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Opinión

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La tragedia de 5 familias enlutadas y una bacteria sin nombre

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Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios

Maribel Ramírez Coronel

La lamentable tragedia en la que hace unos días murieron cinco recién nacidos por una infección en un hospital del IMSS en Durango capital, exige un reporte completo y detallado. Las muertes ocurrieron entre el 15 y 19 de septiembre de 2026 en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS. Ya iniciaron las investigaciones y esperamos que esta vez la autoridad sí emita reportes completos donde se detallen sí las causas que detonaron el mortal brote y lo que se revisó, pero sobretodo qué lecciones hay y que se va a corregir.

Hay muchas preguntas en torno al caso. En principio no se ha nombrado la bacteria; solo se dice que es “bacteria sensible”, es decir que no se trata de resistencia antimicrobiana. No se ha informado en cuáles pacientes se aisló ni si existe un factor común. Las familias afectadas dicen que no recibieron resultados de estudios, que el deterioro ocurrió en horas y que la explicación que escucharon se limitó a un paro cardíaco. En la investigación en curso participan equipos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud y de Cofepris.

No podemos ignorar que hubo un brote infeccioso anterior en esa misma entidad entre 2022 y 2023, del cual nunca hubo un informe oficial. Esa vez fue meningitis por el hongo Fusarium solani, asociado a anestesia epidural, en cuatro clínicas privadas de la ciudad —Hospital del Parque, San Carlos, Dikcava y Santé— y en 2023 reapareció en clínicas de Matamoros, Tamaulipas, con pacientes de México y de Estados Unidos. En Durango se identificaron 1,801 personas expuestas y 80 casos de meningitis; 41 murieron. El 95% tristemente fueron mujeres, y la cesárea fue el procedimiento más frecuente. La letalidad superó el 50%. Entonces, Cofepris halló hongos y bacterias en hospitales duranguenses y negó contaminación de origen en los lotes del anestésico bupivacaína. Un estudio publicado en Open Forum Infectious Diseases (2024) documentó que los antifúngicos se aplicaron después de cinco días y ello elevó el riesgo de muerte. En Matamoros se diagnosticaron 24 casos entre pacientes de Estados Unidos y 12 muertes. Y como del lado mexicano no hubo un reporte consolidado oficial equivalente, nunca quedó clara la fuente de infección —pudo ser el fármaco, el dispositivo, la preparación o las prácticas de las clínicas. Hubo procesos penales, artículos científicos pero ningún informe institucional.

Hay que decir que estos brotes ocurren en todo el mundo; pero en México son más comunes de modo que no pueden tratarse como excepción. En el Foro de Hospitales sin Infecciones, como reportamos en agosto pasado, los expertos reiteraron en el mismo punto: hay un problema de prevención, de vigilancia y de costos que el sistema no está conteniendo. Los infectólogos y epidemiólogos lo resumen así: “Los brotes pueden ser la punta del iceberg de algo, pero siempre se presentan porque algo no se hizo bien, aunque también pueden darse por algo que salió de las manos de los hospitales”.

Haciendo un breve recuento de episodios conocidos podría alcanzar a verse un patrón.

En 2014-2015, un brote de Klebsiella pneumoniae en el área de cuneros del Hospital General Regional No. 1 del IMSS en Culiacán dejó al menos 14 muertes en el foco documentado por la CNDH y un saldo que, años después, el propio Instituto asoció con 23 recién nacidos. Cofepris halló fallas de higiene. La Recomendación 61/2018 de la CNDH señaló omisión de reporte de sepsis. El IMSS reconoció negligencia en 2022.

En 2018-2019, el mismo patógeno en el Hospital General Regional Zona 72 del IMSS, en Tlalnepantla, infectó a once bebés y dejó dos muertos. El Instituto atribuyó el origen a un neonato ingresado desde un hospital privado. En 2020, en el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa se aplicó heparina sódica —un anticoagulante usado en hemodiálisis— a 69 pacientes. El producto resultó apócrifo y contaminado con Klebsiella. Al menos 14 personas murieron; decenas de sobrevivientes quedaron con secuelas, entre ellas daño en médula espinal. El lote no correspondía al fabricado por el laboratorio original. La FGR ejerció acción penal contra el proveedor, José Roche Pérez, y fue la única persona que enfrentó proceso penal en este caso. Las familias siguen reclamando justicia integral e indemnizaciones.

En 2022-2023 fue el caso de meningitis por Fusarium solani en Durango y Matamoros. A finales de 2024, de nuevo Klebsiella oxytoca —con patrón de resistencia— y Enterobacter cloacae en soluciones de nutrición parenteral elaboradas en Toluca. El brote llegó a hospitales del Estado de México, Michoacán y Guanajuato: 35 niños afectados y 17 muertos, casi todos prematuros. Cofepris inmovilizó el producto. La Fiscalía del Estado de México detuvo a empleados de Safe, la empresa proveedora.

En octubre de 2025, otra vez Klebsiella pneumoniae en el Hospital General de Lerdo, Durango: un prematuro muerto, dos neonatos infectados y cierre temporal de UCIN y pediatría.

Un caso más reciente pero que no fue infección nosocomial es el brote en el Hospital General de México "Dr. Eduardo Liceaga", que afectó a más de 135 médicos residentes y de alta especialidad; fue una gastroenteritis infecciosa aguda provocada por bacterias, originada por comida en mal estado en el comedor institucional subrogado. No fue infección asociada a la atención de la salud (IAAS), pero igual fue un descuido en un hospital.

También hay casos que no salen a la luz. Hace unos dos años se dio otro brote muy grave que no se difundió pero implicó la muerte de 7 recién nacidos en el Hospital Pediátrico La Villa, en la alcaldía Gustavo A. Madero; y no fue por falta de higiene o malas prácticas, sino por agua contaminada proveniente del Lago Cutzamala. Y así hay muchos otros que no se conocen pero hay tanto en hospitales públicos como privados, y aquí el punto es que el reporte de infecciones es incompleto. Mientras la vigilancia dependa de una red con cobertura parcial y de la voluntad de cada unidad, el país solo verá los brotes cuando ya hay muertes y cobertura mediática.

El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, es médico, fue secretario de Salud y está entre los mandatarios con mejor reputación del país. El hospital es del IMSS, no de los Servicios Estatales, pero los cinco neonatos eran pacientes en su entidad y las familias son duranguenses. Villegas ya pidió saber qué infectó el área. El caso exige que el gobierno estatal -máxime que es de los no adheridos y que aún opera su sistema de salud- no se quede como espectador de un comunicado federal.

Dos cosas deberían salir de esta investigación. La primera es un reporte completo del caso: microorganismo, si se confirma; relación con las muertes, si se prueba; cronología de cada neonato afectado; hallazgos en higiene, insumos, dispositivos, personal y ocupación de la unidad; información entregada a las familias; y medidas concretas para que no se repita. La segunda es que el episodio sirva para publicar, por fin, la actualización de la NOM-045, la norma de vigilancia, prevención y control de las infecciones asociadas a la atención de la salud. La vigente data de 2005. El proyecto de 2024 se modificó y en abril de 2026 volvió a consulta pública como PROY-NOM-045-SSA-2026. Sigue sin ser norma. Algo crucial es que deje de ser discrecional lo que debería ser obligatorio: que los hospitales reporten sus índices de infecciones, que esos datos se auditen y que ocultar un brote infeccioso tenga consecuencia.

¿Ya viene humo blanco en Canifarma?

Hoy arranca en Costa Mujeres, Quintana Roo la Convención Nacional de la Industria Farmacéutica y entre los pasillos del hotel sede corre la especie de que esta misma semana podría salir humo blanco sobre el nuevo director general de Canifarma. La versión es que no surgirá del sector, sino vendrá un externo, y podría ser Carlos Berzunza quien desde 2022 se desempeña como presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (Canipec) tras haber sido director general desde 2008. De ser cierto, nuestras fuentes dan por hecho que sería un triunfo de los laboratorios transnacionales agremiados en la AMIIF, que al final son los que más aportan a la Cámara. Esto será después de una fuerte pugna con los laboratorios nacionales representados por ANAFAM cuyo candidato es Ricardo del Olmo, quien ha sido firme en rechazar y alertar frente a las tácticas legales de las farmacéuticas transnacionales para prolongar la exclusividad de sus patentes vencidas, lo cual considera un golpe directo al sistema de salud pública y a la certidumbre jurídica en México. Está por verse si se retoma el frágil equilibrio entre ambos bandos que mantuvo Rafael Gual -quien tras 17 años dejará la dirección de Canifarma el 30 de septiembre-, pues por más que el nuevo director se presente como neutro, las farmacéuticas nacionales lo ubican del lado de las extranjeras.

Llega Laura Tamayo a la Comisión de Salud del CCE

Otro cambio para anotar es la designación de Laura Tamayo, directora de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Bayer México, en la Comisión de Salud del Consejo Coordinador Empresarial. Releva a Patrick Devlyn, quien ocupó el cargo nueve años. El relevo ocurre tras la llegada de José Medina Mora a la presidencia del CCE y con un argumento de rotación: hay comisiones que llevan 15 años o más en las mismas manos. Tamayo ya había presidido la Comisión de Género y en meses recientes se gestionó el cambio con la mesa directiva. A Devlyn le avisaron hace una semana y él ya lo hizo público. El precedente importa menos por la persona que sale que por la regla que se intenta sentar: las comisiones del CCE no deberían fosilizarse.

Lanzan opción de yogurt con proteína agregada

El segmento de yogures altos en proteína en México mueve más de 4,400 toneladas al año, según NielsenIQ. Sigma Foods sumó a Yoplait Griego la sublínea Max Protein: presentación bebible, deslactosada, con 18 gramos de proteína y leucina. La categoría ha competido sobre todo por los gramos declarados en etiqueta; aquí el diferenciador que anuncia la marca es ese aminoácido, asociado en literatura clínica —incluida una publicación de este año en Metabolites— con la síntesis y la recuperación muscular. El lanzamiento amplía la oferta hacia nutrición deportiva y bienestar. Falta ver si el mercado responde al ingrediente o sigue midiendo el producto solo por la cantidad de proteína.

Maribel Ramírez Coronel

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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