Periodistas, conductores y comunicadores de medios electrónicos e impresos han propagado falsedades sobre los efectos reales de la sentencia dictada por un juez de distrito ratificada por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre los derechos de las audiencias.

La teoría funcionalista de los medios de comunicación dice que éstos tienen funciones y disfunciones: informan y desinforman. Televisoras, estaciones de radio y columnistas han desinformado a sus audiencias y lectores sobre lo que verdaderamente resolvió tanto la Suprema Corte como el juez que amparó a la Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias (AMDA).

La AMDA solicitó un amparo sobre la contrarreforma de 2017 que restringió y suprimió algunos derechos de las audiencias, limitó a los defensores de audiencias, abrogó los Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias emitidos por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), disminuyó las obligaciones de los concesionarios en esta materia y creó un régimen de autorregulación que liberó a los radiodifusores de sus obligaciones.

La verdad es que la AMDA ganó y los radiodifusores perdieron.

Ganaron las audiencias de la radio y la televisión que somos todos. La reacción perdedora y desinformadora de los radiodifusores confirma la importancia de los derechos de las audiencias y de un regulador que los tutele.

Perdieron las cámaras de Diputados, de Senadores, la Presidencia de la República y el Secretario de Gobernación que le pidieron al Juez Primero de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México que revisara el amparo de la AMDA, pero no presentaron argumentos contra el mismo. Por eso la Segunda Sala de la SCJN resolvió, a partir del proyecto de sentencia del ministro Javier Laynez, la “insuficiencia de los agravios y su inoperancia”.

¿Qué resolvió la Segunda Sala de la SCJN?: dejar firme la sentencia del juez de distrito que ampara a la AMDA contra la expedición y promulgación de los artículos 256, párrafo segundo y tercero, y segundo transitorio de la contrarreforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFRT), publicada el 31 de octubre de 2017 en el Diario Oficial de la Federación.

El juez de distrito reconoció que se vulneraron derechos (por eso amparó y ganó la AMDA) y que deben restituirse.

¿Cuáles son los efectos de la sentencia del juez de distrito ratificada por la SCJN? 1. Obliga al Congreso de la Unión y al Presidente de la República, dentro de los 30 días hábiles que cause ejecutoria la sentencia, a dejar sin efectos los artículos inconstitucionales de la contrarreforma para que resurja la vigencia del artículo 256, párrafo segundo, de la LFRT.

2. Quedan expeditas las facultades del IFT para fijar una fecha de inicio de vigencia de los Lineamientos Generales sobre la Defensa de las Audiencias publicados el 21 de diciembre de 2016 o la emisión de nuevos lineamientos que cumplan con la sentencia.

3. Una vez que el IFT determine el inicio de la vigencia de los lineamientos o emita nuevos, los concesionarios estarán obligados a someter sus códigos de ética a la convalidación o revisión del regulador.

Esta es la verdad, eso dice la sentencia y no otra cosa. Pero comunicadores, conductores y periodistas han propagado mentiras en sus espacios informativos. Dicen que se les obligará a diferenciar información noticiosa de la opinión de quien la presenta. Falso. Ese derecho de las audiencias quedó derogado en la contrarreforma de 2017 y el amparo de la AMDA no se refiere a ello.

Los voceros de los radiodifusores hablan de “Ley Mordaza” y de intervención en los contenidos, especialmente noticieros. Falso. La sentencia del juez de distrito, avalada por la SCJN, no menciona ninguna intervención de la autoridad en los contenidos.

A todos estos comunicadores les digo que deberían tomarse el tiempo de leer la sentencia del juez de distrito y no prestarse a propagar semejantes falsedades ordenadas por los concesionarios. Pueden estar legítimamente en contra de lo que resolvió el juez y la SCJN, pero eso no los autoriza a desinformar a sus audiencias y lectores. Esa es una de las razones por las cuales los medios electrónicos han perdido confianza, credibilidad… y cada vez tienen menos audiencias.

También se escuchan y se leen versiones de que los radiodifusores presentarán amparos masivos. Les recuerdo que nadie se puede amparar ante las resoluciones de la SCJN porque es la máxima instancia judicial.

La Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) adelantó que se quejará ante instancias internacionales de derechos humanos, particularmente ante la Relatoría Especial sobre Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Quiero ver que haga el ridículo.

La CIRT interpondrá una queja ante el Consejo de la Judicatura Federal por la conducta del juez de distrito. Luego luego la amenaza.

Solicitará una reunión de emergencia ante el IFT para explicar al Pleno que los lineamientos no pueden operar. Luego luego la presión al regulador. Si el IFT recibe a la CIRT también tiene que recibir a las asociaciones y a los defensores de los derechos de las audiencias.

La CIRT sostendrá un diálogo con medios públicos federales y estatales. Es decir, la campaña de desinformación continuará en los medios públicos que sí defienden a las audiencias. Acudirá a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para hacer una denuncia. Ojalá la CNDH se involucre en la defensa de los derechos de las audiencias.

Las audiencias recuperaremos algunos derechos gracias a la defensa de Beatriz Solís Leree, Adriana Solórzano, Gabriel Sosa Plata y Lenin Martell quienes, a través de la AMDA, presentaron el amparo. Ellos han sido descalificados en los medios electrónicos. Cuatro personas vencieron a una poderosa industria que -en 100 años de la radio y 70 de la televisión- se niega a aceptar que las audiencias tenemos derechos.

Twitter: @beltmondi

Jorge Bravo

Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi)

En comunicación

Analista de medios y telecomunicaciones y académico de la UNAM. Estudia los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones, la comunicación política y el periodismo. Es autor del libro El presidencialismo mediático. Medios y poder durante el gobierno de Vicente Fox.

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