Según noticias, el nuevo sindicato será la llave “para llevar a Pemex a una nueva vida sindical auténtica y democrática”. ¿Será verdad tanta belleza?

La noticia del momento en México en materia de economía es la formación de un nuevo sindicato en la atribulada empresa Pemex. Según referencias, esa nueva organización gremial, que llevará el nombre de Sindicato Petroleros de México (Petromex), ya recibió de la STPS el registro de reconocimiento y también ya ha iniciado su campaña para afiliar a los trabajadores con el fin de eventualmente tener la titularidad del contrato colectivo de trabajo. ¿Será verdad tanta belleza?

El antecedente que hizo posible esa noticia fue la remoción de la cláusula de exclusividad que por décadas existió para los sindicatos en las empresas. En ese sentido, como lo anunció la líder de Petromex, Yolanda Morales Izquierdo, “éste es un día histórico. Se cierran en Pemex 80 años de monopolio sindical”. La noticia en sin duda buena, aunque no hay que echar las campanas al vuelo. Todavía falta quitarle la titularidad del contrato colectivo al muy desprestigiado sindicato que encabeza el líder Carlos Romero Deschamps y que muy probablemente defenderá sus privilegios como gato boca arriba.

Pero en esta delicada materia a más quiero atreverme. Si todo este movimiento para la creación de Petromex tan sólo tiene como finalidad sacar a Deschamps de Pemex, la desilusión deberá ser grande. Yo, en lo personal, lo que quisiera es no sólo ver al corrupto dirigente fuera de Pemex sino donde debería ya de estar: en la cárcel.

Y de manera adicional, hay todavía más preocupaciones que externar con respecto a las perspectivas del naciente Petromex con su lideresa Morales al frente. Según noticias, nace como oportunidad para “los trabajadores petroleros de una sociedad sedienta de justicia en el sector”. En ese sentido, se está prometiendo que la organización será la llave “para llevar a Pemex a una nueva vida sindical auténtica y democrática” y “cambiar ese esquema de corrupción que han heredado los dirigentes”. Supuestamente, con el nuevo sindicato “se acabó la represión y se van a respetar los derechos de los trabajadores”.

Indiscutiblemente, el sindicato de Pemex, que encabeza Deschamps, ha sido un pulpo saqueador, productófago y presupuestívoro, promotor de la corrupción. Sin embargo, sería muy negativo que Petromex haya nacido con una clara filiación política en favor del partido de Morena. Si es así, mejor que las cosas se queden como están.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico