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El encuestador de Los Pinos

Alberto Aguirre | Signos Vitales
Las coberturas informativas y los debates presidenciales fueron determinantes en las dos elecciones ganadas por los abanderados del PAN, en el 2000 (Vicente Fox) y en el 2006 (Felipe Calderón Hinojosa). A dos décadas de distancia de la primera derrota de Andrés Manuel López Obrador, las conclusiones de Ulises Beltrá Ugarte resultan irrefutables.
La paradoja es que los estudios sobre los efectos de la publicidad política del destacado académico y asesor presidencial —ayer falleció a los 71 años— fueron validados por el líder izquierdista, quien solo pudo triunfar en las elecciones presidenciales gracias a las benditas redes sociales.
La propaganda partidista y los contenidos informativos estaban diseñados —hasta hace una década— para un sistema mediático donde reinaba la televisión. La generación de políticos que se encumbró en las últimas cuatro décadas no se explica sin el trabajo técnico de los asesores de Los Pinos.
Beltrán Ugarte estudió sociología en la UNAM y un primer doctorado en el Colegio de México, donde coincidió con Javier Garcíadiego, Jaime Serra Puche y Santiago Portilla—, para luego matricularse en la Universidad de Chicago, donde hizo su posgrado en historia económica. Su amigo Jaijo había estudiado el doctorado en Yale y ambos se reencontraron en el Colmex, dando clases.
En 1986, Serra Puche llegó a la subsecretaría de Ingresos de la SHCP y Carlos Salinas de Gortari ya despuntaba en la carrera presidencial, como titular de la Secretaría de Programación y Presupuesto. Su rival era Alfredo del Mazo, quien desde la SEMIP trataba de ganar la nominación con el apoyo técnico de Miguel Básañez y Alfredo Elías Ayub.
Un año después, en vísperas del arranque de la campaña presidencial, Jaijo pidió a Ulises que integrara un equipo técnico para monitorear las preferencias del electorado. El entonces director del Inegi, Humberto Molina, dejó en manos de Eduardo Sojo atender las peticiones de los salinistas y un grupo compacto de especialistas, entre los que estuvieron Roy Campos, Leo Zuckermann y Sergio Vernon, arrancaron con lo que sería una de las áreas especializadas más útiles para la Oficina de la Presidencia.
De las preferencias electorales —ya en Los Pinos—, el equipo de Beltrán Ugarte pasó a la medición diaria de las opiniones de los mexicanos. La reforma a los Artículos 123 y 130 constitucionales o la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá fueron decisiones presidenciales basadas en las encuestas de la asesoría técnica.
A lo largo de la siguiente década, trabajaría en Los Pinos. En el periodo salinista, bajo la coordinación de José María Córdoba Montoya. Y a partir de 1994, con Luis Téllez, aunque la oficina presidencial tuvo otros actores relevantes, entre ellos Liébano Sáenz, José Luis Barros Horcasitas y Federico Berrueto.
Para 1997, Beltrán Ugarte ya contaba con la firma Opinión Profesional y quiso incursionar en el mundo de las encuestas de salida, pero Warren Mitofsky aceptó implantar su metodología en México solo si Roy Campos se involucraba en el proyecto, que —detalle que casi nadie recuerda— trató de ser reclutado por TV Azteca, antes de trabajar para Televisa.
En el 2000 nació BGC, el despacho que durante cinco lustros manejó con Leticia Juárez y Alejandro Cruz. Y retomó sus actividades académicas en la División de Estudios Políticos del CIDE, donde alojó las bases de datos de las mediciones que levantó durante sus años en Los Pinos.
Sus aportaciones —menos visibles— en el campo de la comunicación política ocurrieron de la mano de Hugo Scherer y son de larga data. Las campañas para apuntalar el programa Solidaridad, en el sexenio salinista, estuvieron en el arranque esas historias, pero su trabajo para darle viabilidad a la propuesta electoral del PVEM ha sido poco relatado; igualmente su aportación en la construcción de personajes de la política como Isidro Pastor o Cesar Nomar Gómez, en el Estado de México.

