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La paternidad no se mide

Fernanda García | Columna Invitada
En México, el Día del Padre se celebra cada año el tercer domingo de junio. Más allá de los festejos, la fecha es una invitación para reflexionar sobre qué sabemos de los padres en el mercado laboral. ¿Cuántos participan en la economía? ¿Cuántos tienen un empleo formal? ¿Cuánto ganan? ¿En qué sectores participan? Sorprendentemente, estas preguntas no son tan fáciles de responder. Aunque existen algunas fuentes de información, México no cuenta con datos públicos que permitan medir y analizar de manera recurrente la situación laboral de los padres.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, sí, hace ya seis años, en México vivían 44.9 millones de hombres de 15 años y más. De ellos, 47% se identificaron como padres de al menos una hija o un hijo que residía en la misma vivienda. Casi nueve de cada diez padres participaban en el mercado laboral y siete de cada diez eran trabajadores asalariados. Los padres permanecen prácticamente invisibles en las estadísticas, a diferencia de las madres, para quienes existen fuentes periódicas que permiten analizar su situación laboral con mayor detalle.
Por otro lado, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, principal fuente de información sobre el mercado laboral mexicano que se levanta de manera mensual y trimestral, pregunta a las mujeres si tienen hijos y cuántos. Esta información permite analizar sus condiciones laborales, niveles de ingreso y la relación entre las responsabilidades de cuidado y la participación económica. A los hombres, en cambio, no se les hace la misma pregunta. Simplemente no existe la pregunta en el cuestionario.
Esta falta de información se vuelve especialmente evidente en la discusión sobre los permisos de paternidad. Aunque tanto madres como padres tienen derecho a ausentarse del trabajo ante el nacimiento de una hija o hijo, existen diferencias importantes en el diseño de estas prestaciones. Mientras la licencia de maternidad otorga 84 días financiados por la seguridad social, el permiso de paternidad se limita a cinco días cubiertos directamente por el empleador.
En 2025, más de 200,000 mujeres accedieron a una licencia de maternidad según el IMSS. Ante la ausencia de información para los hombres, el IMCO estima que 509,000 padres trabajadores formales podrían acceder a un permiso de paternidad al año. A partir de ello, se calcula que garantizar este derecho tendría un costo aproximado de 1,658 millones de pesos anuales. Este es el escenario base para discutir una ampliación de la duración del permiso, así como un cambio en el esquema de financiamiento. Transitar de un modelo cubierto exclusivamente por el empleador a uno sustentado en la seguridad social, con una distribución tripartita de los costos entre Estado, empleadores y personas trabajadoras.
Sin embargo, existe una conversación pendiente: generar la misma información para mujeres y hombres. Si podemos medir la maternidad, también deberíamos medir la paternidad. Contar con dicha información ayudaría a comprender mejor cómo se distribuyen las responsabilidades familiares dentro de los hogares y cuál es su impacto sobre las oportunidades económicas de mujeres y hombres. También permitiría estimar costos con mayor precisión, identificar barreras de acceso, evaluar impactos y diseñar políticas más efectivas para promover la corresponsabilidad en los cuidados.
Para construir derechos equiparables, se requiere información equiparable. Mientras la paternidad siga ausente de las estadísticas laborales, seguirá ausente de las decisiones públicas. Así, será más difícil avanzar hacia una distribución más equitativa de los cuidados entre mujeres y hombres y seguiremos reforzando el papel de las mujeres como principales cuidadoras.

