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G-20: México es líder
Durante la reunión del G-20, México fue capaz de demostrar que es y será líder más allá de todos los problemas que lo aquejen.
Esta vez, los ojos del mundo estuvieron puestos en México por las razones correctas. Nuestro país tuvo oportunidad de demostrar que es y será líder más allá de los problemas que lo aquejen, pues tenemos todos los recursos para superar los grandes retos, empezando por el recurso humano.
La reunión del G-20 en Los Cabos significó una oportunidad histórica para asumir el liderazgo del club más poderoso del mundo, que suma 90% del PIB mundial (considerando a toda la Unión Europea) y 80% del comercio internacional. México ha puesto sobre la mesa una agenda que contempla las recomendaciones hechas por los líderes empresariales que participaron en el B-20.
Los temas de la agenda son: seguridad alimentaria, empleo, anticorrupción, financiamiento para el crecimiento y empleo, crecimiento verde, Tecnologías de la Información, innovación y comercio. Para que no todo quede en un diálogo, es importante destacar el nombramiento de una comisión para medir el impacto y evaluar el seguimiento de la agenda, de manera que se puedan determinar los avances en cada tema.
La complejidad de la crisis europea obligó a los 24 jefes de Estado y de gobierno y a ocho titulares de organismos internacionales a ver este fenómeno desde otra perspectiva, a pensar más en los ciudadanos y no sólo en la macroeconomía o en las grandes finanzas.
Una de las prioridades ha sido cómo recuperar la confianza cuando la turbulencia de la crisis europea parece no tener límite. El presidente Calderón manifestó una y otra vez que el libre comercio es fundamental dentro del plan de acción integral para recuperar la estabilidad, por eso no podemos ceder a la tentación del proteccionismo.
En este contexto, resulta de gran relevancia la invitación que Estados Unidos hizo a México para integrarse a las negociaciones sobre el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, el proyecto de libre comercio más ambicioso del mundo, pues incluye a las economías más dinámicas en la cuenca del Pacífico. Esta oportunidad es un incentivo para diversificar el comercio y elevar la productividad de muchas empresas mexicanas que estarían abiertas a una gran competencia.
Es evidente que las cumbres no son la panacea, pues resulta imposible adoptar soluciones mágicas. Lo importante es que México mantenga el liderazgo y una voz activa en el debate, para marcar la agenda que será un referente en la toma de decisiones de los próximos meses y años.
armando.velasco@eleconomista.mx?
Twitter: @armado_regil