Nuestro país se encuentra en un momento que marcará la vida política de nuestras futuras generaciones, de eso no tengo la menor duda. La ciudadanía se expresó y su voluntad fue escuchada. El 1 de julio, México eligió el camino que desea seguir los próximos seis años; sin embargo, nuestra responsabilidad ciudadana no termina sólo ejerciendo el voto, pues aún queda mucho camino por recorrer.

Quiero resaltar lo grato que fue observar unas elecciones transparentes. Fuimos testigos de cómo nuestras instituciones electorales estuvieron nuevamente a la altura que se esperaba en esta trascendental elección. No cabe duda que el INE hizo un manejo eficaz y pertinente de este ejercicio democrático, ya que fue su primera contienda electoral como un instituto nacional y no federal, muestra clara del alto nivel de participación y compromiso del pueblo mexicano.

Celebro que mi país haya demostrado su madurez democrática y con este giro de timón es importante no perder de vista la agenda que tenemos pendiente. México es un país próspero, que ha logrado una estabilidad económica importante y también ha iniciado proyectos prometedores. Sin embargo, persisten grandes problemas que no podemos dejar de atender y en los que debemos enfocarnos: pobreza, corrupción e inseguridad.

Atender la pobreza y la desigualdad es una urgencia impostergable. Una economía regionalizada como la nuestra condena a millones de mexicanos del sur sureste a no poder aspirar a mejores oportunidades, por lo que es preciso que generemos las condiciones necesarias para incluirlos en el México moderno, atrayendo dinamismo económico, inversión y desarrollo a dicha región.

La corrupción ha generado cero tolerancia hacia este fenómeno entre los mexicanos. Según el Índice de Percepción de Corrupción, México se encuentra en la posición 135 de 180 economías, un dato alarmante que tiene altos costos económicos, políticos y sociales para nuestro país. Ante este reto el camino es, y seguirá siendo, el fortalecimiento de las instituciones, mejorando los mecanismos de detección, con castigos firmes y reforzando los pasos que ya se han dado, como la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción.

Por último, pero no menos importante, tenemos el tema de la inseguridad. Ese cáncer nos afecta a todos, trastoca vidas y no ha parado de crecer desde hace más de una década; merma el desarrollo económico y castiga en mayor medida a las personas en situación de pobreza. Estamos en deuda con un país que nos exige las condiciones mínimas para desarrollar nuestra vida en armonía; la inseguridad es un fenómeno que nos vulnera y no puede esperar a ser eliminado.

Es momento de cerrar filas, de trabajar de la mano de todos por el país que anhelamos y merecemos. Veamos hacia adelante, hacia el futuro prometedor. Lo que sigue es exigir un firme compromiso de nuestros gobernantes, un contrapeso del Congreso y por supuesto la mejor actitud de los ciudadanos.

Sin duda será un periodo de grandes cambios. Es momento de reafirmar nuestro compromiso con el país desde el lugar donde nos encontremos, demostrando que, juntos, todos los mexicanos queremos consolidar el México que sí es posible.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

*Candidata a Diputada Federal Plurinominal en la Tercera Circunscripción Electoral por el Estado de Tabasco y expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.