Dice la Ley Campoamor que en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

Y el primer incremento de un cuarto de punto en la tasa de interés de referencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha desatado todo tipo de reacciones. Desde aquéllos que se sienten aliviados y más relajados tras muchos años de espera, hasta los más ortodoxos que nunca vieron las condiciones económicas que justificaran este aumento.

Más allá de la perogrullada de que si sube la tasa de interés sube el costo del dinero, lo cierto es que 25 puntos base de aumento a una tasa que estaba prácticamente en cero no le agrega una carga inmanejable a la economía.

El mensaje relajante de que la Fed mantendrá una política monetaria acomodaticia y que los incrementos futuros a las tasas serán moderados debería relajar el estrés de los más estrictos analistas.

Los del ala ortodoxa consideran que fue un error que la Fed subiera ahora en diciembre su tasa de referencia: la economía estadounidense no está en ningún proceso de recuperación económica sostenida.

El principal argumento de su preocupación llegó el mismo día que el aumento de la tasa. La propia Fed dio cuenta de una baja en la producción industrial durante noviembre de 0.6%, la mayor caída mensual desde inicios del 2012 y que de hecho era la tercera disminución consecutiva.

La actividad industrial estadounidense ha entrado en un tobogán durante este año, que la ha llevado de presentar tasas de crecimiento superiores a 5% en enero pasado, a un nivel negativo de 1% en noviembre.

La minería y la generación de electricidad, gas y agua han tenido un derrumbe de 8% en promedio este año. La industria manufacturera tiene apenas un crecimiento de 0.9%, mientras que la construcción saca la cara por la actividad industrial con apenas un aumento de 2.1 por ciento.

Son datos que podrían encaminar a la economía de Estados Unidos hacia una nueva recesión, porque el consumo interno tampoco es tan dinámico.

La Fed tiene claro que Estados Unidos se quedó solo en el mundo desarrollado en eso de la recuperación. Y la expectativa tan prolongada de lo que finalmente ocurrió el miércoles, con el alza en la tasa de interés, fortaleció al dólar de forma extraordinaria, lo que castigó sus exportaciones.

Entonces, los que cruzan los datos industriales con el aumento en la tasa de interés apuntan a un error de la Fed, un error de diciembre, que podría abonar a la baja en la actividad económica.

Sin embargo, la inflación empieza a subir y al final de cuentas puede que el mensaje de dar por concluido el plan de hiperliquidez ayude a tranquilizar a los mercados. Quizá el anuncio de llevar en adelante una política monetaria acomodaticia puede ser la respuesta a los críticos.

No tiene por qué perder credibilidad un banco que es capaz de reaccionar en cualquier dirección dependiendo de las circunstancias. Si las evidencias apuntan a una baja económica para el 2016, la Fed podría frenar los incrementos.

Como sea, más le vale al mundo entero que sea una exageración eso de que la Fed cometió un error en diciembre con el aumento de la tasa de interés.