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Opinión

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Era de responsabilidad

Al final del día, no fue ni de Lincoln, Roosevelt o Kennedy de quien el cuadragésimo cuarto Presidente tomó prestado para su discurso de investidura, sino de Washington.

Parafraseando al primer presidente, Barack Obama dijo que en este invierno de nuestra congoja , sacará fuerzas para enfrentar la nueva era de la responsabilidad .

En un llamado a su pueblo y al mundo, dijo que llegó el momento de confrontar nuestra falta de determinación para tomar decisiones difíciles , o sea, llegó el momento de hacernos responsables .

Aunque el discurso resultó inspirador, y más la enfática forma de presentarlo, algunos quedamos decepcionados de que no emanó de él ninguna frase digna de ser esculpida en mármol o granito duradero.

Por supuesto que estuvo presente Franklin Roosevelt. Cuando afirmó ante más de 2 millones de personas en la gigantesca explanada del Mall en Washington que el país debe privilegiar la esperanza sobre el miedo para enfrentar la recesión y las guerras, Obama tomó prestado el primer discurso de toma de posesión de Roosevelt en 1933.

También tomó prestado de Winston Churchill. Al referirse al juramento, que por cierto hizo sobre la misma Biblia que Lincoln usó en 1861, Obama observó que las palabras (del juramento) han sido pronunciadas durante tiempos de prosperidad y de paz .

Pero, de vez en cuando, el juramento ha sido expresado en momentos en que se acumulan nubes de tormenta torrencial , algo parecido a lo que Churchill dijo cuando empezaba a rugir la guerra.

En el balance, el discurso se concentró en la gravedad de la crisis y los retos que presenta, y no lo suficiente en dar más detalles sobre lo que gobierno hará para superarla.

Además de la responsabilidad, enfatizó temas como la unidad y la importancia de sentar las bases de un desarrollo sostenido.

Somos un país más grande que la suma de nuestras ambiciones personales, más grande que las diferencias que podamos tener .

Según observé en dos transmisiones simultáneas distintas, en su estado de ánimo festivo, la multitud reaccionaba mejor a los llamados de sí se puede que a las sombrías descripciones de lo que la crisis implica.

Así, no hubo grandes aclamaciones cuando el Presidente dijo a donde quiera que volteo la vista, hay mucho trabajo por hacer , pero sí cuando afirmó que la pregunta no es si el gobierno es demasiado grande o demasiado chico, sino si funciona. Al gastar su dinero con prudencia, me propongo restaurar la confianza entre pueblo y gobierno .

Al dirigirse a todos los demás pueblos y gobiernos que nos observan hoy , ofreció la amistad del país a todos los que anhelan un futuro de paz y dignidad , y aseguró que el país está listo para ser de nueva cuenta un líder .

Para los que podrían percibir en ello algún afán imperialista, Obama aclaró que anteriores generaciones enfrentaron el fascismo y el comunismo no sólo con aviones y tanques, sino con sólidas alianzas y convicciones duraderas.

Las generaciones anteriores entendieron que nuestro poderío por sí solo no nos puede proteger, ni nos permite hacer lo que queramos, sino que se fortalece por su utilización prudente .

Para ello, y para enfrentar la amenaza de una creciente violencia global, hizo a un llamado a una más sólida cooperación internacional, ofreciendo dejar Irak a su pueblo y gobierno, a establecer la paz en Afganistán, a reducir la amenaza nuclear y a hacer lo necesario para atacar de frente al calentamiento global.

En el tema de los mercados financieros, reconoció que no son los gobiernos los que generan riqueza y bienestar, sino la iniciativa privada, los que están dispuestos a correr riesgos .

El poder de los mercados para generar riqueza y libertad no tienen igual, pero la actual crisis nos ha recordado que sin un ojo vigilante, pueden salirse de control. Un país no podrá prosperar si favorece sólo a los prósperos

rmena@eleconomista.com.mx

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