Una práctica común en la comercialización de bienes y servicios agropecuarios es la venta a crédito que realiza el productor a grandes empresas que cuentan con elevados niveles de solvencia crediticia. Esta venta depende de muchas variables y puede realizarse en distintos plazos de pago.

Las ventas a crédito generalmente limitan la liquidez de las pequeñas empresas, impidiéndoles administrar de una manera más eficiente sus recursos.

Por ello algunas empresas deciden utilizar instrumentos financieros que les permitan maniobrar y sortear los obstáculos financieros que se les presentan a diario. Una herramienta que en ciertas circunstancias resulta atractiva es el factoraje.

El factoraje consiste en la venta de las cuentas por cobrar, es decir, un productor o empresario cede una factura u otro documento de crédito a un banco o caja de ahorro (empresas de factoraje) a cambio de efectivo inmediato, generalmente a descuento.

Las empresas de factoraje otorgan esos anticipos sobre tales créditos, asumiendo o no el riesgo crediticio y/o cambiario.

Asimismo pueden realizar la gestión de cobranza y asesorar al cliente sobre los riesgos de incobrabilidad.

Una de las ventajas del factoraje es que no es un préstamo o crédito, ya que no hay pago de deuda de su parte, no compromete sus activos ni tiene contratos con términos a largo plazo.

Por ello, para satisfacer sus necesidades de capital circulante, algunos productores han utilizado el factoraje de cuentas por cobrar visualizándolo como una herramienta de apoyo y de crecimiento, sobre todo en zonas en las que es limitado el acceso a créditos bancarios, haciéndolo atractivo por no requerir de trámites largos o complejos, de esta forma es fácil calificar para su aprobación.

Pero como cualquier otro producto dentro del mercado financiero, éste servicio se ofrece a cambio de comisiones, deduciendo del importe del crédito comprado el costo del servicio, el cual se puede segmentar en tres tipos: comisiones, tasa ordinaria y en algunos casos tasa moratoria.

Este servicio financiero es bueno para productores que manejen productos perecederos como hortalizas, leche, carne, ornamentales, etcétera ya que les da la oportunidad de participar como proveedores en mercados como tiendas de autoservicio o exportación.

*José Carlos Ocampo Salgado es especialista de la Subdirección de Centros de Desarrollo Tecnológico en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]