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Nuevas perspectivas de evaluación en la Auditoría Superior de la Federación
En entregas anteriores comenté que el valor de la evaluación del gasto público radica en aportar información pertinente y útil para fortalecer el diseño e implementación de las intervenciones públicas, incorporar elementos suficientes para responder a las demandas de los ciudadanos con resultados, verificar la calidad del gasto y, en su caso, realizar modificaciones o definir nuevas prioridades de las políticas y programas públicos.
Ejemplo de ello es la evaluación realizada por la ASF sobre la gestión del capital humano en la Administración Pública Federal (APF) y en dos organismos autónomos: Banxico e Inegi, con un período de análisis de 2009 a 2018. El objetivo de la evaluación fue mostrar la importancia que debe tener para la APF el diseño e implementación de una política de gestión de capital humano capaz de proveer servidores públicos aptos para hacer frente a las necesidades gubernamentales y para la atención eficaz y eficiente de las demandas de la población.
La evaluación analizó las acciones emprendidas por algunas Secretarías de Estado (Hacienda, Bienestar, entre otras), así como del Inegi y Banxico, orientadas a la mejora de la gestión del capital humano.
Retomando trabajos de Schultz, Becker, Mincer, Arrow, Spence y Stiglitz, la ASF calculó los retornos a la inversión en capacitación y estudios de posgrado especializados, así como su correspondiente efecto en la productividad de los servidores públicos y en su remuneración; elementos que influyen en el cumplimiento de los objetivos de los entes públicos.
El estudio encontró que existen brechas en la formación de capital humano entre las acciones realizadas por la APF para la profesionalización de los servidores y que no tienen efectos en las remuneraciones de los servidores públicos y las realizadas por Banxico e Inegi, cuyos efectos sí se ven reflejados positivamente en la remuneración. Se concluyó que, no obstante, las acciones de profesionalización no conforman un cuerpo estructurado de gestión de capital humano, pueden sentar las bases para la adopción de una política gubernamental cuyo objetivo sea la adquisición, acumulación y conservación de capital humano que genere un incremento de efectividad del gobierno.
Este sentido, el ejercicio resulta interesante, puesto que la determinación del valor del trabajo realizado por el servidor público es de mucha utilidad para medir el nivel de la efectividad del Gobierno, dado que son ellos los encargados de la operación y ejecución de las políticas y programas públicos.
La evaluación realizada por la ASF, además de representar un ejercicio innovador en materia de Desempeño, es proactiva porque permite visualizar elementos esenciales para cualquier política pública, pero que no necesariamente se toman en consideración en el momento en el que se diseña y ejecuta la acción gubernamental: la productividad y capacidades de los servidores públicos, la necesidad de una formación especializada y los elementos para la promoción.
Estos ejercicios impulsan la discusión sobre los resultados de la implementación de acciones gubernamentales y el uso de recursos que se destinan para atenderlos. En las siguientes entregas ahondaré sobre los resultados de esta y otras evaluaciones.

