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Dos visiones políticas

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
La sangre por más que intentes, nunca se borra por completo. Tamara Trottner
Los desafíos casi inmediatos están a la vista, y parecen ser consecuencia de lo que se ha dejado de hacer, en una mezcla explosiva, entre señalamientos irrisorios del pasado lastimoso y las negaciones de lo que debe enfrentarse, confrontarse y atenderse en el país y en el mundo, esa niñez y juventud que crece sin atención y menos vigilancia.
Podría decirse y hasta afirmarse que la inteligencia artificial llegó para cambiarnos el entorno, transformar de manera radical la realidad, sin frenos ni medidas de contención, menos una regulación, porque va más aprisa la inventiva en la globalización, por ello estamos expuestos a los peligros de las tecnologías.
Innovar es la clave solíamos escuchar, lo mismo en la atracción para un producto, en el desgaste del tiempo, que, en los comercios tradicionales, cuando lo novedoso emergía con mayor fuerza, siendo quizá de menos calidad y mayor precio.
Así sucede también en la política, esa oferta que tenemos ante nosotros, en la frecuencia de los acontecimientos violentos, las justificaciones, carpetas de investigación abiertas y nunca cerradas, menos dar con los culpables que cometieron los ilícitos, sino salvadores para una sociedad ávida de respuestas, ante cuestionamientos válidos.
Y los ejemplos son todos a la vez, porque cada semana nos quedan a deber en los pendientes colgados de la pared de enfrente, esas que ya llegaron desafortunadamente al insulto soez, a la amenaza sesgada, más allá de cualquier solución de fondo y de formas, porque el desafío siempre estará al asecho de la verdad.
Es innumerable la lista de lo sustantivo para convivir de una manera saludable, sin pretensiones extraordinarias, sino con esa paz que se busca tal vez, en los aparadores hechizados en la maldad, con un México en escenarios que parecieran exposiciones cual teatro de tragedia mezclado con comedia.
Con más de 130 millones de mexicanas y mexicanos el alboroto es mayúsculo, aún no estamos vinculados a la vanguardia, menos a la austeridad, con una falta evidente de credibilidad política, con o sin liberalismo, esa mentalidad del absurdo que acusa robos electorales antes de consumarse sus derrotas, justificando su ineficacia y su falso menú de manipulación con la necesidad.
Se pulveriza el voto y llegarán los mismos que fueron marginados, porque más partidos políticos no nos representan, por ese pasado de complicidades, de aceptar triunfos cuestionados, quema de boletas, cierres de capítulos de una historia de regímenes entre el poder y la destrucción de la cultura en la civilidad.
Es hoy la violencia la constante, la impunidad la acompañante recurrente, la corrupción tolerada la gran manzana podrida de la discordia entre las fuerzas discordantes de un capítulo para leído, aprendido y sometido al escrutinio público en la protesta sorda de las ansiedades.
Hay caminos peligrosos, recorridos en la cautela de las lealtades, pero sobre todo alianzas en el chantaje y la consabida ambición de un solo lado, sin rendición de cuentas ni matices de transparencia, la maldición de la intriga, los indicios son suficientes cuando las tendencias marcan diferencias significativas insalvables.
La caída en la simulación es más que notoria, pública, por el desgaste natural del otro discurso, las cifras son alarmantes y a la vez magnificas, en la fascinación de mirar lo que no debemos, lo que no tenemos, lo que hemos perdido, porque los escrúpulos ya no están en el otro aparador, se han desvanecido con la mentira sin la voluntad de revertir el hechizo.
ENTRE LÍNEAS
Tocará en el corto tiempo el relevo en el Instituto Politécnico Nacional, donde la educación tecnológica se privilegia, quizá muchos los apuntados, ante una comunidad estudiantil que demanda sensibilidad, mejor trato, atención mayor a las problemáticas académicas y de infraestructura en su fase terminal; sin consenso hoy para el paso siguiente al parecer.

