzas sostenibles en Deloitte Spanish Latinoamérica.