Esta semana, la calificadora Fitch Ratings ha estado muy activa. El pasado 15 de abril difundió una rebaja a la nota crediticia de México a "BBB-" desde "BBB", un escalón por encima del grado de especulación, pero con panorama estable, argumentando que el choque económico de la epidemia de coronavirus llevará al país a una "severa recesión" en 2020. Esta es la segunda rebaja de la nota soberana de México en menos de un mes.

La calificadora informó que es probable que la deuda del gobierno en relación al Producto Interno Bruto (PIB) aumente hasta casi el 50%, "la cifra más alta desde la década de 1980", y consideró que "será un desafío" la consolidación de las finanzas públicas, una vez que la crisis haya pasado, así como regresar la deuda en relación al PIB a un camino sostenible.

"El marco de una política monetaria creíble construido en torno a un tipo de cambio flexible y un objetivo de inflación sigue siendo un punto fuerte de la calificación y ayudará a la economía a absorber el choque externo, al tiempo que minimiza los desequilibrios externos de la cuenta corriente", consideró la calificadora.

Fitch estimó que la economía mexicana se contraerá por lo menos un 4.0% este año, el déficit general del gobierno se ampliará y dijo que una recuperación a partir de la segunda mitad de este año probablemente se vería frenada por los mismos factores que han obstaculizado el desempeño económico reciente.

Entidades de gobierno

Este viernes, la agencia calificadora, Fitch reportó un nuevo recorte la calificación de Pemex quedó en "BB-" y la de CFE en "BBB-", en lo que va del mes, se trata de la segunda ocasión que la calificadora recorta la nota de la petrolera estatal. Ambas empresas tienen un vínculo directo con la calificación soberana del país.