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Opinión

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El rompimiento de lo indispensable

Escuché una analogía recientemente, que me pareció nítida traducción de dónde nos encontramos respecto de la reforma al poder judicial y las disputas entre la SCJN y el TEPJ y su desenlace.

Decía aquella persona que respeta la ley, pero, sobre todo, las resoluciones de amparo eran indispensables, pues sería tanto como que aun jugador le sacaran la tarjeta roja y por sus pistolas decidiera no salir del campo y háganle como quieran. En ese momento, eso que era futbol, dejaría de serlo, para ser un juego de caprichos entre los jugadores. Después de varias tarjetas rojas, un equipo, que tiene la porra más grande en el estadio decide que ya no quieren árbitros imparciales y que ahora van a correr a todos los árbitros de la primera hasta la última de todas las categorías, para que ahora las elijan las porras de cada uno de los equipos. Por supuesto la porra más grande ganaría en poner a la mayoría de todos los árbitros.

En México, aun con el dominio de un solo partido el siglo pasado y principios de éste, el amparo y su mandato era sagrado y solo recurrible o contestado con otro recurso legal. Jamás nadie se hubiera atrevido en esos tiempos a no acatar una resolución de amparo. Entre otras razones, porque era una aportación histórica del derecho mexicano al mundo, pero era además y, mucho más importante, la única defensa de los individuos contra los actos de gobierno. Era de alguna manera, la única forma de defenderse de la dominancia de un solo partido. Era la manera más eficaz de no sentirse absolutamente dominado por la voluntad única de un partido o de un gobierno y por lo tanto dar la impresión de que había un cierto grado de democracia. Al final, había a quien reclamar y quien defendiera las libertades personales y los derechos humanos a los que todos tenemos derecho, aunque existiera una mayoría que se erigía como la voluntad y expresión del mandato popular incuestionable.

El día de hoy, ni siquiera eso se respeta. El régimen está dispuesto al más absoluto de los cinismos y los descaros. Aquí se hacen las cosas como nosotros decimos (la porra más grande habla) y los demás a callar, porque son traidores a la patria, traidores al juego que queremos jugar.

Pasó con el tren maya, con el aeropuerto Felipe Ángeles, con la refinería Olmeca y ahora con todas las resoluciones de amparo contra la reforma del poder judicial. Por ello, cuando un juez federal, les ordenó a las comisiones evaluadoras de los aspirantes a jueces, magistrados y ministros de la SCJN, la única que acató fue el propio poder judicial. Los demás se “zafaron” o eso pretendían de la resolución de aquel juez, interponiendo un recurso ante el TEPJ. Tomado, como está, por los morenistas, el tribunal ordeno en forma contraria que se reiniciaran los trabajos de las comisiones de las tres ramas del gobierno. El argumento para tal resolución fue simple, tanto que llama a risa. Los tribunales federales no tienen facultades para juzgar sobre asuntos electorales y es cierto, pero el amparo del juez federal no está dado sobre cuestiones electorales, sino sobre la violación a derechos humanos que se cometieron con la susodicha reforma, como los laborales, la certeza jurídica a la que todos tenemos derecho y cuestiones procedimentales, productos de una legislación que se hizo sobre las rodillas y con una cantidad enorme de contradicciones y huecos que las autoridades electorales y otras no han podido subsanar para hace viable el proceso. El asunto es tan grave, qué aun habiendo cambiado la ley en la mayoría de los congresos estatales, más de la mitad no han asignado presupuesto para la elección, no han iniciado los trámites y los procedimientos para elegir a los jueces y magistrados en más de 8 estados. Vamos camino a un desastre de proporciones épicas y a ver a quien le echan la culpa.

Por lo pronto la SCJN, tiene que resolver el asunto para generar un mismo criterio y decantarse por la solución jurídicamente responsable, imparcial y conforme al texto constitucional. No va a ver suficiente tiempo. Nada más, pero nada menos, también.

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Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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