198 años de vida independiente y 42% de los mexicanos son pobres. ¿Qué falló?

Con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares para el 2018 elaborada por el Inegi, el Coneval estimó la incidencia de pobreza en el país con una metodología multidimensional que además del ingreso considera cinco carencias sociales: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, calidad y espacios de la vivienda y acceso a servicios básicos en la vivienda. Con esto se estiman dos magnitudes de pobreza.

La primera, población en pobreza moderada, incluye aquellos individuos cuyo ingreso no es suficiente para comprar una determinada canasta alimentaria y no alimentaria y además tiene una carencia social. De la población, la que se encontraba en esta condición pasó de 44.4% en el 2008 a 41.9% en 2018 del total. La segunda, individuos en pobreza extrema, incluye aquellos cuyo ingreso no es suficiente para adquirir la canasta alimentaria y además tienen al menos tres de las carencias sociales. Del total de la población, la que se encontraba en estas condiciones pasó del 11% en el 2008 a 7.1% en el 2018. Para ambas magnitudes de pobreza, el mayor avance fue el que se dio en acceso a servicios de salud, ya que mientras en el 2008 42.8% de la población tenía esta carencia, para el 2018 esta cayó a 20.2 por ciento. Este notable avance está en peligro por la intención del gobierno de extinguir el Seguro Popular sin tener diseñado un buen sustituto.

Otra estadística que resalta es la notable diferencia en la magnitud de la pobreza extrema entre la población urbana y la rural. En las zonas urbanas, el porcentaje de la población en esta condición de pobreza pasó de 6.2 a 4.5%, mientras que en las zonas rurales la población en pobreza extrema pasó de representar 27.1% del total en el 2008 a 16.4% en el 2018. La pobreza en México, sobre todo la pobreza extrema, es, en gran medida, un fenómeno rural como consecuencia de la atomización de la tierra y de que una parte significativa de la agricultura sigue siendo una de carácter tradicional, con métodos de producción obsoletos y de muy baja productividad. Y éste, vale la pena señalar, es el método de producción que el presidente López Obrador impulsa, lo que garantiza la perpetuación de la pobreza.

Finalmente, otra estadística que vale la pena resaltar es la población considerada como “no pobre y no vulnerable” (NP-NV) e incluye aquellos individuos con un ingreso que les permite satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias y no tienen ninguna carencia social. Esta estadística es esencial para ver qué estados del país han sido relativamente exitosos en el proceso de desarrollo económico y cuáles han fracasado. Con esta estadística, podemos dividir las 32 entidades federativas en tres grupos.

El primero son aquellos estados mayormente modernos, en donde el porcentaje de la población NP-NV es mayor a 25% del total. Aquí están Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Jalisco, Nuevo Leon, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas. En el segundo grupo están los estados en donde el porcentaje de la población NP-NV es mayor a 15%, pero menor a 25% del total: Campeche, Durango, Estado de México, Guanajuato, Nayarit, San Luis Potosí, Yucatán y Zacatecas. En el tercer grupo, los de la agricultura tradicional y con muy alta informalidad laboral, están los estados pobres, en donde el porcentaje de la población NP-NV es menor a 15%: Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz. ¿Modernizamos al sur o empobrecemos al resto?

[email protected]

Isaac Katz

Economista y profesor

Punto de vista

Profesor de Economía, ITAM. Caballero de la Orden Nacional del Mérito de la República Francesa. Medalla al Mérito Profesional, Ex-ITAM.