Coincidiendo con la accidentada instalación de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, el Jefe de gobierno hizo entrega del proyecto de Constitución, elaborado por el grupo de trabajo encabezado por Porfirio Muñoz Ledo.

De una primera lectura, llaman la atención algunas novedades que incorpora el proyecto que resultan de dudosa técnica legislativa, cuando no de preocupante procedencia.

- Se prevé un abrumador catálogo de derechos como el derecho a la ciudad, a una buena administración pública, a un gobierno democrático, a la identidad, a la integridad, a la autodeterminación personal, derechos sexuales, derechos reproductivos, derecho a la ciencia y la innovación tecnológica, a una vida digna, al cuidado, al más alto nivel de salud, a la protección civil y seguridad urbana, a la memoria, a la convivencia pacífica y solidaria; todo ello para una diversidad de beneficiarios que incluye a las personas trabajadoras, las asalariadas, las no asalariadas, los niños, niñas, adolescentes, personas jóvenes, con discapacidad, mayores, población LGBTI, personas en situación de calle, víctimas, migrantes, afrodescendientes, indígenas originarios. Y la lista continúa.

- Abundan los principios y definiciones abstractas del tipo: Esta ciudad se concibe como un espacio civilizatorio, democrático, laico, incluyente, accesible, sostenible, justo, pacífico, productivo, educador, habitable, de seguridad y movilidad humana y social , espacio de refugio, asilo y protección ampliada .

- Es prolijo en reivindicaciones políticas como el derecho individual y colectivo a la protesta social, la prohibición de ejecuciones, desapariciones forzadas, crímenes de odio, feminicidios; o la imprescriptibilidad del genocidio y crímenes de lesa humanidad .

- Instruye al gobierno local a fomentar la vivienda cooperativa , recuperar plusvalías de inmuebles en beneficio de sectores de menores ingresos, evitar el crecimiento urbano y someter a consulta de la comunidad toda modificación de uso de suelo.

- Garantiza la protección al trabajo autónomo y por cuenta propia realizado en espacios públicos , es decir al ambulantaje.

- Crea la Defensoría del Pueblo y el Consejo Judicial Ciudadano, concede autonomía a la Universidad de la Ciudad de México, y autodeterminación a los pueblos indígenas y barrios originarios.

¿Cómo construir un cuerpo de derechos y deberes exigibles a ciudadanos y autoridades a partir de un listado de promesas demagógicas imposibles de cumplir? ¿Cómo discutir sobre tanta retórica ideologizada?

En todo caso, se antoja difícil que los diputados constituyentes logren producir un texto que garantice el gobierno eficiente y democrático que demanda esta Ciudad.

@veronicaortizo