En pleno proceso de transformación del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi), para emigrar al Banco del Bienestar, esta entidad de desarrollo ha detectado poco más de 8 millones de cuentas de ahorro inactivas, que suma alrededor de 1,000 millones de pesos, mismos que, al no haber tenido movimiento en más de seis años, están en posibilidades de trasladarse a la beneficencia pública, tal y como lo marca la ley.

Fuentes del banco indicaron que desde la llegada de Rabindranath Salazar a la dirección general de esta entidad, se comenzó con un proceso de análisis de las cuentas generadas por el banco, con el fin de realizar una depuración y alistar el proceso de transformación de la entidad para que sea el principal ente dispersor de recursos de los programas sociales del gobierno federal.

Dicho análisis, hasta el momento, ha detectado que al menos 8 millones 60,000 cuentas están en posibilidad de eliminarse y que dicho saldo, que es cercano a los 1,000 millones de pesos, podría ir a la beneficencia pública. Este número de cuentas reporta un saldo promedio a 124 pesos.

Según el artículo 61 de la Ley de Instituciones de Crédito, la cual rige al todavía Bansefi, las entidades bancarias tienen la obligación de enviar a la beneficencia pública los recursos en cuentas inactivas que no han reportado movimiento durante seis años.

En reiteradas ocasiones, el actual director del banco, Rabindranath Salazar Solorio, ha dicho que desde su creación, en 1950, cuando surgió como Patronato del Ahorro Nacional, esta entidad bancaria nunca había realizado una modernización a sus sistemas, a pesar de inyectársele una “gran cantidad de recursos”, y por ende, no se había hecho una depuración de cuentas.

En la actualidad, este banco de desarrollo no cuenta con la infraestructura tanto operativa como tecnológica, para ser el principal dispersor de recursos de los programas sociales y ofrecer servicios bancarios a la población en general como es su intención, según Salazar Solorio.

“Desde la creación del banco se generaron cuentas que en muchas ocasiones no tenían saldo, o están ya en desuso, se habían ocupado para (dispersar) algunos programas pero jamás se eliminaron (...) estamos en un proceso de depuración de la base de datos, para tener espacio y crear nuevas cuentas. Sin embargo, el sistema tecnológico con el que cuenta está muy limitado, situación que estamos revisando para tener las capacidades suficientes y la cobertura necesaria”, ha dicho Salazar Solorio.

De acuerdo con la normativa, una cuenta se considera inactiva si en un periodo de tres años no ha tenido movimientos. Luego de ese lapso, el monto de dicha cuenta pasa a una cuenta global; no obstante, el titular de la cuenta todavía puede recuperar el saldo. Al pasar otros tres años, es decir, que acumule seis años en total sin movimientos, el dinero de ahí está en posibilidades de irse a la beneficencia pública.

Se estima que las cuentas inactivas, las cuales tienen recursos para destinarse a la beneficencia pública, son parte de un total de 26 millones de cuentas que el banco ha detectado en dicha situación; sin embargo, todavía no se tiene un conteo final.

La beneficencia pública es un órgano administrado por la Secretaría de Salud, el cual tiene la finalidad de generar y canalizar recursos para la atención en salud para personas que viven en condiciones de pobreza extrema. En el 2017  ejerció 57.3 millones de pesos.

Recientemente, el pleno de la Cámara de Senadores aprobó modificaciones a la Ley Orgánica del Bansefi para transformarlo a Banco del Bienestar, pero dicha modificación, no se ha publicado en el Diario Oficial de la Federación.