Lectura 3:00 min
Morena: del gran elector a varios centros de poder

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
Morena terminó de definir a quienes encabezarán sus estructuras en los 17 estados que elegirán gobernador en 2027. Formalmente son coordinadores estatales y todavía no son candidatos, aunque seguramente la mayoría terminará siéndolo. Lo importante no es solo quiénes fueron escogidos, sino cómo fueron elegidos y qué revelan sobre el reparto del poder dentro del partido. El proceso atrajo además a 277 aspirantes, una cifra inédita que muestra cuánto está en juego dentro de un partido que gobierna la mayor parte del país.
Morena presentó las encuestas como parte central del proceso, pero no fueron el único criterio para definir las coordinaciones. En Nayarit, Héctor Santana encabezó la encuesta y la coordinación quedó en manos de Jasmine Bugarín, del PVEM, por el criterio de género. En otros estados pesaron la paridad, la revisión de los perfiles, los acuerdos internos y las negociaciones con los aliados.
Tampoco aparece un solo grupo que haya ganado todo. Algunos gobernadores lograron que fueran escogidos personajes cercanos: Alfonso Durazo en Sonora, Mara Lezama en Quintana Roo, Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán, Indira Vizcaíno en Colima y David Monreal en Zacatecas. Otros no pudieron hacerlo. En Baja California quedó Julieta Ramírez y no el perfil preferido por Marina del Pilar; en Tlaxcala, Ana Lilia Rivera se impuso al grupo de la gobernadora Lorena Cuéllar.
También perdieron personajes influyentes dentro de Morena. En Chihuahua, Andrea Chávez, identificada con Adán Augusto López, fue derrotada por Cruz Pérez Cuéllar. En San Luis Potosí, Morena decidió competir sin el PVEM antes que respaldar a Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, decisión acorde con la posición de Claudia Sheinbaum contra el nepotismo electoral. En Guerrero quedó Beatriz Mojica y no Esthela Damián, cercana a la presidenta.
El PVEM obtuvo las coordinaciones de Nayarit y Baja California Sur. El PT, en cambio, no obtuvo ninguna y cuestionó el procedimiento. Su dirigente, Alberto Anaya, sostiene que Morena incumplió el acuerdo sobre las encuestas; Morena asegura que los aspirantes propuestos por sus aliados sí fueron medidos.
¿Significa todo esto que Morena se democratizó? Hay más centros de poder compitiendo por las candidaturas que cuando López Obrador encabezaba el movimiento. Aspirantes apoyados por personajes poderosos perdieron y algunos gobernadores tampoco pudieron imponer a sus preferidos. Pero la existencia de varios grupos capaces de disputarse las candidaturas no equivale necesariamente a democracia interna.
Lo que muestran las 17 designaciones es, sobre todo, una dispersión del poder. Pesaron la dirigencia nacional, los gobernadores, los grupos provenientes del obradorismo y los partidos aliados. Las encuestas fueron parte de un proceso en el que también intervinieron la paridad, otros criterios y negociaciones políticas.
Esto no basta para hablar de democratización. Los militantes no eligieron directamente a quienes encabezarán las 17 candidaturas y distintos grupos participaron en las decisiones. Morena no parece haber sustituido el dedazo por la democracia interna. Lo que cambió fue quiénes tienen poder para decidir: en lugar de un gran elector, ahora hay varios centros de poder.
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

