Lectura 6:00 min
Las pymes mexicanas y el mito de “eso es para empresas grandes”

Moisés Hamui Abadi | Columna invitada
Hay una frase que escucho en casi todas las primeras reuniones con dueños de negocios pequeños: “el marketing digital es para empresas grandes”. La dicen con convicción, como quien repite algo obvio. Después de años al frente de una consultoría de marketing digital que trabaja lo mismo con corporativos que con negocios familiares, puedo decir que es uno de los mitos más caros de la economía mexicana.
Un país de pymes que compra en línea
Los números no dejan lugar a dudas sobre quién sostiene la economía. Según los Censos Económicos 2024 del INEGI, las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 99.8% de los establecimientos del sector privado y paraestatal, y generan alrededor del 45% del valor agregado. Solo las microempresas suman el 95.4% de las unidades económicas.
Del otro lado está el consumidor. El comercio electrónico en México alcanzó 941 mil millones de pesos en 2025, con un crecimiento anual de 19.2%, según el Estudio de Venta Online 2026 de la AMVO. Ya hay 77.2 millones de compradores digitales, y el canal representa el 17.7% de las ventas minoristas del país: de cada 100 pesos que se gastan en comercio al menudeo, casi 18 pasan por internet.
Es decir, la inmensa mayoría de las empresas son pequeñas, y una parte creciente del gasto de sus clientes ocurre en línea. El mito no resiste la aritmética.
Estar en redes no es estar en el mercado
El problema no es que las pymes estén ausentes del mundo digital. De acuerdo con la Encuesta Global de Emprendimiento 2025 de GoDaddy, 54% de las pequeñas empresas en México ya opera principalmente en línea. Pero el mismo estudio revela el matiz: 41% lo hace sobre todo a través de redes sociales, y solo 12% usa su página web como canal principal.
Las redes sociales son valiosas, pero tienen un límite: ahí el negocio interrumpe a alguien que no estaba buscando comprar. En un buscador ocurre lo contrario: es el cliente quien levanta la mano. Quien escribe “plomero en Naucalpan” o “uniformes escolares por mayoreo” ya tiene la necesidad y, muchas veces, la cartera abierta. Renunciar a ese momento por creer que “no es para nosotros” es regalarle la venta al competidor que sí apareció.
De dónde viene el mito
El mito tiene tres raíces, y ninguna tiene que ver con el tamaño de la empresa.
• La creencia de que se necesita un gran presupuesto.Google Ads no exige un monto mínimo de inversión. Cada negocio define su presupuesto diario y, en campañas de búsqueda, paga cuando alguien hace clic. Una pyme puede empezar con lo que hoy destina a volantes o a un anuncio impreso, con la diferencia de que aquí cada peso se puede medir.
• Una mala experiencia previa. Muchos empresarios “ya lo intentaron” y “no funcionó”. Cuando revisamos esas cuentas, el patrón se repite: campañas dirigidas a todo el país para un negocio local, palabras clave demasiado amplias y ninguna conversión medida. No falló el canal; falló la configuración.
• La comparación con los grandes. Una pyme no tiene que ganarle a una cadena nacional la búsqueda “zapatos”. Tiene que ganar “zapatos ortopédicos para niño en Querétaro”. En los nichos y en lo local, el tamaño importa menos que la precisión.
Competir con precisión, no con volumen
La ventaja de la pyme en el entorno digital es justamente su enfoque. Puede limitar sus anuncios a unos cuantos kilómetros alrededor de su local, mostrarlos solo en el horario en que puede atender y elegir palabras clave que las grandes marcas ni siquiera consideran. En ese terreno, la subasta no premia solo el tamaño de la chequera: Google también toma en cuenta la relevancia del anuncio y de la página frente a lo que el usuario busca.
El Buen Fin es un buen ejemplo. En su edición 2025, según Concanaco-Servytur, 36% de la participación vino de negocios locales y empresas familiares. No es un evento exclusivo de tiendas departamentales, y el canal digital, que ya aporta 21% de sus ventas según la AMVO, está abierto para cualquiera que se prepare.
Lo que sí se necesita
Si el tamaño no es el obstáculo, ¿qué sí lo es? En nuestra experiencia, tres cosas:
• Una página que convierta. No hace falta un sitio complejo, pero sí una página rápida, clara y con un botón de WhatsApp o un formulario que funcione en el celular.
• Medición desde el primer día. Saber cuántas llamadas, mensajes o ventas vinieron de cada campaña. Sin eso, cualquier inversión es un acto de fe.
• Disciplina para optimizar. Las campañas no se configuran una vez y se olvidan. Requieren revisar términos de búsqueda, eliminar lo que no funciona y reforzar lo que sí. Esa disciplina puede estar dentro de la empresa, con capacitación, o fuera, con una agencia de Google Ads que se haga responsable de los resultados.
El costo de no estar
La pregunta que un dueño de pyme debería hacerse no es si puede pagar el marketing digital, sino cuánto le cuesta no hacerlo. Cada búsqueda local en la que no aparece es un cliente que ya estaba listo para comprar y terminó con otro. Con casi 18 de cada 100 pesos del comercio minorista pasando por internet, esa fuga ya no es marginal.
El marketing digital no es para empresas grandes. Es para empresas que quieren crecer. Y en un país donde 99.8% de los negocios son pymes, eso nos incluye a casi todos.
Fuentes citadas
• MIPYMES: 99.8% de los establecimientos y 45% del valor agregado; microempresas, 95.4% — INEGI, Censos Económicos 2024 (resultados definitivos).
• Comercio electrónico en México: 941 mil millones de pesos en 2025, +19.2%, 77.2 millones de compradores, 17.7% del retail — AMVO, Estudio de Venta Online 2026.
• 54% de las pequeñas empresas opera principalmente en línea; 41% vía redes sociales y 12% vía sitio web — GoDaddy, Encuesta Global de Emprendimiento 2025.
• Buen Fin 2025: 36% de participación de negocios locales y familiares — Concanaco-Servytur; 21% de ventas por canal digital — AMVO.

