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Opinión

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Fábrica de Eventos Políticos Nacionales

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Manuel Ajenjo | El privilegio de opinar

Manuel Ajenjo

Hay quien jura que en este país no hay planeación. Que todo ocurre al ahí se va, con la improvisación como política pública y el “ya veremos” como doctrina. Pero si algo ha demostrado la vida pública nacional es que existe una maquinaria perfectamente aceitada, un engranaje fino, casi suizo -pero con más ruido- que hace años bauticé y hoy, con renovado entusiasmo, confirmo: La Fábrica de Eventos Políticos Nacionales.

No es metáfora. Es una línea de producción. Una ensambladora de escándalos. Un parque industrial donde los acontecimientos salen calibrados, empaquetados y listos para desplazar al anterior antes de que alcance su punto máximo de indignación. Y en estos últimos días la fábrica entró en modo vértigo, trabajó tres turnos.

Apenas nos estábamos acomodando en el sillón del escándalo cuando, desde Buenos Aires, nos llegó la nota de la aprehensión del contralmirante huachicolero, Fernando Farías Laguna, acusado —junto con su fraternal cómplice— de encabezar una red de huachicol fiscal. Uno pensaba: “hasta aquí llegamos, esto ya no puede escalar más”.

Pero la fábrica no descansa, En un giro digno de telenovela, surge un accidente automovilístico, en México los accidentes son como los Kinder Sorpresa, siempre traen algo adentro. Se descubre que agentes de la CIA operaban en Chihuahua. Así, sin anestesia. De pronto el huachicol fiscal se vuelve tema de sobremesa, y la conversación nacional gira hacia la intervención de los gringos en territorio nacional, nada menos que en la sede del gobierno panista encabezado por Maru Campos.

La fábrica funciona con una lógica simple: toda indignación es desplazable. Usted se indigna hoy por A, pero mañana ya viene B con mayor potencia emocional. Y como la indignación no es acumulable lo de ayer se archiva en la carpeta de “pendientes históricos”, esa que ya no abre nadie.

Cuando todavía discutíamos si la CIA estaba de turista, de visita académica o de plano de inquilina incómoda; la siguiente pieza sale de la línea de producción: Estados Unidos solicita la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado de narcotráfico. Y aquí la fábrica demuestra su maestría, no solo sube la intensidad sino que cambia el eje narrativo. Pasamos de la injerencia extranjera en Chihuahua a la presunta complicidad criminal en Sinaloa.

El caso de Maru Campos baja de volumen. No desaparece —eso sería demasiado burdo—, pero se vuelve ruido de fondo. Porque ahora el reflector apunta a Culiacán, donde la política empieza a oler a expediente judicial.

Y así, con la precisión de un reloj, termina abril. Uno pensaría que la fábrica se tomaría un descanso, que al menos habría puente. Pero no. Mayo arranca con producción reforzada: El gobernador Rubén Rocha Moya solicita licencia y con ello pierde el fuero, ese escudo mágico que convierte acusaciones graves en molestias administrativas.

Y mientras tanto, el ciudadano intenta seguir la trama. Pero la narrativa avanza a tal velocidad que apenas alcanza a indignarse por un episodio cuando ya le están sirviendo el siguiente. No hay tiempo para procesar, solo para consumir.

La Gran Fábrica de Eventos Políticos Nacionales ha perfeccionado su modelo: saturar la atención hasta volverla inútil. Porque un escándalo que dura demasiado corre el riesgo de generar consecuencias. En cambio, un escándalo reemplazado a tiempo solo genera cansancio. Y un ciudadano cansado es mucho más manejable que uno indignado de larga duración..

Así que aquí estamos, en mayo, con la línea de producción trabajando a todo vapor. El huachicolero naval ya es nota de archivo, la CIA en Chihuahua compite por el segundos lugar en nuestra memoria, y Sinaloa se convierte en el nuevo capítulo estelar.

Todo perfectamente sincronizado.

No diga usted que no hay organización en este país. Lo que pasa es que no siempre se nota, hasta que la fábrica entra en modo vértigo y nos deja claro que, en México, la realidad no supera a la ficción, la administra por turnos.

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Manuel Ajenjo

Presidente del Consejo Directivo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros

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