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Opinión

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Desacoplados: de la tasa a la certidumbre

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Enrique Campos Suárez | La gran depresión

Enrique Campos Suárez

Desacoplarse de las decisiones de la Reserva Federal (Fed) porque –como dirían en este régimen: “no somos iguales”– es la idea que algunos integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México exponen para argumentar por qué no ven problema en el acotamiento del spread entre las dos tasas de referencia de México y Estados Unidos.

Pero ese decoupling –tan estrictamente técnico en el lenguaje monetario– hoy describe con precisión el momento del modelo económico nacional: esa ilusión de que México puede transitar aislado de los incentivos y las inercias del mercado global. La Junta de Gobierno de Banxico –queda claro en la minuta 127– defiende abiertamente que la política monetaria no reaccionará de forma mecánica a los ajustes de la Fed, bajo la premisa de que ambas economías atraviesan etapas distintas del ciclo económico.

Esa desincronización redujo el diferencial de tasas a cerca de 250 puntos base, lo que le quitó el histórico escudo defensivo a la moneda nacional, justo en momentos en que la inflación no subyacente deja ver que es susceptible a las tensiones geopolíticas que afectan sobre todo los precios de los energéticos, más allá de la conocida volatilidad de los precios de los productos agropecuarios.

Montar un “juego de la gallina” con las tasas de interés de la Fed y sostener un diferencial tan angosto sin castigar al peso exige algunas condiciones que no aporta el país: atraer Inversión Extranjera Directa y capital productivo de manera sostenida. Y es aquí donde radica el verdadero desacoplamiento del régimen: esa ruptura de la 4T con la certeza jurídica y la certidumbre regulatoria.

Las crecientes restricciones a la inversión privada en el sector energético –al que solo dejan jugar a la sombra del hermano mayor de las inversiones estatales– persisten, porque aun con los recientes anuncios de inversión y esquemas mixtos subordinados a la CFE, las restricciones al capital privado, las trabas en permisos y los severos cuellos de botella en la infraestructura eléctrica continúan sofocando la oportunidad histórica para atraer inversiones. Incluso en la Minuta reciente de Banxico hay referencias a las alertas de los industriales por el encarecimiento de los insumos y la falta de energía suficiente.

A este autosabotaje ideológico interno se suma el desacoplamiento comercial que impulsa el modelo proteccionista de Donald Trump, con sus aranceles y fricciones en la negociación del T-MEC. Al mismo tiempo, México se convierte en la “balsa de piedra” de América Latina, que consolida un viraje electoral pragmático hacia la estabilidad fiscal y la atracción de inversiones, mientras este país se desacopla con su modelo populista.

Presumir autonomía monetaria ante la Fed mientras se desmantela la certeza para las inversiones es un “ensayo sobre la ceguera” financiera (me di permiso para dos referencias a Saramago). Si el régimen insiste en desacoplar al país de las reglas del libre comercio, de la infraestructura energética y de la seguridad jurídica, los mercados forzarán el único acoplamiento inevitable: el de una moneda severamente presionada y un banco central que termine por elevar la tasa de interés para intentar apagar el fuego inflacionario.

Enrique Campos Suárez

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

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