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La mirada a la intemperie

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Algunos días somos cementerios, otros días somos museos. Ron Israel
No todo llega cuando consideramos, en el concurso de las coincidencias, aquello que debiera llegar, como el “hubiera no existe”, que es piedra en el zapato de las ilusiones truncadas, en el agotamiento de los tiempos idos, porque los seres humanos no habitamos el mundo para crear ficción, menos concebimos ideas abstractas, en la disyuntiva de lo claro y lo terrible.
Tenemos una sociedad que pocas veces se cuestiona, hacia afuera las funciones y no las causas, ahora que estamos ante vicios que nunca estuvieron ocultos, en la irracionalidad de las pasiones de las defensas a ultranza de los excesos, aflora la corrupción y la mezquindad, pero también el despliegue mediático de las otras aspiraciones, quizá legítimas.
Nos vamos acomodando, ajustando con los años a nuevos tiempos, porque vientos nuevos no existen, la contaminación de todo a la vez es pública y notable, los malos prevalecen, en las cárceles las rebeliones están, como en Mazatlán y los enfrentamientos con saldo de al menos diez muertos y una veintena de heridos.
Vamos a morirnos todavía con la fe de un cambio, con esa esperanza desgastada del hambre de justicia, de lideres sindicales corruptos, que se placean en el poder legislativo entre ambas cámaras, ante la mirada de los otros mediocres, en el autoritarismo, que llega a niveles que nunca habían estado presupuestados.
No hay drama, hay autoridad y poder en México, hay políticas públicas distintas al pasado reciente, pero la economía no despega, la inflación nos impacta de frente, y ahora es persistente la inflación, como la lluvia que cae durante la mayor parte de este año, sin poder inventarnos otras opciones, estamos a la intemperie, ahogándonos por los excesos de unos cuentos, sin castigo y sin investigaciones.
Construir es más complejo que la destrucción de instituciones, la queja recurrente ahí estará, lo mismo en la derecha que en la izquierda, las declaraciones no contienen la ira, la realidad es natural, todos se inconforman, se manifiestan, atentan contra las vialidades lo mismo en la Ciudad de México que en Sinaloa, pero en temas contrapuestos, unos piden incrementos salariales y mayor atención a los jubilados del IMSS, otros justicia, tan solo justicia que hemos maquillado con leyes marginales.
Entre el agua que corre en el rio y a su paso arrasa ante la creciente por las lluvias inagotables, el deslave de los glaciares, la descomposición del medio ambiente, la extinción de especies marinas y la caza discriminada para tener trofeos y no comida a su alcance, nos seguimos destruyendo como sociedad, por ello un gesto en un ramo de flores es único e indescifrable a la llegada de un viaje, en el anonimato de las sensaciones mismas.
No olvidemos los orígenes de lo que abolimos, como la esclavitud, las conquistas de las otras libertades, la memoria corta es sin victorias, el sentido del tiempo no cambia, porque los gobiernos neoliberales o no, deben tener una agenda ciudadana, no política, en esas aspiraciones y consideraciones que se cubren de polvo cuando acceden al poder y al dinero público, para placearse en la vanidad del discurso que desvirtúa la verdad.
Por supuesto que México no es un proyecto fracasado, pero los vicios concurren, discurren, hay que significar las ideas de una democracia constante, ascendente, hay que luchar contra el descredito, pero además no cesar en el repertorio de cambiar los malos actos.
No más autoritarismo como en 1968, sigamos con el puño en alto, no claudiquemos, tenemos la fuerza de la razón en el pensamiento, pero además la pasión de ese día a día para tender puentes, dar respuestas, aclarar dudas, y nunca dejar de lado que somos un país que se construye a sí mismo con un espíritu nacionalista.
ENTRE LÍNEAS
La inteligencia artificial debe replantearnos el modelo educativo, “carreras” que estarán obsoletas, la consulta debe ser incluyente y urgente; quizá hasta menos años en las universidades y una mezcla entre lo presencial y lo virtual, daría espacios a más jóvenes; porque hoy la concurrencia de la queja es notable, cada día menos estudiantes en planteles.

