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La manipulación, letras en libertad

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Un hombre inteligente no puede en realidad convertirse en nada. Dostoievski
Existen destinos indiscutibles, paisajes en carreteras únicos, hasta pensar en vidas alternativas, pero ahora mismo es demasiado tarde, visitar a los de antes y reflexionar, ir al encuentro hoy de los otros, quienes se apartaron de la línea que divide la prudencia del insulto y el dialogo de la confrontación, es por demás un retazo de vanidad.
Se han extraviado los discursos con causas, fugitivos de las últimas palabras, que atesoramos por asignación de otros roles, porque con los años hemos comprendido que lo que pensamos y no decimos, no tendrá resonancia alguna.
No es la influencia de Kundera o de Kafka, en esos atardeceres cruzando un puente de interminables miradas diferentes, juegos en el ocio entre las nucas y los cabellos de todos colores alborotados, ni la fotografía en las imágenes de los caminos perdidos en “Los dinamos” de la Magdalena en Contreras; es más que eso.
Los depredadores atisban el odio quizá, parafrasear quizá a Benedetti podría ubicarnos en los tiempos actuales, donde si hallamos la palabra correcta, ni rebuscar en la memoria de esa juventud consumida, de esa niñez extrañada, del presente vivo con otras alternativas de buena fe, de sanas intenciones, pero sin las supuestas afinidades.
Son malas noticias cada noche cuando damos un par de toques a los controles de ese televisor convertido en máquina de vomitar accidentes y pérdidas humanas, no hay un espacio para la ecología o la salud pública, que puede que adolezca de buenos tratos y cuidados en algunos casos, pero no es la constante que nos muestran.
La carta en el menú es ridícula en la actualidad, las quejas porque no salieron en las primeras listas, encabezando en algunos casos, derrotas antes de la competencia en esa vagancia, sin presumir el desprecio de una sociedad en el hartazgo.
Invadidos en lo visual de la basura en las lonas de todos tamaños, donde sobresalen imágenes con fotografías de la mejor sonrisa sin eco, de una frase con destinatarios, pero muy distante de lo que la juventud imagina, desea, ambiciona y pretende en sus realidades.
En la gran ciudad de México, los sueños y los deseos están esquinas distintas, el colectivo pasa “lleno”, al Sistema de Transporte Colectivo naranja, ese METRO que nos ha salvado de no llegar tarde, ahora es inoperante, y tenemos que ser prudente con quienes no llegan a tiempo, porque la puntualidad ya es una asignatura pendiente.
No es lo mismo pretender que hablar claro y preciso, sombras en los amigos que fueron cercanos, tiempos de concurrencia en la hostilidad, porque no hay competencia, existe ajusticiamiento por consigna, de los que se quedaron esperando otras alternativas que no llegaron, ni tendrán frente a sus frustraciones.
Y la segunda lista, precedida de renuncias y abandonos, en las charlas que no podemos sostener, sin literatura, sin la frecuencia de las invitaciones que se han quedado en el tintero, de la prisa en avanzar más aprisa, para evitar el enojo del que viene a toda velocidad y se estrellará por la arrogancia y la imprudencia.
Quizá ya no es quien gobierne o quien tenga los hilos del poder de decisión o de definiciones, el miedo es un factor de riesgo, la victoria no está garantizada como en 2018 o 2021, el desgaste de toda relación es natural, inevitable, con daños colaterales que la improvisación no logra esquivar; sin las precauciones de caer en la cuenta que se obra de mala fe, al perder la batalla juzgados de antemano.
La concurrencia de caminos oscuros, en ese tirarle a todo o a nada, en el diseño de las otras alternativas, en una vida que se va en imágenes, colores, descalificaciones, sin lograr entender que aprendemos de los roles que nos asigna el destino, ese que construimos entre la amargura de la negación y la salvación de los incautos.
ENTRE LÍNEAS
Nos hemos permitido escuchar el programa que pretende frenar en lo posible, la otra violencia, esa que habita en las redes sociales y se extiende en las escuelas, desde la temprana edad con juegos en la perversidad aniquila a nuestra juventud; las emociones y la disposición de docentes, estudiantes y madres y padres de familias, con objetivos claros.

