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Las deudas ?del Itel
Muchas veces abrimos el periódico para encontrarnos con una noticia que, en lugar de describir, explicar y analizar un tema, lo único que ofrece son números rodeados de las palabras crecimiento, bienestar y, en ocasiones, desarrollo. Obviamente, es de suma importancia poder cuantificar las cosas y, de esta forma, detectar con mayor rapidez cuáles son los segmentos con mayor protagonismo del sector de las telecomunicaciones. No obstante, es igual de importante entender qué significan todos estos números, darles un contexto, saber si en realidad nos encontramos al borde del abismo o en medio de querubines y arcángeles en los portales del cielo.
Como se pueden imaginar, el sector mexicano de las telecomunicaciones no está exento de dicha tendencia. Es más, cada trimestre observamos dos hiatos muy importantes en el comportamiento de los principales actores del sector. El primero lo protagonizan los distintos proveedores de servicios de telecomunicaciones y toma lugar cuando reportan sus informes financieros. Lo interesante de este ejercicio es que casi todo lo que anuncian los operadores son buenas noticias sobre su crecimiento. En aquellos casos en los cuales los resultados no eran los esperados, la creatividad de las explicaciones es inmemorial.
El segundo hiato lo protagonizan las entidades de gobierno al reportar las cifras de crecimiento del sector. Me atrevería a decir que cualquier observador que sólo se asomase al mercado cuando se publican resultados financieros o reportes de gobierno se llevaría la impresión de una armoniosa convivencia en la que el crecimiento de los servicios de telecomunicaciones es la orden del día.
El problema surge cuando uno comienza a escarbar un poco las cifras, cuando se desean analizar los resultados para entender qué significa para el consumidor promedio el incremento en la penetración móvil, la caída o subida de un ARPU o que los servicios de TV de paga estén impulsando el mercado. El problema surge cuando nos damos cuenta de que no todo es lo mismo y nada es igual, especialmente, en lo que respecta a la oferta de servicios de telecomunicaciones.
En este entorno, el pasado 28 de mayo la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) publicó su Índice de Producción del Sector Telecomunicaciones (Itel), en el que hace de conocimiento público las cifras que describen al sector durante el primer trimestre del 2012. Al ser un documento puramente estadístico, el mismo exhibe poco análisis de qué significan las cifras que muestra para los rublos que reflejaron mayor crecimiento: DTH, el tráfico de larga distancia internacional y el número de minutos cursados en las redes de telefonía móvil.
Se entiende que es responsabilidad de la Cofetel difundir las cifras del mercado, que hacerlo no es una labor sencilla y que muchísimos reguladores de América Latina no actualizan sus cifras del mercado hace más de cinco años. Desde mi óptica, esto constituye la primera fase del trabajo, siendo la segunda la encargada de explicar las cifras. De esta forma es posible entender si realmente estamos viendo un mayor desarrollo de infraestructura y cuantificar de mejor manera los esfuerzos del gobierno.
Al poner en contexto los resultados del Itel, observamos que gran parte del crecimiento del sector se deriva de rubros que no fomentan la inversión en infraestructura para zonas rurales (TV satelital o DTH) o, simplemente, es consecuencia de una continua caída en tarifas (larga distancia). No hay que olvidar que un hogar, para contratar DTH, no precisa de ningún tipo de fibra conectada al hogar. O sea no precisa de Internet.
Los servicios móviles 85.1% de penetración, a nivel latinoamericano, quedan mal parados. Sin embargo, no se hace mención de un factor sumamente importante: ¿cuántas poblaciones cuentan con sólo uno o dos proveedores? Esta pregunta cobra mayor relevancia cuando observamos que hay 8.6 millones de usuarios de banda ancha móvil en México pero no se indica en ningún lado del informe qué porcentaje de la población está cubierta con redes 3G/4G. ¿Cuál es el plan para fomentar mayor variedad de oferta a los usuarios?
Un dato muy curioso es que, el comunicado de prensa de Itel incluye una reseña de la telefonía fija -servicio que como unidad de negocios, tiene sus días contados-, pero obvia completamente los servicios de banda ancha cableada (DSL/Cable Módem). Es una omisión imperdonable no sólo porque en un mercado que carece de un plan nacional de banda ancha estas cifras sólo reflejarían los resultados de la inversión del sector privado para fomentar el crecimiento del acceso a Internet a alta velocidad en el país. Además, ¿cómo fomentar un debate sobre el crecimiento de la banda ancha si la Cofetel ni la considera en sus informes?
*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.