Bernstein relata que hay numerosos hechos que ofrecen pistas sobre el comercio antiguo de larga distancia. Para ello lo mismo habla de la red del comercio mundial en el III milenio a.C. que de las Rutas de las Seda o de los antiguos Canales de Suez, el estrecho de Ormuz y la extensión del imperio holandés en Asia, hasta llegar a la época actual para mostrar al comercio y la globalización no en términos políticos, sino como un proceso de evolución tan antiguo como la guerra y la religión —una constante histórica— que seguirá promoviendo el crecimiento del capital intelectual, empequeñeciendo el mundo e impulsando la trayectoria de la especie humana.

El autor platica que “Adam Smith escribió que el hombre posee una propensión intrínseca a comerciar, hacer trueques e intercambiar unas cosas por otras, y que esta tendencia feliz está en la naturaleza humana de la que no puede recibir un ingreso adicional. Sin embargo, si planteamos las preguntas adecuadas, otras indagaciones históricas nos explican tanto el mundo en el que vivimos como el origen del comercio”.

En ese sentido dice que desde el amanecer de la historia existía un vigoroso comercio de larga distancia de cereales y metales entre Mesopotamia y Arabia meridional. “Remontándonos aún más atrás, los arqueólogos han hallado pruebas muy consistentes de transporte prehistórico de larga distancia de materiales estratégicos como herramientas de obsidiana y de piedra”. Así es que el comercio de larga distancia no es nuevo; no es de hace unos siglos.

El autor llena su libro con detalles. ¿Sabías que el motín del té, el legendario suceso que dio pie a la Revolución de Estados Unidos, no fue un abnegado acto patriótico, sino una artimaña de contrabandistas y comerciantes avariciosos que, de hecho, costó a los colonos muchísimo dinero? ¿O que un pastor etíope posiblemente descubrió el café en el año 700 d. C. cuando se percató de que sus chivos y sus camellos brincaban alegremente toda la noche tras masticar los frutos rojos de un arbusto desconocido? ¿O que los primeros chinos a veces adulteraban su valioso té de exportación con serrín? Bernstein platica las respuestas resultado de su investigación que comenzó cuando estando en la recepción de un hotel en Berlín tomó una manzana de la que más tarde en Tiergarten se dio cuenta por la etiqueta que era de Nueva Zelanda.

Un intercambio espléndido

Cómo el comercio modeló el mundo desde Sumeria hasta hoy

  • William J. Bernstein
  • Editorial Ariel