En Washington, en esta semana hay dos circos: el del Tratado de Libre Comercio y el de la cumbre del FMI y Banco Mundial. En una pista, Donald Trump prende fuego con declaraciones incendiarias sobre el TLC. A un kilómetro de distancia de la Casa Blanca, en los headquarters del Fondo Monetario Internacional, el organismo se pone el traje de bombero: confía en que el TLC se mantenga y modernice. Su confianza es tanta que eleva su pronóstico de crecimiento de México para el 2017, a pesar del sismo. Del próximo año, recuerda que además del desenlace del TLC, tendremos que lidiar con el proceso electoral.

Las amenazas de Trump ahora vienen envueltas en una entrevista con la revista Forbes, “pienso que debemos poner fin al TLCAN si queremos que sea bueno. De otro modo, no creo que podamos negociar un buen acuerdo”. Estas declaraciones matan la ilusión de que el Trump pragmático predominará frente al Trump que detesta el NAFTA. Por desgracia, no se trata de las declaraciones de un empresario con el ego ensanchado por el éxito de un programa de televisión. Es el presidente de Estados Unidos. Máxima autoridad en las negociaciones comerciales de su país con el mundo, jefe del equipo que se sienta con el equipo negociador mexicano. Un hombre que tiene el poder para dinamitar un acuerdo que cobija una cuarta parte del comercio mundial.

No fue un bombazo con Twitter, pero tampoco una propuesta formal. Estados Unidos sigue usando los espacios extraoficiales para enrarecer el ambiente de la negociación. ¿Qué quiere Trump? Muchas cosas, muy complicadas de cumplir: que el nuevo acuerdo garantice que se reducirá el déficit de Estados Unidos con sus socios del TLCAN; que cambien las reglas del juego en la industria automotriz y se garantice que todos los vehículos hechos en la región norteamericana tengan un porcentaje mínimo de contenido producido en Estados Unidos; que se ponga por escrito que el TLCAN se revisará cada cinco años... y algunas cosas más.

El equipo negociador de México ha perdido la calma y quizá la esperanza. Las declaraciones del CCE y del secretario de Economía de la semana pasada dejan clara la molestia y, hasta cierto punto, la incertidumbre del bando mexicano. ¿Cómo negociar con alguien que pide lo imposible? ¿Cómo atender a solicitudes que no son formales, sino mediáticas?

Una novedad a favor del TLCAN (y de la postura mexicana) es que ha entrado a escena el sector empresarial estadounidense. El presidente de la US Chamber of Commerce, Tom Donohue, advierte a Donald Trump que están dispuestos a llevar la defensa del NAFTA hasta a la Suprema Corte. Más allá de la retórica, ¿sabían ustedes que no está claro si el presidente de Estados Unidos debe pasar por el Congreso para liquidar el TLCAN?

Lo que viene es imposible de pronosticar.

Ayer martes por la noche, algunos de los empresarios más importantes de México y América del Norte se reunieron a puerta cerrada con tres secretarios del gabinete mexicano. La reunión fue en el Four Seasons. De manera extraoficial se sabe que el objetivo es preparar una estrategia de salvamento del TLC, de cara a las reuniones de Washington.

Son días de reuniones desesperadas. Justin Trudeau, el premier canadiense, hoy tendrá una cita con Trump. No se sabe si para reclamar las tarifas de 300% a Bombardier o para relanzar el TLC. Trudeau irá a México después. ¿Podrá Canadá salvar el TLC? ¿Será un aliado para México o cerrará filas con Estados Unidos?

Se aceptan apuestas.

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.