El ecosistema competitivo del mercado de telecomunicaciones móviles en la región de Latinoamérica en su conjunto y sus diferentes subregiones (Centro, Caribe, Andes y Cono Sur) continúa en reconfiguración. Los nuevos términos competitivos surgen de la incursión de nuevos jugadores y rebalanceo del mercado, a partir de la concentración y fusión de actores ya establecidos. A partir de la venta de las operaciones de Nextel en varios países de Sudamérica, continúa esa evolución estructural y de la dinámica competitiva.

Subregión Andina y Cono Sur

En Perú (2013), Entel tomó el control de Nextel, inyectando dinamismo en el mercado móvil con estrategias competitivas que le han valido a alcanzar una participación en líneas de 18.6% al 2T2019.

En el caso de Chile, la adquisición de Nextel (2015) por el fondo de inversiones Novator derivó en la creación de WOM, que se caracteriza por ofertas comerciales agresivas en canastas de servicios y precios atractivos al consumidor. Su huella de mercado ha crecido tan significativamente que hoy es el cuarto operador, con una participación que alcanza 17.6 por ciento. Caso similar es Argentina que, con la adquisición de Nextel por Grupo Clarín en el 2016 y la posterior fusión con Telecom Argentina en el 2018, se fortaleció la competitividad de la oferta de este grupo económico. Estas adquisiciones, fusiones y concentraciones evidencian ganancias competitivas que pueden emanar de acciones estratégicas traducidas en una mejor oferta y calidad.

Subregión de Centroamérica

En esta subregión, una nueva estructura competitiva se gestó a partir del anuncio al inicio del 2019 del retiro de Telefónica Movistar, tras la concreción de acuerdos de venta de sus operaciones a sus competidores regionales, Millicom y América Móvil, en los cinco países en los que contaba con presencia.

Millicom logró un acuerdo por la compra de las operaciones de Telefónica en Costa Rica, Nicaragua y Panamá, mientras que América Móvil concentraría las filiales de Guatemala y el Salvador, por lo que consolidaría su posición de ventaja en estos mercados.

La salida de Telefónica de Centroamérica tendrá efectos dispares: por un lado, en aquellos países donde la venta de las empresas de Telefónica representaría una simple sustitución de operador, como es el caso de Millicom en Costa Rica, Nicaragua y Panamá, posiblemente tenga lugar una mayor dinámica competitiva.

La participación de mercado móvil que alcanzará el operador en Costa Rica será de 26.6%, detrás de la empresa estatal Kölbi del ICE. En Nicaragua, Tigo competirá frontalmente con América Móvil (AMX, Claro). Mientras que en Panamá, su ubicará como líder del mercado, con 39.2% del total de líneas, prácticamente al mismo nivel que el segundo competidor Cable & Wireless (30.4 por ciento). Las adquisiciones por parte de AMX en Guatemala y El Salvador darían lugar a un aumento en los niveles de concentración del mercado, medida a través del Índice de Herfindahl-Hirschman (IHH) en líneas, ascenderá a 5,026 y 4,068 puntos, respectivamente. Ello, al consolidar la operación dos jugadores ya establecidos, lo que puede implicar retrocesos en la dinámica competitiva en el segmento móvil, con potenciales perjuicios al usuario final.

Un escenario de reconfiguración competitiva también se suscitará en Brasil, país en el que AMX recién consiguió la autorización definitiva de las autoridades para hacerse de los activos de Nextel. A partir de esta transacción, su subsidiaria Claro se convertirá en el segundo operador con mayor huella de mercado, al alcanzar una participación de 26 por ciento. Si bien en varios de estos países y subregiones se reducirá el número de jugadores en el mercado, en algunos casos estas concentraciones tienen el potencial de dar lugar a una dinámica competitiva para detonar el desarrollo del mercado y la provisión de mejores servicios de valor agregado, así como para acelerar la llegada del 5G.

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva