Me pasé el fin de semana últimos días de unas supuestas vacaciones pidiendo a través de Internet mis facturas electrónicas de la última semana del 2013 y la primera del 2014. ¡Qué trabajo!

Cierto es que con algunas empresas ? a las que llamo decentes lo único que tiene que hacer uno es dejarles sus datos fiscales y una dirección electrónica para que la factura llegue a su destino.

Todavía en este principio de año he encontrado comercios que emiten la factura impresa. Hasta aquí todo bien. Donde comienza la pesadilla del contribuyente es cuando la compañía a la que se le pide una factura le indica al solicitante que tiene que bajarla de una página de Internet, tarea esta que, por lo menos a mí, me cuesta mucho trabajo porque soy novato en la interpretación del lenguaje empleado, adrede, con el propósito de que el usuario se sienta punto menos que un imbécil: Para poder facturar capture en la caja de texto el código mostrado . Para visualizar la factura es necesario Adobe Acrobat Reader .

Contaré algunas de mis experiencias en esta nueva labor que como contribuyente me ha asignado, no estoy seguro si la autoridad fiscal o la hinchazón genital de los dueños o departamentos de contabilidad de determinados negocios. Se siente gran frustración cuando se contacta la página de la empresa a la que pedirá uno factura, se llenan todos los campos e, indistintamente, al darle clic por primera, y en ocasiones por segunda vez, al rubro facturar o emitir factura la siguiente página es en blanco y con la leyenda: Oops! Google Chrome could not find (aquí el link marcado). Cuando sucede esto, el solicitante debe de insistir una y otra y otra vez hasta que la operación sea reportada como exitosa. (Para entonces, ya usted invirtió, por cada factura, aproximadamente, media hora de su tiempo, que por lo visto no tiene ningún valor para Hacienda y menos para los precitados mercaderes)

Me sucedió con una tienda de discos y videos de la que soy cliente frecuente en la que antes de este fin y principio de año me daban factura sin mayor problema. Esta vez compré un video con valor de 168 pesos. Me indicaron pedir factura electrónica. Al poner mi RFC en el campo o casilla correspondiente y darle clic, enseguida salían todos mis datos, menos mi dirección electrónica jamás me la habían pedido . Al querer agregar ésta en el lugar marcado nunca fue posible poner ahí el cursor. Hice tres o cuatro intentos sin tener éxito. Me comuniqué a un número telefónico proporcionado en la misma página. Amable, me contestó una señorita que me auxilió; luego de probar varias veces de manera infructuosa la inserción de mi correo electrónico en el lugar pedido, optó por enviarme la factura a mi correo como, entiendo, debería de haber sido desde un principio en el momento de la compra . Una hora, aproximadamente, tardé desde que contacté la página hasta que tuve mi factura en mi bandeja de entrada de e-mail.

Otros caso: un restaurante que, luego de hacer toda la operación de envío de datos, me reportó como imposible la facturación por no haber pedido ésta en los tres primeros días luego de la compra, información que por lo visto tenía yo que adivinar, pues no estaba advertida en la copia-nota-prefactura que me dieron.

¿Por qué cuando yo cobro tengo que mandar mi factura con anticipación para que el día indicado se me deposite en el banco la cantidad de dinero amparado por el documento y, a contrapelo, con alarmante frecuencia, una vez que pagué lo consumido o comprado es responsabilidad y trabajo mío el hacerme de la factura que ampara mi gasto? ¿Es eso justo? Yo creo que no. Al contribuyente-consumidor nos pegan por arriba y por abajo.

Prodecon

Los días 26 y 27 de diciembre, al no poder bajar facturas de dos empresas diferentes luego de más de una hora de estar dale y dale a la computadora, contacté, vía Internet, a la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon). Registré una protesta contra las compañías que obligan a sus clientes a bajar facturas, así como contra lo difícil y tardado de dichas operaciones. Pensé que por tratarse del fin de año no me iban a hacer caso. No fue así. El día 30 recibí una amable y amplia respuesta que, no obstante estar redactada con el lenguaje propio de los documentos oficiales, parece creo que me dan la razón. Eso es lo que yo interpreto del escrito firmado por el Equipo de PRODECON que a continuación transcribo, (el subrayado es de ellos):

De conformidad con el artículo 29 fracción V del Código Fiscal de la Federación, las personas que adquieran bienes, disfruten de su uso o goce temporal o reciban servicios deberán solicitar el comprobante fiscal digital respectivo, el cual se deberá entregar o enviar a más tardar dentro de los tres días siguientes a aquél (sic) en que se realice la operación o, en su caso, proporcionar una representación impresa del comprobante fiscal digital cuando sea solicitado .

Lo demás es mamar y dar tope.

Oí por ahí

Lo más incomprensible del mundo es el impuesto sobre la renta , Albert Einstein (1879-1955).